En Manos Unidas creemos que el trabajo a favor del respeto de los Derechos Humanos para todas las personas del mundo no es cuestión de un día. Sabemos que no son respetados plenamente en ninguna parte del planeta y que de todos depende su cumplimiento.
¿Qué son los Derechos Humanos?
"Los Derechos Humanos son un conjunto de principios, de aceptación universal, reconocidos constitucionalmente y garantizados jurídicamente, orientados a asegurar al ser humano su dignidad como persona, en su dimensión individual y social, material y espiritual".
En 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta declaración supuso una profunda reacción de la humanidad que, ante los horrores de la Segunda Guerra Mundial, se irguió de sus propios escombros y rechazó los totalitarismos que no dejan que las personas y los pueblos sean sujetos de su propia historia. De esta justa indignación, al ver que las personas eran heridas en su dignidad, condición que todo ser humano posee por su propia naturaleza, brotó aquella Declaración como base de una ética civil para salvaguardar unos valores humanos imprescindibles para una convivencia en paz.
Juan XXIII en la encíclica "Pacem in terris" asumió los derechos enunciados en la Declaración Universal y destacó "los deberes"; subyace la idea de que sólo cuando entendamos que los derechos del otro son deberes para nosotros, estamos respondiendo al espíritu y a la intencionalidad profunda de la Declaración Universal.
Muchas personas y grupos comprenden que tienen un deber ante los derechos del otro y tratan de ser coherentes. Impulsados por su fe cristiana o por sus motivaciones éticas, se han comprometido, y se comprometen de modo eficaz, en la defensa de los derechos humanos fundamentales de los más débiles. Colaboran en el desarrollo de los países más empobrecidos de la tierra y entregan su tiempo para buscar la restauración de su dignidad a tantas personas que sufren un grave deterioro humano en el cuarto mundo.
Los anhelos y empeños de nuestra sociedad a favor de los derechos humanos, son también anhelos y empeños de la Iglesia. Por eso, en Manos Unidas nos unimos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en proyectos y tareas que deben servir a la construcción de un mundo más justo, más libre y más pacífico.
Todos los hombres y mujeres, todos los pueblos, incluidos los más débiles, tienen derecho a ser sujetos activos y responsables en el desarrollo de sí mismos y de la creación entera. No es suficiente la proclamación de los derechos individuales, es necesario que se garanticen en la práctica los derechos económicos y sociales para todas las personas y los pueblos de la tierra. Cada vez resulta más intolerable que los pueblos pobres no puedan forjar su propia historia, y se vean permanentemente reprimidos en el desarrollo de sus propias capacidades y derechos.
Combatir "los mecanismos perversos"
Las causas que mantienen la injusticia y causan el empobrecimiento son personales y estructurales. Combatir las primeras es responsabilidad de cada uno, pero las estructurales tienen raíces que se deben combatir desde el compromiso social y político de las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones públicas.
En Manos Unidas trabajamos por la justicia denunciando las estructuras perversas, educando para la solidaridad, y financiando proyectos de desarrollo en los pueblos más empobrecidos, intentando hacer realidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Por eso, en el Día de los Derechos Humanos queremos denunciar algunos de los incumplimientos más flagrantes.
"Libertad de asociación y de expresión"
Los defensores de los Derechos Humanos se encuentran en peligro en muchas partes del mundo. Las autoridades y los medios a menudo los describen como meros "defensores de los delincuentes". Sufren intimidación, amenazas y en algunos casos son víctimas de ejecuciones extrajudiciales. La impunidad es moneda corriente en la mayoría de estos casos; los gobiernos, que en los foros internacionales han asumido el liderazgo en la creación de tratados legales destinados a proteger a los defensores de los derechos humanos, no velan por su aplicación en los propios países.
Desde agosto de 2002 han sido asesinados en Colombia quince activistas de derechos humanos e incontables sindicalistas; en Guatemala, dieciocho y, en Honduras, varios defensores del medio ambiente y un abogado dedicado a derechos humanos.
En varios países como Argentina, Paraguay, Haití, Bolivia, Canadá y Estados Unidos el uso excesivo e indiscriminado de la fuerza durante manifestaciones ha provocado muertos, heridos, detenidos y en algunos casos denuncias de tortura de quienes ejercitan su derecho a reunirse pacíficamente; se considera a las personas que se manifiestan a favor del cumplimiento de los tratados como enemigos del Estado, y a los que critican las políticas comerciales y del sector privado los consideran como una amenaza a los intereses económicos nacionales. Esto es muy grave, especialmente en países donde los defensores de los derechos humanos son parte esencial de una sociedad dinámica en pleno proceso de cambio.
"Libertad de Información"
En Haití los periodistas aún corren peligro de ataques y hasta de muerte. A pesar de que la democracia se restauró hace ya ocho años, las investigaciones sobre asesinatos a periodistas se ven obstaculizadas por la incompetencia o la impunidad. Por eso, Haití no puede funcionar como una sociedad abierta y democrática si no se garantiza la independencia de los medios y los profesionales de la información.
"Derechos de los niños"
No hay nada más importante para los adultos que favorecer el crecimiento y desarrollo de los niños, en condiciones de salud y dignidad. Sin embargo, en muchas zonas del mundo, 300.000 niños y niñas han sido reclutados para luchar en las filas de todas las partes en conflicto, en 23 países, República Democrática del Congo, Sudán, Nigeria, Irlanda del Norte, Kosovo, Angola, El Salvador, Guatemala, Honduras, Camboya, Nepal, entre otros. Estos niños son sometidos a abusos, golpeados, violados y torturados. A los que sobreviven se los envía a las líneas de combate, a matar o morir.
En los Territorios Palestinos ocupados, el toque de queda impide que los niños palestinos vayan a la escuela y, según informes, el aumento de la pobreza está haciendo que aumenten los casos de niños con desnutrición y el trabajo infantil.
"Derecho a la Vida"
Este derecho fundamental se viola en muchos países, incluso en las democracias, también a través de leyes que promueven el aborto, la eutanasia y la pena de muerte. En nuestras sociedades ricas convivimos, cada día, con la violación sistemática del derecho de las mujeres a su integridad física. En muchas zonas del mundo, la desnutrición, la violencia, las guerras, las persecuciones, las migraciones forzosas provocan que millones de personas no vean respetado su derecho a la vida.
Un mensaje de esperanza
Son tantos los lugares y tantas las personas que sufren la violación de los Derechos Humanos que no podemos contarlos aquí todos.
Sí queremos lanzar un mensaje de esperanza en medio de tanto dolor. En todas partes surgen hombres y mujeres dispuestos a trabajar y empeñar la vida en la defensa de la dignidad de sus hermanos. Cada vez más, surgen por doquier grupos que luchan y alzan su voz para invitar a reflexionar y colaborar para cambiar este orden de cosas, y, en muchas ocasiones, sus demandas son atendidas por aquellos que pueden cambiar la realidad.
En Manos Unidas compartimos con todas las personas de buena voluntad la preocupación y el deseo de aportar nuestro granito de arena en la construcción de un mundo más respetuoso con los derechos humanos, que emanan del hecho de que somos hijos de Dios, y para nosotros son sagrados, como lo son las personas que los deben disfrutar.