Francisco: “Las minas antipersonas son armas cobardes, inhumanas e irresponsables”

El Papa envió un mensaje a la Conferencia de Revisión de la Convención sobre las minas antipersona, que tuvo lugar en Mozambique. Francisco utilizó palabras precisas y de fácil comprensión para la mayoría al referirse a este tipo de armas mortíferas “que prolongan las guerras y alimentan el miedo, incluso después del fin de los conflictos”.

El papa Francisco envió un mensaje a la Conferencia de Revisión de la Convención sobre las minas antipersona, que recientemente tuvo lugar en Mozambique. Como viene siendo habitual en su pontificado, Francisco utilizó palabras precisas y de fácil comprensión para la mayoría al referirse a este tipo de armas mortíferas que "prolongan las guerras y alimentan el miedo, incluso después del fin de los conflictos”.

En su discurso, el Papa quiso mostrar su solidaridad con las víctimas de las minas terrestres, “que llevan en sus cuerpos y en sus vidas las señales de un arma inhumana e irresponsable, de un arma de cobardes”.  

Exposición de fotos de Gervasio Sánchez "Vidas Minadas". Foto: Javier Fernández

Las heridas de estas personas, señala el Pontífice, “nos recuerdan que el uso de las armas en general, y de las minas en particular, representan una derrota para todos”.

Por ello, Francisco aboga por una renovación de los compromisos y de las decisiones, que deben ser vinculantes para poder cambiar así el presente de tantas familias, comunidades, regiones y países “que siguen viviendo cada día con el temor a las minas terrestres, en la inseguridad y la pobreza”.

Todas estas víctimas directas o indirectas de las minas antipersonas, están ahí, asegura el Papa,  para recordarnos a cada instante el fracaso humano que suponela guerra. Unsentimiento que destruye no solo “a la persona que sufre, sino a la que se impone”.

Convenios como el de las minas terrestres o las armas de racimo “representan un reto para todos aquellos que buscan preservar y consolidar la paz, y, en particular, para proteger a los débiles”.  Porque, según Francisco, la verdadera riqueza no son el dinero, ni la fuerza de las armas,  sino “el amor, el compartir y la generosidad de corazón...”.

Mina terrestre. Foto: Javier Mármol/Manos Unidas

Tras preguntarse si lo que realmente queremos es la seguridad, la estabilidad y la paz, el Papa nos invita a reducir nuestros arsenales de armas, a “desterrar las armas que no tienen razón de ser en una sociedad humana” y a “invertir en educación, en salud, en la preservación de nuestro planeta, en la construcción de sociedades más cohesionadas y fraternal con sus diferencias, que son la verdadera riqueza”.

De esta manera el Pontífice exhorta a los países a participar en la Convención, para que no haya más víctimas de minas. Para que no haya más zonas afectadas por las minas y para que “ningún niño viva con el miedo a las minas”. 

Víctima de las minas en Camboya. Charo Mármol/Manos Unidas

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