NOTAS DE PRENSA    17 de enero de 2003        

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LA GUERRA NO ES LA SOLUCIÓN

Nota sobre una posible intervención armada en Irak


     El mundo está pendiente de una probable intervención militar en Irak, invocada por Estados Unidos como medida preventiva de un posible futuro riesgo terrorista a nivel internacional.

     Naciones Unidas, en el Informe sobre Desarrollo Humano de 2002, afirma que, en la lucha contra el terrorismo mundial, no deben ponerse en peligro el apoyo y respeto a los derechos humanos. Sin embargo, al amparo del derecho a la legítima defensa, Estados Unidos proclama la guerra como solución y olvida la gravísima amenaza al derecho a la vida, el primero de los derechos fundamentales, que pesa sobre millones de iraquíes.

I

     El pueblo iraquí lleva doce años sufriendo un terrible embargo internacional que, según Naciones Unidas, se ha cobrado 1.000.000 de víctimas, de las que 800.000 serían niños menores de 5 años. Vive, desde entonces, con el miedo a una intervención militar masiva, además de las intervenciones puntuales que han ido destrozando sus infraestructuras argumentando supuestas fábricas de armamento, cuya existencia está por comprobar por parte de las potencias occidentales.

     No es ético, ni se debería consentir por más tiempo, que la población civil siga padeciendo ante la pasividad de buena parte del mundo que considera ese sufrimiento como un "efecto colateral inevitable". El derecho a la vida de las personas, su derecho a la paz, no es mercancía canjeable. ¡Este sufrimiento no se produce de forma involuntaria! Es evitable. No son buenas las soluciones que provocan tanto dolor a los más débiles.

     La paz ya está bastante comprometida en Oriente Medio (la zona del mundo más codiciada por las potencias mundiales, al contener las mayores reservas de petróleo del planeta) como para que no se recapacite profundamente sobre las terribles consecuencias que podrían derivarse de una nueva declaración de guerra.

II

     Manos Unidas, que ha centrado su trabajo en el año 2002 en "la paz en el corazón de los conflictos", quiere sumar su voz a todos los que, desde diferentes ámbitos y por diversos motivos, hacen hoy una llamada desesperada, que no desesperanzada, a la razón del diálogo frente a la sin razón de la guerra.

     En Manos Unidas nos hacemos uno con los que abogan por una cultura de la vida y de la paz, basada en valores de responsabilidad, solidaridad y el uso tolerante de la palabra para buscar el entendimiento, en el marco del respeto a los acuerdos, leyes e instituciones internacionales.

III

     En consecuencia, denunciamos la inhumanidad del régimen dictatorial iraquí de Saddam Hussein que, llevado por los deseos de expansión y poder, invierte en armamento los beneficios de sus exportaciones de petróleo, manteniendo en la miseria a su pueblo.

     Denunciamos la inhumanidad de un embargo que se mantiene desde 1991 y que tiene sumida a la población en una situación insostenible. Pedimos que se levante para aquellos bienes que son imprescindibles para la vida (alimentos, medicinas y material quirúrgico).

     Instamos a los países promotores de la intervención militar (Estados Unidos y sus aliados incondicionales, incluida España) que hagan un esfuerzo por agotar todas las vías pacíficas para resolver los conflictos y desacuerdos con el gobierno iraquí.

     Pedimos a Naciones Unidas y a su Consejo de Seguridad que hagan efectivo su poder de arbitraje en el mundo para asegurar que ningún país, ni bloque de países, se arroguen el derecho a la intervención militar, aunque sea de modo preventivo, cada vez que se tema por la seguridad internacional o se desee cambiar desde el exterior los gobiernos o las políticas de los estados.

     Hacemos nuestra la afirmación de Juan Pablo II: "La guerra nunca es una simple fatalidad, es una derrota de la humanidad".

  © Manos Unidas 2004

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