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El amargo sabor del azúcar: consecuencias del acaparamiento de tierras en Preah Vihear, Camboya

Miércoles, 4 noviembre, 2015

Cuando una nueva industria se pone en funcionamiento en algún lugar, generalmente supone riqueza para la población, empleo, prosperidad… Esto no ocurre en la provincia camboyana de Preah Vihear, en la frontera con Tailandia. Allí, desde 2013, han entrado poderosos inversores chinos que, gracias al apoyo de unas autoridades corruptas, han logrado echar a la gente de sus tierras. En ellas ya lleva plantadas casi 18.000 hectáreas de caña de azúcar para abastecer una inmensa fábrica de azúcar, que seguirá necesitando más tierras y plantaciones.

Esta situación está suponiendo la contaminación de arroyos locales con pesticidas y que la gente no pueda acceder al agua, ya que el cultivo de caña de azúcar requiere de mucho regadío. Y, mientras la población local, que está construyendo la fábrica, malvive en chabolas de tablas y plástico, los cuadros técnicos y directivos se están construyendo flamantes apartamentos y trayendo mano de obra de otros lugares del país, lo cual genera aún más malestar en la zona. Aunque tampoco esos camboyanos tendrán un futuro mucho mejor, ya que los jornales que están pagando son tan sólo de 5 dólares al día por estar todo el día cortando caña. El azúcar nunca había tenido un sabor tan amargo.

Además de denunciar estos hechos, Manos Unidas está trabajando en la puesta en marcha de proyectos de desarrollo integral junto a su socio local, la organización DPA, que tiene una experiencia de más de dieciseis años de trabajo en Camboya, que ya ha llevado a cabo iniciativas similares al sur del país, en la provincia del Kampot.

Desde 2011 se ha puesto en marcha en esta región del Norte y concretamente en el distrito de Preah Vihear, una intervención integral, con actividades relacionadas con la agricultura y la ganadería, como los bancos de arroz y la cría de ganado vacuno; la pesca, con el desarrollo de piscifactorías; la explotación de recursos naturales, como el ratán, las resinas o el bambú y la capacitación y formación de beneficiarios con programas de nutrición, salud, gestión de aguas, gestión de residuos naturales, etc.

En Manos Unidas y DPA somos conscientes de que la promoción de las comunidades de base tiene que ser el motor del crecimiento económico y social, que refuerce el espíritu de solidaridad para el interés común, en aras de un desarrollo sostenible. Por ello, todas estas actividades están diseñadas con el fin de producir  beneficios que ayuden a mejorar las condiciones socioeconómicas, de salud y de alimentación en la comunidad.

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