Niña sentada en la puerta de su casa

Febrero 2012. CHAGAS. El Salvador

Martes, 13 marzo, 2012

Conocimos a la familia de José Rolando hace unos meses en El Pinalito, una comunidad rural del departamento salvadoreño de Santa Ana. Aquella tarde jugaba con sus hermanos mayores, Aracely, Rafael y Carmen en el patio de su pequeña casa. Las condiciones en las que habita esta familia de seis miembros son muy precarias; no tienen servicios de saneamiento adecuados ni tampoco agua potable. Las paredes de su vivienda son de adobe, los suelos de tierra y la falta de ventilación es evidente. Lo que para los humanos es un hábitat insalubre, para la Chinche Picuda es el mejor de los ambientes. Porque este insecto, transmisor del parásito que causa el Mal de Chagas, encuentra en medio de la pobreza extrema su perfecto caldo de cultivo.

A José Rolando, que solo tiene dos años, le picó “la chinche”. Antes de las cinco de la mañana sus padres habían salido a trabajar en el cafetal de la hacienda vecina, y su hermana mayor, que quedó como cada día a cargo de todos, no supo relacionar los picores y rascados del bebé con la picadura de la chinche.

La suerte quiso que los padres estuvieran informados de las características de la picadura y quiso también que en la zona estuvieran trabajando los técnicos de FUNDASAL (Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima), que se ocupaban de la puesta en marcha del Proyecto de “Mejora del Hábitat para combatir el mal de Chagas”. Al día siguiente, el niño recibió asistencia en el hospital más cercano donde dio positivo en la enfermedad de Chagas. Tras un tratamiento, tan intenso como costoso, el día de nuestra visita sus padres nos pudieron confirmar que en el último control José Rolando había dado negativo…

La cercanía del personal de Fundasal y la formación de los padres, hicieron posible que José Rolando pueda hora vivir y crecer como cualquier niño de su entorno. Si no hubiera tenido acceso a ese tratamiento en unos años hubieran empezado a aparecer los síntomas y, quizá en décadas, hubiera muerto por causa de esa pequeña picadura de tantos años atrás.

Proyecto de “Mejora del Hábitat para combatir el mal de Chagas”. El Salvador

Es un proyecto que puso en marcha en el año 2009 Fundasal. Se trata de un programa tendente a mejorar las condiciones de precariedad e insalubridad de las viviendas e infraestructura básica en las aldeas del municipio y el departamento de Santa Ana, con el apoyo de Manos Unidas y de diversas instituciones como el Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Oviedo o la Fundación Carmen Gandarias), para combatir la proliferación de la Chinche Picuda, transmisora del mal de Chagas.

Tras estudios exhaustivos, Fundasal pudo constatar la alta incidencia de la enfermedad de Chagas entre los habitantes de los departamentos de Santa Ana, Ahuachapán y Sonsonate. Concretamente, en Santa Ana la incidencia de la enfermedad es superior a la del SIDA.

La educación y la concienciación de las familias acerca de la enfermedad, sus causas, consecuencias y formas de prevención, son componentes fundamentales de este proyecto. Por otro lado se trabaja para mejorar las viviendas (construcción de paredes nuevas, saneamiento de grietas y repello interior y/o exterior, apertura de huecos para colocación de ventanas y puertas, refuerzo o construcción de techos, separación de ambientes, poner suelos de cemento, etc.) de estas familias, que están totalmente involucradas en este proceso.

El proyecto, el primero de ese tipo que se ha llevado a cabo en El Salvador, ha tenido un gran impacto en la zona. Además de la implicación de las familias, que asumieron con entrega los hábitos higiénicos y de mejora del entorno, ha servido también para concienciar del problema a las autoridades y actores sociales de la región.

¿Qué es Fundasal?

Es una organización salvadoreña con gran experiencia en asuntos relacionados con la vivienda popular; una autoridad en esa materia reconocida en toda América Latina. Más información en http://www.fundasal.org/sv/

¿Qué es la enfermedad de Chagas?

El mal de Chagas es una de esas enfermedades llamadas olvidadas o desatendidas, que no reciben suficiente atención por parte de las autoridades sanitarias.

Cada año, millones de personas se infectan por esta enfermedad, provocada por el parásito Trypanosoma cruzi, que se transmite a través de un insecto que recibe diferentes nombre según la zona geográfica (chinche, vinchuca, pito, bananon o chirimacha, chichâ o barbeiro). El número de muertos por esta enfermedad se calcula en varias decenas de miles de personas.

La enfermedad tiene mayor prevalencia en las regiones rurales más pobres de América Latina.

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