| NOTAS DE PRENSA 3 de febrero de 2004 | |
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MANOS UNIDAS PRESENTA SU CAMPAÑA NÚMERO XLV QUE INICIA EL TRIENIO 2004-2006 DEDICADO A LA GLOBALIZACIÓN EL FUTURO DEL MUNDO, COMPROMISO DE TODOS
El martes 3 de febrero Manos Unidas presentó a los medios de comunicación la que va a ser su campaña para el año 2004, primero del trienio "Hagamos del mundo la tierra de todos" dedicado a la globalización.Durante los próximos tres años en Manos Unidas trabajaremos por la globalización de la solidaridad, en un mundo en el que la realidad más globalizada es la pobreza. A lo largo de estos meses vamos a denunciar ese modelo de globalización que permite el crecimiento de la brecha que separa a pobres y ricos, ahondando en las causas y consecuencias de estas grandes diferencias. La certeza de que todo individuo tiene una parte de responsabilidad a la hora de crear un mundo mejor para todos, nos mueve a apostar por cada persona como pieza fundamental en el engranaje que puede cambiar el actual rumbo de la globalización. Por ello, a lo largo de este año trabajaremos bajo el lema "El futuro del mundo, compromiso de todos". Un lema, que aunque pueda sonar ingenuo o utópico, pretende despertar conciencias porque nadie puede sentirse ajeno a este drama global. Globalización de la pobreza El excesivo, por no decir absoluto, protagonismo de los agentes económicos en el devenir del planeta propicia que, por el momento, la mayor parte de la población mundial esté sintiendo con toda su crudeza los peores efectos de la globalización, un fenómeno que, en palabras del sociólogo Joan Bestard es "un excelente mecanismo para generar riqueza, pero no para distribuirla". Se da la paradoja de que mientras los países ricos del Norte se reparten los beneficios generados por el actual modelo de globalización, que fomenta el consumismo y el individualismo, y el capital viaja hacia el Sur buscando mano de obra barata, leyes laborales poco exigentes y tolerancia en a la hora de explotar los recursos naturales, los habitantes del Sur viajan hacia el Norte en busca de un mejor porvenir que parece haberles sido negado en sus lugares de origen. En este sentido, Ana Álvarez de Lara señaló en su intervención que la globalización debería construirse respetando profundamente el principio de la solidaridad para que nadie quede excluido del desarrollo humano. "El mundo es de todos y para todos y a todos corresponde decidir cómo debe ser", afirmó, a la vez que señalaba que la globalización "está configurando un panorama lleno de incertidumbre que nos afectan a todos". Tres ejemplos de pobreza, tres ejemplos de futuro En la rueda de prensa estuvieron también presentes tres misioneros que desarrollan su labor en países muy castigados por la pobreza, donde se dejan sentir los peores efectos de la globalización: Etiopía, Brasil e India. Tres personas comprometidas desde hace muchos años con aquéllos que menos tienen y que han puesto en marcha proyectos destinados a garantizar un futuro mejor para miles de personas desposeídas de sus derechos más básicos. El padre Miguel Ángel Melendo, relató sus experiencias en Etiopía, una de las naciones más pobres del mundo, que ocupa el puesto 169 de 175 en el Indice de Desarrollo Humano del PNUD. Este médico sacerdote lleva a cabo una gran labor misionera en la región de Gambella, donde se encuentra Abobo, una comunidad eminentemente rural compuesta por 16 municipios, cuyos habitantes viven en su mayoría bajo el umbral de la pobreza, con menos de un dólar diario. Allí atiende junto a un grupo de profesionales, el centro de salud y una serie de dispensarios dependientes de él, una clínica en la que se presta atención muy especial a los niños de la región y a las madres de familia, que reciben formación para el cuidado personal durante el embarazo y el parto y de sus hijos una vez nacidos. Por su parte, la hermana Primitiva Vela, que lleva más de treinta años en India, dio a conocer el drama al que se enfrentan a diario millones de niñas abocadas, por la pobreza o por su situación familiar, a vivir en la calle. En Ankur "Hogar de las Niñas sin casa", esta religiosa atiende, junto a otras hermanas nativas de su comunidad, a más de 220 niñas que son rescatadas del trabajo infantil, la prostitución o la droga, y les proporciona educación, amor y seguridad. En Brasil, el inmenso país de las enormes desigualdades, trabaja desde hace décadas el padre Rosalvino Morán. Este salesiano de origen español pero afincado en Brasil desde la infancia, atiende desde 1981 el Centro Comunitario de los Salesianos en Itaquera, uno de los distritos de la gran ciudad de Sao Paulo, en el que habitan más de cuatro millones de personas y donde sobre niños y adolescentes pende la espada de la violencia, la droga y la delincuencia. Manos Unidas lleva años apoyando proyectos de desarrollo en estos tres países y con el compromiso de lograr un futuro mejor para muchas personas en todo el mundo. |
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