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La Campaña

Campaña 56: Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?

Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?

"Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?"

Vivimos en un mundo en el que la indiferencia se ha globalizado. Para transformarlo, debemos recuperar el significado más profundo de la solidaridad expresado en la exhortación Evangelii Gaudium, del papa Francisco.

El año 2015 termina el plazo fijado por la ONU para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es el momento de revisar qué logros hemos alcanzado y qué aspectos necesitamos mejorar para acabar con la pobreza. “Luchamos contra la pobreza ¿Te apuntas?” es el tema central de nuestra campaña, con el que pretendemos contagiar nuestra sed de ser constructores de desarrollo integral, social y cultural, continuando en la senda del trabajo que humaniza.

¿Te apuntas a mirar a los pobres y a caminar con ellos? ¿A asumir el reto de salir de las pobrezas del mundo desarrollado? ¿A recuperar el significado más profundo de la caridad y la solidaridad? Durante esta campaña invitamos a toda la sociedad española a acabar con la indiferencia realizando gestos concretos para terminar con la pobreza.

¿Qué entendemos por pobreza?

Principalmente, el término pobreza se refiere a la carencia material de derechos y bienes imprescindibles para la vida. Sin embargo no podemos olvidar, que hay otras miserias como la moral, la espiritual y la miseria en las relaciones que nos han conducido a la búsqueda insaciable de los bienes materiales dejando atrás a los que más necesitan, creando una sociedad cada vez menos humana.

¿Quiénes son los pobres?

No hay trabajo exitoso si no ponemos en cada persona en el centro de nuestra tarea. Nos sentimos obligados a mirar a aquellos que sufren la exclusión de una sociedad centrada en un modo de vida “exitista y privatista”, tal y como lo describe el Papa Francisco. Abrimos nuestras manos a los que están solos, los débiles, los que son objeto de diversas formas de trata de personas; las mujeres que sufren exclusión, maltrato y violencia; las víctimas de conflictos bélicos o persecuciones; también a los que tienen el corazón cerrado a la solidaridad, la justicia y la paz.

El desarrollo desde el año 2000 hasta hoy

Durante este año queremos analizar los esfuerzos realizados por la comunidad internacional en los últimos años, para reconocer los éxitos y aprender de los fracasos.

“Los Objetivos de Desarrollo del Milenio” representaron un hito histórico para la lucha contra la pobreza ya que se plantearon como responsabilidad compartida de todos los estados. Gracias a este programa, se han logrado avances muy significativos, como la reducción a la mitad de las personas que viven en situación de pobreza extrema, la accesibilidad a fuentes de agua potable, se ha avanzado en la lucha contra la malaria y la tuberculosis, y también ha disminuido la tasa de mortalidad materna.

Sin embargo,  no podemos ser indiferentes al hecho de que, todavía hoy, una de cada ocho personas en el mundo sigue padeciendo hambre; todavía hay muchos niños que crecen con un peso deficiente para su edad; el conocimiento sobre el VIH/s ida, y cómo evitar su transmisión, sigue siendo muy pobre; se ha ralentizado la meta de lograr la enseñanza primaria universal en 2015; persiste la desigualdad por cuestión de sexo; las emisiones de CO2 son cada vez más altas; el ritmo de desarrollo entre los ámbitos rural y urbano sigue siendo muy desigual, y, en general, hay menos ayuda económica a los países en desarrollo.

Cómo luchamos contra la pobreza

Acabar con las pobrezas del mundo necesita un empeño constante, de personas e instituciones, de gobiernos y empresas; es necesario destinar medios y exigir políticas respetuosas con la dignidad y derechos de las personas. Pero ante todo, necesita el impulso de corazones abiertos, dispuestos a recuperar el significado profundo de la solidaridad, entendiéndola como una exigencia propia y connatural a las relaciones humanas y principio social ordenador de las instituciones. Como virtud moral, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; esto es, por el bien de todos y cada uno, para que “todos seamos verdaderamente responsables de todos”.

Solidaridad es pensar en “nosotros”, reconociendo la función social de la propiedad, decidiendo devolverle al pobre lo que le corresponde; es “atención amante” que se inicia con una profunda preocupación por todos, especialmente por los más pobres. Y Manos Unidas desarrolla la solidaridad así entendida desde los diferentes ámbitos en los que estamos presentes:

  • Manos Unidas constructora de un desarrollo integral.
  • Manos Unidas en la Iglesia.
  • Manos Unidas educadora.
  • Manos Unidas creadora de una conciencia social a través de la comunicación y la presencia pública.

Los que viven en pobreza ya no son lejanos

El mundo intercomunicado nos posibilita estar cada vez más cerca unos de otros, pero no la tecnología para abrir el corazón a los otros. Reclamamos a todos el compromiso de romper los muros que nos separan e iniciar un nuevo modo de establecer relaciones, promoviendo una auténtica cultura del encuentro, que pone en el centro la dignidad de cada persona y su valor trascendente, cambiando el modo de vida que excluye por un estilo de vida que incluya a los más necesitados. Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?

 

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