Campaña recogida de firmas


 

 CON LA COMUNIDAD CRISTIANA DE TIERRA SANTA

 

 

Documento de apoyo
destinado a la promoción de la Campaña de recogida de firmas en las comunidades cristianas


Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, y también María, esposa de Cleofás, y María de Magdala. Jesús, al ver a su madre y junto a ella a su discípulo querido, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Después dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre".

(Jn 19, 25-27)

 

   

 


En esta actuación de Jesús, la Iglesia descubrió uno de los misterios de la vida cristiana: somos miembros y hermanos de una gran familia y copartícipes de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

En MANOS UNIDAS, en estas fechas pascuales, nos sentimos especialmente unidos a todos los habitantes de Tierra Santa y, en particular, a los cristianos que sufren la persecución, la discriminación y el exilio forzoso de su tierra.

Hoy la Pasión está en las ciudades y en las carreteras de Tierra Santa, en las calles de Jerusalén, en los campos de refugiados y en los territorios palestinos ocupados. Conocemos bien los términos del conflicto cuyas heridas, como dijo el Cardenal Angelo Sodano, "son profundas, fruto de más de cincuenta años de una dolorosa tensión, que se remonta al famoso plan lanzado por la ONU en 1947 para la repartición de Palestina".

Esta historia de lágrimas y sangre es también algo nuestra. Por eso, en MANOS UNIDAS queremos concentrar nuestra atención en uno de los aspectos menos conocidos de la opinión internacional: la suerte de los cristianos en Tierra Santa.

Los cristianos en Tierra Santa, en su mayoría de origen palestino aunque un pequeño número es de origen hebreo, no superan el 3% de una población de 6.100.000 habitantes en Israel y en los territorios palestinos, a causa de las continuas migraciones a que se ven forzados. Un reciente informe del Consejo Mundial de las Iglesias señala que cada semana emigran dos o tres familias debido a la violencia y la crisis económica. En los últimos diez años han emigrado de Jerusalén el 93% de las familias cristianas.

MANOS UNIDAS se une al deseo manifestado por el Papa en el discurso que dirigió a los participantes en el Encuentro sobre el "Futuro de los cristianos en Tierra Santa": ver a cristianos, judíos y musulmanes caminar juntos en un "pacto solidario de amor para devolver a la Tierra Santa su verdadero rostro de encrucijada de paz y tierra de paz".

MANOS UNIDAS responde al llamamiento realizado por el Santo Padre en su mensaje Urbi et Orbi de Pascua de 2002:

 

 

Comunidades cristianas de todos los continentes,
os pido con emoción y esperanza,
que deis testimonio de que Jesús ha resucitado verdaderamente,
y que trabajéis para que su paz
frene la trágica espiral de violencia y muerte,
que ensangrienta la Tierra Santa,
sumida de nuevo, en estos últimos días,
en el horror y la desesperación.
¡Parece como si hubiese declarado la guerra a la paz!
Pero la guerra no resuelve nada,
acarrea solamente mayor sufrimiento y muerte.

 


En MANOS UNIDAS, centrados a lo largo de este año 2002 en trabajar por la paz en el corazón de los conflictos, reafirmamos en el seno de la sociedad española que "la guerra no resuelve nada, acarrea solamente mayor sufrimiento y muerte". Sólo el respeto a la vida y a los derechos de las personas y de los pueblos puede preparar el camino de la reconciliación de las partes enfrentadas y devolver la concordia y la convivencia a sus pueblos.

Emmo. Sr. Cardenal D. Angelo Sodano
Secretario de Estado de la Santa Sede
ESTADO DEL VATICANO

En MANOS UNIDAS centramos nuestra preocupación, a lo largo de este año 2002, en trabajar por la paz en el corazón de los conflictos.
Ante la situación dramática de horror y desesperación del conflicto entre palestinos e israelíes, reafirmamos en el seno de la sociedad española, que  la  guerra  no  re-
suelve nada, acarrea solamente mayor sufrimiento y muerte
(Juan Pablo II); nos sumamos a todos los gestos de rechazo de todo tipo de violencia y terrorismo; y apoyamos todas las iniciativas que favorezcan una solución pacífica y justa que ponga fin al conflicto.

Los que formamos la gran familia de MANOS UNIDAS invitamos a todas las comunidades cristianas a concentrar la atención y la solidaridad en uno de los aspectos menos conocidos de la opinión internacional: la suerte de los cristianos en Tierra Santa. Nos unimos a la acuciante petición del Santo Padre a todos los creyentes para que dirijan sus oraciones a Dios, que, Él solo, puede cambiar  los  co-
razones de los hombres, incluso de los más obstinados;
y reclamamos para todos, judíos, islámicos y cristianos, hijos del mismo Padre, el derecho a vivir en la misma región con iguales derechos y deberes.


 

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