| NOTICIAS 23 de diciembre de 2002 | |
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SITUACIÓN ALARMANTE EN COSTA DE MARFÍL |
| Costa de Marfil está situada en Africa Occidental. Sus 322.426 km2 limitan al Norte con Malí y Burkina Faso, al Este con Ghana, al Oeste con Guinea Conakry y Liberia, y al Sur con el Océano Atlántico.
La población de esta nación africana, cercana a los 16 millones de habitantes, crece a un ritmo anual del 3,8%, lo que la convierte en una de los países con el índice de crecimiento demográfico más alto del mundo. La tasa de natalidad se sitúa en el 50 por mil y la de fertilidad en 7,3% nacimientos por mujer. En Costa de Marfil, se da, como en tantas otras naciones africanas, una gran concentración de población en las zonas urbanas. Cerca del 40 por ciento de los habitantes del país vive en las ciudades que crecen a un ritmo del 5'3% anual. A este fuerte crecimiento natural se une el fenómeno de la inmigración impulsado por el funcionamiento de la agricultura de exportación y al hecho de que de todos los países de la zona, Costa de Marfil es el más próspero de todos. Tras independizase de Francia en 1959, Felix Houpouët-Boigny fue elegido de la República. Boigny muere en 1993, y le sucede en el cargo su delfín, Henry Konan Bedié, que se comprometió a convocar elecciones en Octubre de 1.995. Poco antes de celebrarse estos comicios, la Asamblea Nacional aprueba un controvertido código electoral que sólo otorgaba derechos políticos a los nacidos en el país e hijos de padre y madre marfileños. Así se impedía la candidatura de Ouattara, el claro favorito que tenía origen burkinabé, y negaba el voto a la numerosa colonia extranjera que representa un 40% del total de la población. La crisis desatada terminó con un golpe de Estado, que obligó a una nueva convocatoria de elecciones en octubre de 2.000. En esta ocasión salió elegido Laurent Gbagbo, un gobernante carismático y dialogante que gozaba de gran apoyo. El 19 de septiembre de 2002 se produce un nuevo golpe de Estado encabezado, una vez más, por el general Guei. En esta ocasión la intervención de las fuerzas armadas impidió que tomara la radio y la TV. Guei fue asesinado junto a algunos de sus familiares al día siguiente. En la capital Abidján, la situación está controlada por fuerzas leales al gobierno, sin embargo los amotinados se hicieron dueños de las ciudades del norte del país, tras entrar en los cuarteles y matar a los comandantes. Los rebeldes distribuyeron armas entre los jóvenes de la calle, y protagonizaron saqueos y matanzas. Ante esta situación, la mayoría de los misioneros europeos han tenido que ser sido evacuados desde el norte a Abidjan. Los combates entre el ejercito regular y los rebeldes están siendo muy duros. Empiezan las venganzas de uno y otro campo, (linchamientos, etc...) y aunque en Abidjan la situación es tranquila ha comenzado un éxodo de refugiados. El empeoramiento de las condiciones en Bouaké, que incluye la falta de agua, electricidad y alimentos ha forzado a muchos residentes a huir. De acuerdo con la Cruz Roja, entre 150.000 y 200.000 personas se han visto obligadas a dejar sus hogares. Muchos de ellos han buscado asilo entre familiares y amigos. Contrapartes de MANOS UNIDAS en Costa de Marfil acaban de informar de la gravedad de la situación y de la llegada masiva de refugiados que se desplazan al sur del país huyendo, de las atrocidades cometidas por la guerrilla. Mientras tanto en Abidjan se está procediendo a la demolición y quema de las viviendas marginales de los suburbios. Esta medida, que afecta a miles de habitantes locales y extranjeros de la ciudad a pesar de que la Ministra de Derechos Humanos asegura que no se trata de una operación contra estos últimos, está favoreciendo el clima de crispación. En varios puntos del país se han encontrado fosas comunes, situación que ha sido denunciada por el alto comisionario de la ONU de derechos humanos, Sergio Vieira de Mello. Los autores de estos hechos podrían ser juzgados por la Corte Penal Internacional (CPI). El presidente Gbagbo podría estar pagando así el precio por su deseo de emprender reformas políticas y económicas en un país que es fuente de riqueza para las empresas francesas. Manos Unidas, que lleva muchos años trabajando en Costa de Marfil, país en el que la media anual de inversiones en financiación de proyectos se sitúa en 600.000 euros. La implicación tanto moral como afectiva que MANOS UNIDAS tiene con esta nación africana, hace que demos la voz de alarma ante un conflicto que, si no se ponen los medios necesarios, tiene visos de ir a convertirse en una guerra civil devastadora, en un nuevo Rwanda. |
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