8 de marzo, Día Internacional de la MujerEducar en la igualdad y el respeto es educar contra la violencia
(Benjamin Franklin)
El 70 por ciento de los 1.200 millones de personas que viven en el mundo en situación de extrema pobreza son mujeres. Es difícil, por no decir imposible, encontrar un país en el que no se den casos de discriminación hacia la mujer, estén éstos amparados o no por la ley.
La brecha que separa a los sexos se agranda sobremanera en la mayoría de las naciones en desarrollo y afecta a todos los campos de la vida diaria: al acceso a los servicios básicos, al control de los recursos, a las oportunidades económicas, a la toma de decisiones en la familia o en la comunidad, al poder o a la participación en la política. Y el precio, producto de la discriminación, que pagan estas sociedades es altísimo.
Estadísticas de la desigualdad (*)
Mientras siga siendo necesario, Manos Unidas seguirá denunciando algunas de las muchas desigualdades, que en todas las sociedades, afectan a la mujer:- El 70 por ciento de los 1.200 millones de personas que viven en el mundo en situación de extrema pobreza son mujeres.
- De los 550 millones de trabajadores pobres del mundo, se estima que 330 millones, o 60 por ciento, son mujeres.
- En 2006, la brecha de salario entre hombres y mujeres en algunos países fue de entre 30 y 40 por ciento.
- Las mujeres representan más de la mitad de la mano de obra agrícola.
- De los 17 millones de mujeres entre 15 y 49 años que viven con VIH/SIDA, 98 por ciento viven en países en desarrollo.
- La mujer sigue padeciendo tasas de desempleo que son persistentemente más altas que las de los hombres.
- Por cada 100 niños sin escolarizar, hay 117 niñas que tampoco lo están.
* Fuente: PNUD 2006 – Banco Mundial
SABES LEER, ELLOS NO. PODEMOS CAMBIARLO.
La mujer y su promoción es una de las prioridades en los proyectos de Manos Unidas en todos los ámbitos de actuación. La mayoría de los 339 proyectos educativos que financió Manos Unidas en el año 2005 prestaron especial atención a la mujer. De estos proyectos, 51 fueron específicamente para mujeres.
Manos Unidas entiende que la lucha contra la desigualdad debe comenzar a edad temprana, en la familia y en la escuela y que privar a las niñas de la educación pone en peligro las posibilidades de desarrollo, porque el analfabetismo de las mujeres y la falta de educación perjudican directamente a los hijos y con ellos a la familia, a las comunidades y a la sociedad en general.
Programa de mejora de la situación de mujeres en entornos de alto riesgo social en barrios marginales de Bogotá (Colombia)
- OBJETIVO GENERAL: Mejora de las condiciones de mujeres en situación de alto riesgo producto del desplazamiento, pobreza o maltrato.
- BENEFICIARIAS DIRECTAS: 60
- BENEFICIARIOS INDIRECTOS: 200
En Colombia, la Corporación Centro de Promoción y Cultura (CPC), lleva más de dos décadas trabajando con los desplazados víctimas del conflicto armado entre guerrilla, paramilitares y el ejército en que está inmerso el país desde hace décadas. Su programa Familias Solidarias (FASOL), que ha recibido el apoyo de Manos Unidas, está centrado en la capacitación y formación de las mujeres, así como en el asesoramiento en asuntos legales y de carácter económico. Estos trabajos, como la mayoría de los que se llevan a cabo con mujeres, conllevan enormes beneficios para las familias.
Colombia es la tercera nación del mundo con mayor índice de desplazamientos internos. Una clara expresión de esta cruda realidad se encuentra en la localidad de Kennedy de la ciudad de Bogotá, uno de los grandes cinturones de pobreza que se erigieron alrededor de las principales urbes colombianas. Kennedy es una de las puertas de entrada a la ciudad de los desplazados provenientes de los departamentos de Tolima, Valle, Cauca, Huila y Caquetá. La asistencia que estas familias reciben por parte del Estado es más que escasa y se reduce a un subsidio que solamente dura 3 meses. En este tiempo, teóricamente, deben estar adaptadas al nuevo entorno o retornar a su lugar de origen. Los trabajos precarios en la economía sumergida o las pequeñas actividades de carácter informal, el 'rebusque', como el reciclado, la venta ambulante o la albañilería ocasional son, en multitud de ocasiones el único sustento con el que sobreviven las familias. Así las cosas, los más pequeños se ven obligados a contribuir a la economía familiar trabajando con sus padres o haciéndose cargo del hogar mientras éstos salen a trabajar.
Pero, la carga más pesada y dura de esta realidad la soportan las mujeres, el rostro más amargo de la pobreza. La subordinación a sus maridos y a los hombres de la comunidad y la falta del reconocimiento de su dignidad como mujeres (algo que se acrecienta en situaciones de desplazamiento forzoso) se percibe en su baja autoestima y es la pérdida de identidad como personas y como colectivo social.
El trabajo de FASOL, apoyado por Manos Unidas, ha dado ya sus frutos. Las mujeres beneficiarias encabezan muchas de las negociaciones con las autoridades para conseguir el acceso a los servicios públicos en estos barrios marginales y por la posesión de las tierras frente a la amenaza de desalojo por parte del Estado. Son ellas las que, una vez recuperada su identidad y autoestima como mujeres, han llegado a conseguir cargos directivos en la Junta de Acción Comunal.
Y ellas, también, una vez recibidos los cursos de capacitación y formación como mano de obra, están generando nuevas formas de economía solidaria, acorde a la nueva realidad en la que viven.
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