Los acontecimientos políticos en Madagascar han hecho que cada día más, este país esté al borde de una guerra.
La lucha entre el nuevo presidente Ravalomanana, elegido democráticamente en diciembre de 2001, y el anterior mandatario Ratsiraka, que tras 22 años en el poder sigue amedrentando a la población, es la principal causa de los problemas de esta región. El antiguo régimen no hizo ningún esfuerzo para restablecer la justicia social o disminuir la pobreza, y lo peor es que, con sus continuas trabas al gobierno actual, tampoco deja que el país avance tras su caída política. Y el nuevo presidente se ve con poco respaldo y con las manos atadas para realizar su trabajo. Ya se habla de guerra abierta y de la crisis que están empezando a provocar todas estas tensiones políticas.
Y como siempre, los más afectados son los malgaches, el pueblo de Madagascar, que vive las primeras consecuencias en el ámbito social y en la pérdida de la dignidad de los más desfavorecidos y los más vulnerables. Se calcula que ya han muerto silenciosamente más de 10.000 niños menores de 5 años y que la pérdida financiera cotidiana desde enero de este año asciende a 15 millones de dólares.
Para el 75 % de la población de Madagascar, la supervivencia de todos los días es tan aleatoria que necesita de la ayuda por parte de todos, especialmente de las ONG nacionales e internacionales. Por eso desde Manos Unidas seguimos apoyando a el pueblo malgache con proyectos de desarrollo tan necesarios para que su futuro sea posible. |