| NOTICIAS 4 de abril de 2002 | |
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AMINA LAWAL, LA NUEVA SAFIYA |
La alegría por la liberación de Safiya Hussaini el pasado 25 de marzo se vio empañada al conocerse que otro tribunal islámico, ahora el de Bakori, había condenado a Amina Lawal a morir lapidada por adulterio. Amina, que está divorciada desde finales de 2000, reconoció en el juicio su relación con Yahaya Mohammed durante los últimos meses porque la había prometido casarse con ella si consentía tener relaciones sexuales. Mohamed admitió ante el tribunal las relaciones con Amina, pero negó que hubieran sido sexuales. El tribunal retiró los cargos contra él debido a que la mujer no pudo presentar los cuatro testigos que exige la ley islámica, lo mismo que le sucedió a Safiya en su día.El desconocimiento de las leyes y la falta de abogado hacen que las mujeres que se encuentran en la misma situación que Amina comentan el error de confesar haber mantenido relaciones extramatrimoniales. En el caso de Amina Lawal, la sentencia a morir lapidada se basa en la prueba de la hija nacida fuera de matrimonio y en la declaración de la inculpada. Sólo una interpretación extremista del Corán lleva a convertir el adulterio en delito penal castigado con la lapidación o con otras penas que implican degradación y sufrimiento físico, como los latigazos. Y es que en Nigeria, la acusación de adulterio femenino suele basarse más en prejuicios que en pruebas. El caso de Safiya, ha puesto de relieve la gran división religiosa entre musulmanes, cristianos y animistas que existe en el país más poblado de África. En este sentido, la administración nigeriana, presionada por la comunidad internacional, ha declarado recientemente "anticonstitucional" la Sharia, vigente en 12 de los 36 Estados del país, ya que, en su opinión, esta ley islámica "viola los compromisos constitucionales de respeto a los derechos humanos y de no discriminación en función de la religión o el sexo". Manos Unidas, que lleva trabajando en Nigeria desde 1990, ha realizado nueve proyectos en los últimos tres años. La democracia es todavía muy joven en el país, lo que provoca unos niveles de corrupción altísimos y los derechos humanos, son todavía un concepto abstracto que aún no se ha visto materializado. En este contexto, Manos Unidas colabora en la promoción de los derechos humanos y la educación dando prioridad al papel de la mujer como motor de la actividad económica de Nigeria. Así, los proyectos aprobados en el último año se han centrado en la construcción de aulas de infantil y primaria, elaboración y emisión de programas a favor de la infancia en distintos medios de comunicación, formulación de programas de formación de derechos básicos y de animación agrícola, construcción de pozos de agua y construcción de un centro de formación para mujeres, entre otros. Con casi 130 millones de habitantes, Nigeria, el país más poblado de África, es uno de los Estados del continente donde la diversidad religiosa, política y étnica desembocan frecuentemente en enfrentamientos armados. |
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