Manos Unidas siembra: Lo que siembres hoy, cosecharás mañana

Con motivo de la campaña "Plántale cara al hambre: siembra", nuestra compañera Marta Carreño, del departamento de Comunicación, ha querido compartir, en una tribuna de la revista Mundo Negro, su experiencia en Etiopía, donde ha sido testigo de cómo van dando fruto los proyectos que ha sembrado Manos Unidas a lo largo de los años.

Con motivo de la campaña "Plántale cara al hambre: siembra", nuestra compañera Marta Carreño, del departamento de Comunicación, ha querido compartir, en una tribuna de la revista Mundo Negro, su experiencia en Etiopía, donde ha sido testigo de cómo van dando fruto los proyectos que ha sembrado Manos Unidas a lo largo de los años.    

"Han pasado ya algo más de diez años desde que, mi trabajo en el entonces Gabinete de Medios de Manos Unidas, me llevó a pisar suelo africano por primera vez. Mi destino: Etiopía, el país del que solo recordaba la terrible hambruna que conmovió al mundo en los años 80 del siglo pasado, y que dejó grabadas en mi retina las imágenes de niños famélicos de enormes ojos negros. Descontando un viaje de placer a Egipto, años atrás, nunca antes había estado en África, y reconozco que la idea de que mi bautismo africano tuviera lugar en Etiopía me produjo cierta aprensión. Todavía no hacía mucho que una vivencia personal me había movido a dejar mi trabajo en una agencia de información económica y financiera, para acercarme al mundo de la solidaridad y la cooperación, hasta entonces completas desconocidas para mí. En poco tiempo había cambiado los datos y estadísticas sobre mercados, bolsas, materias primas y divisas, por esas otras cifras y recuentos que hablan de hambre y de pobreza y que a casi nadie interesaban, a pesar de que cada uno de esos números representa a un ser humano y lleva detrás una historia de vida. En ese viaje iba a poner cara por primera vez a esos datos y, en mi desconocimiento, estaba convencida de que todas esas imágenes iban a tener la huella del hambre que tanto temía (...)".

"Bastaron unos días para demostrarme lo atrevida que es la ignorancia. Etiopía se me manifestó con su inmenso esplendor de pueblo inconquistable".

"En Etiopía fui testigo de maravillosas historias de amor por el prójimo y de cómo, con años de siembra y cuidados, la lucha contra el hambre ya había dado frutos. Lo vi en las escuelas, en los hospitales, y en las cooperativas". 

Sigue leyendo en el pdf adjunto.

También te puede interesar

Consulta las memorias de años anteriores

Conoce nuestras memorias y buenas prácticas.

Transparencia

Suscríbete a nuestra newsletter

Informarse es el primer paso para actuar.

Suscríbete