| ECOS DEL SUR 26 de mayo de 2004 | |
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HOMENAJE A LAS MADRES HUAMBISAS Y AGUARUNAS1 Una joven mamá huambisa de 26 años de la comunidad de Guabal en el río Santiago (Perú), tiene ya seis hijos. El hijo que carga esta nativa no pesa más de cinco kilos, cuando a esa edad debería pesar entre 12 y 14 kilos. Con los ojos hundidos y una piel que deja traslucir su pequeño esqueleto, el niño lucha todos los días por su vida y se aferra a aquello que puede salvarlo y alejarlo de los dolores y del sufrimiento: el pecho de su madre, el inmenso amor de una mujer que se desvela por protegerlo. Ella dice que no se explica cómo su hijo puede estar en esta situación de desnutrición, ya que sus otros niños, también con diversos grados del mismo mal por falta de alimentos, vitaminas y minerales, no llegaron a ese punto. Tal vez la causa se debe al hecho de que cuando engendró a sus vástagos ella apenas se alimentaba con lo que tenía a mano, es decir, dietas diarias de yuca, plátanos y otras frutas, y muy de vez en cuando, de alguna carne que cazaban en el monte. "Mis hijos pasan mucha hambre. Esporádicamente llega ayuda en alimentos como harinas, leche en polvo, arroz, pero esto sucede solo cuando se acuerdan de nosotros. Todas las madres de mi comunidad y de otros poblados tratamos de suplir la falta de leche, carne y huevos con la leche de yuca que llamamos masatito, una chicha sin macerar" añade. Realidades como esta son escenas cotidianas en decenas de poblados nativos donde la alta incidencia de desnutrición es uno de los principales azotes por la extrema pobreza que afecta a la selva nororiental del Perú, frontera con Ecuador. Tasa de desnutrición crónica en niños menores de 3 años: 38,9%, 23,1% de niños entre 0 y 23 meses están por debajo del peso para su edad. Manos Unidas viene trabajando en la zona desde hace 2 años con un Programa de Seguridad Alimentaria, habiendo construido más de 200 granjas y piscigranjas en 41 comunidades huambisas y aguarunas. 1El Comercio 08.05.04 |
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