| NOTICIAS 4 de abril de 2006 | |
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FORO INTERCONTINENTAL 31 de marzo y 1 de Abril de 2006 |
DECLARACIÓN FINAL A lo largo de los tres últimos años, venimos denunciando que, en muchas regiones del planeta, hay incertidumbre y preocupación sobre el rumbo de la globalización. En la medida en que ofrezca más oportunidades de acceso a los bienes básicos para todos, la globalización irá por el buen camino. En Manos Unidas miramos hacia los pueblos de África, Asia y América, inquietos y esperanzados, ante los grandes retos que este proceso presenta para la vida, el pan y la paz de sus habitantes. Por eso, a lo largo de estos días, las conferencias, los debates, los paneles de experiencias y los testimonios han estado centrados en el cuidado de la vida. La vida hay que cuidarla siempre, en todos los lugares y circunstancias; pero hay que cuidar sobre todo la vida amenazada y perseguida, la vida degradada y enferma, la vida despreciada y herida, la vida maltratada y malnutrida, la vida encarcelada y vendida… En muchos lugares, la Vida no vale nada; en muchos lugares, las ofensas a la vida parecen convertirse en una costumbre. Es imposible que florezca el desarrollo y la paz donde la vida se encuentra amenazada y comprometido su crecimiento. La mentalidad materialista y hedonista no reconoce a la vida un valor en sí, sino en la medida en que sirve a un sistema de poder, a un sistema de producción y consumo. Este modo de entender la vida ha dado paso a una cultura de la muerte, manifestada en el desprecio y la marginación de la vida de algunos, y en la eliminación deliberada de la vida de otros. (II) Como organización vinculada a la Iglesia española para la ayuda y cooperación al desarrollo del Tercer Mundo, en Manos Unidas nos enfrentamos al compromiso sagrado de cuidar la vida. La vida es un valor fundamental, es la condición del desarrollo del hombre. La vida debe ser cuidada de modo que todos tengan alimento, agua potable, vestido, vivienda, trabajo, descanso, asistencia sanitaria, educación. La vida debe ser preservada de toda violencia, tortura, desprecio, manipulación y amenaza. Hay que reconocer el primado de la vida como valor y condición de la paz. Pablo VI nos dijo: "Si quieres la Paz, defiende la Vida". "Todo delito contra la Vida es un atentado contra la Paz". (III) Nosotros, participantes en el V Foro de Manos Unidas, queremos responder con compromisos. Primero: Nos comprometemos a seguir trabajando para que la globalización se haga desde las necesidades y capacidades de las personas, desde su iniciativa emprendedora y al servicio de las condiciones dignas que ellas elijan, no según la presión consumista y la mera búsqueda de beneficios económicos. Segundo: Nos dirigimos a los medios de comunicación, al ámbito de la economía y de la política, y alentamos a construir formas de vida más dignas y caminos de desarrollo más conformes con la dignidad de todo el hombre y de toda la familia humana. Tercero: Nos comprometemos a empeñarnos sobre todo en cuidar la vida de los más pobres de entre los pobres, los que sufren, los abandonados y los excluidos. Cuarto: Nos comprometemos a hacer frente a las causas de tanta pobreza y desprecio de la vida y seguiremos esforzándonos, -como nos enseña Benedicto XVI en la encíclica Deus caritas est, en apoyar, con imaginación y creatividad, proyectos de desarrollo que muestren el amor preferente de Dios por los que sufren, y abran caminos de mayor justicia, paz y solidaridad en la vida de los pobres. Quinto: Expresamos nuestro empeño en trabajar por lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y alentamos a la comunidad internacional a no permanecer indiferente y callada, ante la escandalosa situación de inhumanidad en la que viven casi 2.000 millones de personas. Sexto: A través de la campaña "Sin duda, sin deuda", nos comprometemos a apoyar las reformas y las medidas para la cancelación y condonación de la deuda de los países del África subsahariana, altamente endeudados y menos adelantados, a cambio de avances en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Séptimo: Nos dirigimos a la sociedad española para que persevere en el compromiso de tomar conciencia de las situaciones de vida indigna de millones de hermanos. Tenemos esperanza de que nuestro mundo de la abundancia y del consumo cambiará sus estilos de vida y se volverá más austero y solidario, y se guiará más por compartir que por acaparar. Octavo: Nos comprometemos a vivir dignamente, en libertad y responsabilidad, y a no causar daño a la vida. Noveno: Asimismo, animamos a todos a educar en los valores de la cultura de la vida que fomentan el respeto a la dignidad de las personas, la convivencia, la compasión, la ternura y la ayuda mutua. Décimo: Juntos, queremos ser testigos de que seguir a Cristo es garantía segura de encontrar el camino, la verdad y la vida; nos comprometemos a ser cuidadores de la vida para que en Él los pobres tengan vida. (IV) Para todos tenemos una Buena Noticia: Dios ama nuestra vida. Nuestra vida interesa a Dios. Como enseña Benedicto XVI en Deus caritas est, creer en Dios exige cultivar la admiración y el respeto por todo hombre, por el valor irrepetible de su vida. PORQUE QUEREMOS HACER DEL MUNDO LA TIERRA DE TODOS: |
| Saludo de la Presidenta |
Conferencia de Andrea Riccardi |
Foro Intercontinental 2006 |
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