NOTAS DE PRENSA    19 de septiembre de 2007        

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TERREMOTO EN PERÚ

La ayuda de emergencia de Manos Unidas llega a los niños y vecinos de la provincia de Yauyos

El 15 de agosto de 2007 la tierra tembló con fuerza en Perú. Los ciudadanos de las urbes costeras de Pisco, Chincha e Ica comprobaron, aterrados, cómo en cuestión de segundos, momentos casi eternos, sus casas, sus enseres, animales y medios de vida desaparecían bajo los escombros. La ayuda internacional, como normalmente sucede en estos casos, no tardó en hacerse presente. Las ciudades, más avanzadas y mejor comunicadas recibieron pronto socorro y apoyo. La generosidad del pueblo español quedó nuevamente de manifiesto.

Pero ¿qué fue de las zonas rurales, también afectadas y prácticamente olvidadas? El mal estado de las comunicaciones por carretera o por otro medio de transporte hacía prácticamente inviable la recepción de ayudas y días después del seísmo, los habitantes de la sierra de las provincias de Yauyos y de Huarochirí, pertenecientes a la región de Lima, lugares donde el índice de pobreza es altísimo, no habían recibido ni siquiera el apoyo del Estado peruano.

La semana pasada llegó la ayuda de emergencia a cerca de trescientas familias de los distritos de San Pedro de Laraos y de Santiago de Anchucaya, ubicados ambos en la zona de la Provincia de Yauyos, donde la destrucción, que afectó a viviendas, colegios e infraestructuras, acabó también con el único medio de vida de estas familias serranas: la agricultura.

Los niños de estas poblaciones, traumatizados y asustados, han recibido la solidaridad de otros muchos niños y adolescentes de la zona rural. A través de la campaña “de un niño a otro niño” los pequeños afectados han recibido mensajes de solidaridad, amor y confianza de otros pequeños que les brindan su apoyo y amistad. Junto a la misiva se les ha entregado una mochila con una prenda de abrigo, un juguete, un cuento y material escolar, como una pequeña aportación que les hace sentir de nuevo cercanos al mundo.

Esta iniciativa, que se ha llevado a cabo por medio del Instituto de Desarrollo y Medioambiente (IDMA), organización que trabaja desde hace más de 20 años en la región y que, desde el primer momento se volcó en la ayuda a los damnificados, forma parte de otra partida que, por valor de 30.632 euros, envió Manos Unidas. Las familias afectadas han recibido, además de apoyo psicológico, carpas, mantas, colchones, vajillas y utensilios de cocina para las "ollas comunes", materiales para la reconstrucción de viviendas, alimentos, mobiliario para las escuelas y materiales para la reconstrucción de los canales de riego y de las granjas.

Manos Unidas agradece a todos aquéllos que con sus aportaciones han hecho posibles estas campañas.


  © Manos Unidas 2004

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