NOTICIAS    2 de abril de 2004        

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ANDREA RICCARDI: "VIVIMOS UN TIEMPO DE PRUEBA PARA EL DIÁLOGO"

En un momento histórico en el que se argumentan motivos religiosos conflictivos entre las diversas religiones, Andrea Riccardi –fundador de la Comunidad de San Egidio- ha asegurado que es el momento de poner a prueba nuestra capacidad de diálogo.

En un artículo publicado en el boletín número 155 de Manos Unidas, Riccardi asegura que el "diálogo representa una manera de aprender a vivir juntos, a respetarse y conocerse". Según él, los encuentros entre líderes religiosos deberán "hacerse contagiosos e impulsar el diálogo en la calle, entre los creyentes de diversas religiones en la vida cotidiana"

Es un hecho contrastado que las identidades de todo tipo religiosas, nacionales, entre otras, están resurgiendo en este mundo globalizado. Por eso, Riccardi, recuerda que ese enfrentamiento entre identidades religiosas y globalización ya se ha producido anteriormente.

Asegura que a lo largo de la historia ya se han vivido otros procesos de globalización como "la conquista de América". Esa fue, dice "la primera gran globalización". Las identidades étnicas, culturales y religiosas se reestructuran para sobrevivir en relación a tales procesos.

El orgullo musulmán
En su texto, el fundador de la Comunidad de San Egidio hace una distinción: "desde los años 70 ha renacido el orgullo musulmán, no siempre el Islam se adapta al clima laico occidental" y añade que ha surgido "la tendencia musulmana de crear una comunidad aparte dentro de los Estados".

Pese a estos obstáculos, tiene la firme convicción de que "la convivencia entre culturas y religiones diferentes en nuestra sociedad no debe llevarnos a un optimismo fácil, pero tampoco a un pesimismo preconcebido". Y por eso insiste en que "no debemos archivar el diálogo en el cajón de los sueños ingenuos del pasado, sino que hemos de multiplicar los esfuerzos para que los creyentes hablen entre sí. Cuanto más tensas sean las relaciones mayor ha de ser el impulso del diálogo".

Riccardi concluye la defensa del diálogo con las siguientes palabras: "El diálogo conlleva una actitud amigable entre los creyentes, confía en la posibilidad de vivir juntos y, sobre todo, está convencido de la necesidad de repudiar todo signo de violencia".

Lo cierto es que la historia y la geografía obliga a las comunidades de religión y culturas diferentes a vivir juntas. Por eso cierra Andrea Riccardi su discurso planteando una pregunta "¿Cómo podrán convivir las diferentes religiones sin conocerse y respetarse?"


  © Manos Unidas 2004

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