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En mayo y junio proponemos una conversión ecológica #cuidaplanetacombatepobreza

Martes, 9 mayo, 2017

Durante los meses de mayo y junio, la Campaña SI CUIDAS EL PLANETA, COMBATES LA POBREZA va a poner el foco en el punto 5 de su “Decálogo Verde”: “Animarás una conversión personal, eclesial y comunitaria”.

En esta nueva cita del calendario bimestral de sensibilización que se prolongará hasta mediados de 2018, las entidades promotoras de la Campaña –Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario)—, exhortan a iniciar una conversión personal y comunitaria, que, como la Iglesia nos propone, supone “un volver a Jesús”.

Al desarrollar el quinto principio del “Decálogo Verde”, la Campaña llega a su ecuador y cumple casi un año de llamada pública a la reflexión sobre nuestros estilos de vida, el modo de vivirla con respecto a quienes nos rodean, especialmente las personas más vulnerables, pobres y excluidas, y la contribución que hacemos al cuidado de la Casa común.

Como señalan los responsables de la Campaña, “antes de seguir adelante con los cinco puntos que nos quedan, queremos detenernos en la necesidad de una conversión personal, comunitaria y eclesial, si pretendemos poner en práctica un nuevo estilo de vida más atento a las necesidades de las demás personas y del planeta”. Para ello, “proponemos un estilo que está en la raíz del mensaje y la vida de Jesús para acercar el Reino y responder al sueño de Dios sobre la humanidad y la tierra entera”.

Una de las claves de esa llamada a la conversión que se lanza desde la Campaña SI CUIDAS EL PLANETA, COMBATES LA POBREZA está en la encíclica Laudato si’, uno de los textos inspiradores de esta iniciativa y en la que el papa Francisco invita a una conversión ecológica. “Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica –escribe el Santo Padre— que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo” (LS 216).

Se trata de iniciar una conversión personal y comunitaria con profundas raíces y cuyos frutos visibles sean la acogida; el respeto por los demás y por la naturaleza, con sus ritmos y necesidades; la construcción de unas sociedades donde se respire la cordialidad, la inclusión; y la defensa de los derechos humanos. Una conversión dirigida a hacer, para todos, un sitio en la mesa común, para celebrar la fiesta de hermandad, la alegría de la amistad.

VOCES QUE CLAMAN

Como ha sucedido con los cuatro principios anteriores, este 5º Principio del “Decálogo Verde” ilustra su propuesta de conversión con historias reales de acción comunitaria orientada a preservar la Casa común.

Una de estas experiencias es la de los Mosetén, un pueblo indígena que se asienta en la actual Bolivia, en el departamento de La Paz y Beni, un territorio fértil de naturaleza aluvial, entre el río y las serranías cubiertas de bosques. Su población, mayoritariamente campesina, vive de unos recursos cada vez más amenazados por la colonización agrícola y las talas indiscriminadas.

“Creo que el sueño de desarrollo que tenemos es una vida digna, una vida libre en nuestro territorio en armonía con otros”, explica uno de los líderes de esta comunidad. “Tenemos el Derecho a hacerlo, podemos hacerlo, tenemos esa capacidad de hacer algo para desarrollar el futuro, y dejar algo bueno y sano a nuestros hijos. Llamamos a la Iglesia para que proteja la vida, porque conociendo, defendiendo, acompañando a nuestros pueblos defendemos también la vida también para nuestros hijos, para el futuro”, añade. 

Otro de los testimonios recogidos es el de Mercedes Loring, religiosa de la Asunción, quien recuerda que “ante estos gritos no podemos quedar insensibles. Estamos llamados a una conversión profunda y sincera, tanto personalmente, o como Iglesia, que nos lleve a renunciar a muchas de nuestras comodidades, privilegios, seguridades, incluso criterios, y sigamos los pasos de Jesús, amando y haciendo el Bien, allí  donde nos necesiten”.

¿QUÉ PUEDES HACER (O DEJAR DE HACER)?

Para estos dos meses, desde la Campaña SI CUIDAS EL PLANETA, COMBATES LA POBREZA se formulan algunas propuestas prácticas para que cada uno y nuestras comunidades podamos avanzar en ese camino de conversión “ecológica”.

  1. Transformar nuestros hábitos mentales y patrones de comportamiento, producción y consumo de manera permanente y en todos sus aspectos.
  2. Articular redes de apoyo y comunidades de solidaridad capaces de sostener opciones de vida individuales que no resultan sencillas.
  3. La conversión pasa por una nueva relación con las cosas, con las personas, con la naturaleza y con los problemas de la propia sociedad y del mundo: superar la cultura de la indiferencia, recuperar la capacidad de cuidado quienes tenemos al lado y pasar del asistencialismo a la justicia social que trata de eliminar las causas de la pobreza.
  4. Participar de proyectos que, a pequeña escala, ensayan una forma más sostenible de consumo.

Asimismo, en el desarrollo de este punto del Decálogo Verde se han preparado unos materiales específicos para niños y jóvenes, con actividades de animación educativa o catequética que sirvan para iniciar a los más pequeños en el compromiso con el medio ambiente y las personas más desfavorecidas.

CELEBRAR LOS SACRAMENTOS A LA LUZ DE LA LAUDATO SÍ´

En el tiempo litúrgico de la Pascua, especialmente propicio para la iniciación en sacramentos como la Primera Comunión, entre los materiales preparados para poner el foco sobre el 5º Principio destaca un documento de orientaciones titulado “¿Cómo celebrar los sacramentos a la luz de la encíclica Laudato si’?”.

Para las entidades impulsoras de la campaña, “la íntima relación entre las personas más pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que todo está interconectado, la crítica a prácticas utilitaristas que excluyen, nos interpelan a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de los sacramentos y la propuesta de un nuevo estilo de vida”.

Son muchas las posibilidades de celebrar los sacramentos de manera auténtica en estas claves de sencillez y austeridad. Para ello, se invita a pensar de qué modo la celebración de un sacramento puede contribuir a la mejora de la vida de otras personas y del planeta, o, al menos, no contribuir a empeorarla. En esa línea, desde la campaña se aportan sugerencias para organizar modelos alternativos de celebración de sacramentos como el bautismo, el matrimonio o la primera comunión, objeto hoy en día a “un derroche de recursos y a una iniciación al consumismo, cuando, más bien al contrario, podemos conseguir que contribuyan a la construcción del Reino”.

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