NOTICIAS    30 de enero de 2003             

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A PESAR DE LA FIRMA DE UN ACUERDO DE PAZ, CONTINUAN LOS COMBATES EN COSTA DE MARFIL

El pasado mes de diciembre informamos de la alarmante situación que se está viviendo en Costa de Marfil desde el 19 de septiembre de 2002, cuando un grupo de militares se amotinó para impedir su expulsión del ejército.

El desencadenante de la situación tiene orígenes más remotos y puede situarse en la impopular medida, tomada en 1995 por el ex-presidente Henri Konán Bedié y aprobada por la Asamblea Nacional, que sólo otorgaba derechos políticos a los nacidos en el país e hijos de padre y madre marfileños.

De esta manera, se impedía la candidatura de Alassane Ouattara, el claro favorito para ganar los comicios, que tenía origen burkinabé, y se negaba el voto a la numerosa colonia extranjera que representa un 40% del total de la población.

La crisis desatada terminó con un golpe de Estado, que obligó a una nueva convocatoria de elecciones en octubre de 2.000. En esta ocasión salió elegido Laurent Gbagbo, un gobernante carismático y dialogante que gozaba de gran apoyo.

El 19 de septiembre de 2002 se produce un nuevo golpe de Estado encabezado por el general Guei, que fue abortado gracias a la intervención de las fuerzas armadas leales al Gobierno.

Pocos días después, los militares amotinados constituyeron el Movimiento Patriótico de Costa de Marfil (MPCM) que domina la mitad norte del país. Por su parte, otros dos grupos rebeldes, el Movimiento por la Justicia y la Paz (MJP) y el Movimiento Popular Costamarfileño del Gran Oeste (MPCG) se hicieron con la región oeste e iniciaron una serie de combates que podrían llevar al país a una sangrienta guerra civil.

Los combates entre el ejército regular y los rebeldes están siendo muy duros. Las venganzas y linchamientos en uno y otro campo se suceden día a día, a la vez que se producen ataques indiscriminados contra cualquier objetivo sospechoso de estar relacionado tanto con el Gobierno como con Francia, antigua metrópoli que ya ha enviado sus tropas en apoyo de Gbagbo.

El presidente Gbagbo podría estar pagando así el precio por su deseo de emprender reformas políticas y económicas en un país que es fuente de riqueza para las empresas francesas.

ACUERDO DE PAZ

El presidente Laurent Gbagbo se vio forzado en la reunión mantenida en Marcoussis (Paris) a aceptar un acuerdo con los partidos rebeldes. Acuerdo que para muchos consagra su derrota política.

Según lo acordado, el presidente conserva el poder pero deberá compartir sus prerrogativas con un gobierno provisional de reconciliación nacional.

Este ejecutivo, estará formado por miembros de las diferentes partes implicadas en el conflicto y tendrá como misión llevar al país a unas nuevas elecciones.

Uno de los puntos del acuerdo de paz, concretamente el que otorgaba el ministerio de Defensa y el de Interior al MPCG de los rebeldes, desató las iras de la población de Abidjan –que se mantuvo leal al Gobierno de Gbagbo- y provocó que en las calles decenas de miles de manifestantes enfurecidos intentan atacar todo lo que representa a Francia.

A pesar de los llamamientos a la calma que efectuaron los responsables políticos que se encontraban en París, la población francesa en Abidjan permanece encerrada en sus casas por temor a las represalias, y las empresas francesas han comenzado la evacuación de los familiares de sus trabajadores.

El presidente Gbagbo, que fue recibido en el Eliseo con todos los honores, y que recibió el apoyo del Secretario general de la ONU Koffi Anan, admitió no haber ganado la guerra, porque su preocupación principal era evitar que el país estallara y que la guerra civil se generalizara.

Por su parte, Romano Prodi, desde la Unión Europea, se comprometió el domingo a conceder una ayuda de 400 millones de euros a Costa de Marfil, para propulsar el desarrollo, siempre y cuando el país se estabilice.

El apoyo de la UE no tendrá sentido y no se materializará hasta que los compromisos alcanzados en Francia sean hagan realidad y en Costa de marfil se restablezca la paz, la estabilidad y la seguridad.

Sin embargo a día de hoy no parece muy probable ya que los costamarfileños están en contra del acuerdo de paz, y es un fracaso. Este acuerdo humilla a Costa de Marfil ya que no respeta la democracia ni la Constitución. Legitima el poder de partidos sin existencia legal y las rebeliones armadas. Francia no ha tenido en cuenta la determinación del pueblo, su apoyo sin condiciones a su Presidente y los 40 años de independencia de un país que no quiere aceptar el argumento de la fuerza en detrimento de la fuerza del argumento.

Gbagbo a su vuelta de Paris ante la presión de los patriotas marfileños, ha dicho que los acuerdos de Marcoussis son solo proposiciones, lo cual ha inquietado al Eliseo, quien llama al orden al Presidente marfileño.

Manos Unidas, lleva muchos años trabajando en Costa de Marfil, donde la media anual de inversiones en financiación de proyectos se sitúa en 600.000 euros. Con esta información queremos dar la voz de alarma para evitar que este conflicto deje sumido a este país africano en una larga guerra civil, como las muchas que ya se están produciendo en Africa.

  © Manos Unidas 2004

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