NOTAS DE PRENSA    10 de septiembre de 2004        

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EL TERROR DESTRUYE Y NO AGRADA A DIOS

El secuestro de dos cooperantes en Irak nos urge a denunciar, una vez más, la larga situación de inhumanidad en la que está sumida la población iraquí. Simona Torretta y Simona Pari pertenecen a la Organización "Un puente para Bagdad" y están en el país cooperando en el Programa "Farah", que en árabe significa "Esperanza", dedicado a la educación y la promoción escolar en colegios de Bagdad y Basora. Junto a las dos cooperantes fueron secuestrados un ingeniero voluntario de la misma organización, dos ciudadanos iraquíes y una funcionaria de la ONG "Intersos".

Manos Unidas
, Organización católica de voluntarios para el desarrollo, se hace solidaria con todas las personas secuestradas en Irak; y hace el llamamiento a cuantos tienen en sus manos la posibilidad de devolverlas a la libertad, para que puedan seguir viviendo en condiciones dignas. En ningún caso está justificado el terror, a través del secuestro, la tortura, la mutilación, la amenaza, la muerte y la violencia en general. En ningún caso se puede construir la convivencia y la paz sobre la destrucción y la injusticia, sobre la dominación y la violación sistemática de los derechos humanos.

Han pasado 15 años de la caída del "muro de Berlín" y 3 años de las "Torres Gemelas", acontecimientos de diferente significado, que han cambiado muchas cosas en la historia, de los cuales hay que sacar las necesarias lecciones. En Manos Unidas, conscientes de que vivimos en un mundo global, cambiante y conflictivo, estamos comprometidos en hacerlo cada día un poco más a la medida de la dignidad de todos los seres humanos, especialmente de los que más sufren la miseria, el hambre, la injusticia y la violencia.

Desde Manos Unidas, cuya fe en Dios Padre común inspira y alienta nuestro empeño de trabajar por el desarrollo como camino para la paz, pedimos a todos los creyentes de Alá y a todos los hombres de buena voluntad que consideren caminos pacíficos para construir el futuro de Irak, porque el terror destruye y no agrada a Dios.


  © Manos Unidas 2004

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