| NOTAS DE PRENSA 7 de marzo de 2002 | |
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8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA En 1908 la muerte de 129 mujeres en el incendio de una fábrica textil de Nueva York, donde estaban encerradas para reclamar la igualdad de derechos laborales, dio lugar a la instauración del Día de la Mujer Trabajadora. El 8 de marzo conmemoramos este suceso, con él se pretende recordar y potenciar la lucha de las mujeres por sus derechos laborales, sociales y políticos. Acabar con la violencia contra la mujer y conseguir la igualdad real en salarios y trabajo son las dos principales reivindicaciones que se plantean conseguir este año. Coincidiendo con la celebración de este día, Manos Unidas quiere recordar que muchos de sus proyectos están especialmente dirigidos, por una parte, a mujeres que sufren injusticia o situaciones de violencia, y por otra, a la generación de empleo, promoción y posibilidades económicas para mujeres. Así, muchos de los proyectos en los que colabora Manos Unidas tienen como beneficiarias a las mujeres, no sólo porque a menudo su situación es mucho más difícil que la de los hombres, al igual que la de los niños, sino también porque el resultado de los proyectos realizados con mujeres es mucho más fructífero. En este sentido, las mujeres del mundo en desarrollo cultivan la mayor parte de los alimentos, comercializan gran parte de las cosechas, recogen y transportan la mayor parte del agua y del combustible domésticos y alimentan a la mayoría de los animales. Así, en África, las mujeres y las niñas cultivan más del 80% de los alimentos que consumen y en Asia, muchas mujeres y niñas recogen leña durante más de cinco horas al día. Mientras, en los países industrializados, las mujeres con trabajo asalariado apenas ganan un 50% de lo que ganan los hombres. Las mujeres suelen trabajar más duramente tanto en los trabajos tradicionales como en los no tradicionales. Incluso las mujeres con carreras profesionales hacen auténticos malabarismos para responder a las despiadadas demandas del mercado y al mismo tiempo cubrir sus propias necesidades y las de sus familias. En la sociedad occidental en la que vivimos, se espera de las mujeres que sean flexibles y, en demasiadas ocasiones, se les exige competir con los hombres situando al trabajo por encima de la familia. Por otro lado, hay que destacar que la contribución anual de las mujeres sin salario equivale al menos a 11 trillones de dólares. La sociedad, e incluso el mercado, no sobrevivirían sin el trabajo de las mujeres sin salario: en la casa, en el campo, en las empresas familiares, en los lugares de culto, en los barrios, … Su labor, aunque imprescindible, no está reconocida como debiera. La mujer trabajadora del mundo occidental. Datos a tener en cuenta:
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