NOTICIAS    28 de julio de 2006             

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POR UN FINAL TRANQUILO DE LA TRANSICION.

"El pueblo había puesto su corazón en el trabajo" (Ne. 3, 38)

Mensaje del Comité Permanente de los Obispos de la RDC a los fieles católicos y a los hombres de buena voluntad, al final de la transición congoleña.


Hermanos y hermanas,

1.    En este momento en que el Congo se encuentra en un punto crucial de su historia, Nosotros, Cardenal, Arzobispos y Obispos miembros del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal del Congo (CENCO), reunidos en sesión extraordinaria en Kinshasa del 21 al 24 de junio de 2006, aprovechamos esta ocasión para dirigiros un mensaje de esperanza. Con espíritu de escucha mutua, hemos hecho un recorrido por los acontecimientos de los últimos meses y nos hemos informado mutuamente de la vida del pueblo confiado a nuestra solicitud pastoral. A la luz de nuestros intercambios, hemos reafirmado nuestra determinación de “permanecer vigilantes, en un trabajo de coordinación y audacia, para acompañar los progresos pendientes”1

Por medio de este mensaje, queremos compartir con vosotros la comunión de corazones y espíritu que hemos vivido. Queremos haceros partícipes, como en el pasado, de la contribución que proponemos a la Nación para garantizar un fin sereno y tranquilo de la Transición, a través de unas elecciones libres, democráticas y transparentes. Así se asegurará una entrada pacífica en la III República y una gestión feliz y prometedora de la misma.

Elecciones: ha llegado la hora.

2.    La mirada de todos los congoleños se vuelve ahora hacia las elecciones que apuntan en el horizonte. Somos testigos de la impaciencia del pueblo, que quiere que termine una situación política dramática hecha de miserias indescriptibles, sufrimientos indecibles y muertes innumerables. También somos testigos de su voluntad manifiesta de que desemboque, lo antes posible, en este año 2006, la instauración de un Estado de Derecho. Nuestro pueblo no merece “este fardo pesado de incertidumbre del mañana, de inseguridad creciente y miseria intolerable”.2

Por ello, después de haber hecho nuestro el llamamiento apremiante de Nehemías a su pueblo, de levantarse y construir Jerusalén que estaba en ruina y poner la fuerza de sus manos en esa obra (Ne. 2, 17-18), hoy recogemos su grito para pedir al pueblo entero que ponga su corazón en el trabajo (Cfr. Ne. 3, 38). Pues, sin la ayuda de Dios y un compromiso total por parte de todos, no lo conseguiremos.

El imperativo tiene que ser claro: tenemos un interés absoluto en la organización de las elecciones, en un ambiente de verdad y transparencia. Esa ha sido siempre y continúa siéndolo, nuestra opinión fundamental, ya que para el Episcopado de la RDCongo las urnas constituyen el único camino para conquistar el poder y su legitimidad.

Misión profética de la Iglesia.


3.    Actualmente, si nosotros, Iglesia, elevamos una vez más la voz en vísperas de este plazo histórico, es por amor a nuestro pueblo, con el que compartimos “las alegrías y esperanzas, las tristezas y angustias” (Gaudium et Spes, n. 1), y también en virtud de nuestra misión de vigilantes y animadores de conciencias.

Como al profeta Ezequiel, a quien, antes y después del sitio de Jerusalén se le revistió de la misión de centinela para advertir de los peligros físicos y morales que amenazaban al pueblo de la Alianza, el Señor nos dirige esta interpelación: “A ti también, hijo del hombre, te he hecho centinela (…) Cuando oigas una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte” (Ez. 33, 7).
  • Así pues, como titulares de esa misión, desde hace 15 años “con un solo corazón y una sola alma” (Hch. 4, 32), nos hemos comprometido en una lucha contra cualquier forma de explotación o empobrecimiento progresivo y a ultranza de nuestro pueblo, para que vuelva a encontrar su dignidad humana 3;

  • De la misma manera hemos afirmado que la integridad territorial y la soberanía de nuestro país no son negociables 4;

  • También, hemos hecho la opción pastoral de garantizar a nuestro pueblo una formación adecuada, por medio de un gran programa de educación cívica y pastoral 5. De esta manera, la Iglesia católica ayuda al pueblo a adquirir nociones de base sobre el Estado de Derecho y a formarse en una verdadera cultura democrática.

  • Debido a la misma causa, hoy lanzamos una llamada de alerta dirigida a la comunidad nacional e internacional, cuando aún hay tiempo de conjurar el mal y a poner nuevas hitos con el fin de que las elecciones, que están a las puertas, auguren tiempos mejores. “Después de las elecciones”, no puede ser lo mismo que “antes de las elecciones.

¿Qué elecciones queremos?


4.    Las elecciones que queremos para las que estamos investidos tienen que desarrollarse: √  en la legalidad, es decir, con respeto escrupuloso de los textos en vigor;
√  en la verdad y la transparencia, sin fraude ni manipulación;
√  en tranquilidad, con exclusión de cualquier deriva autócrata y de cualquier forma de violencia, venga de donde venga.
√  en libertad y plena responsabilidad del pueblo congoleño, sin ninguna coacción o presión “interna o externa”6
5.    Aplaudimos los pasos significativos realizados ya en esa dirección:
√  la determinación manifiesta del pueblo congoleño de ir a las elecciones;
√  el avance en la preparación del material de las elecciones por parte de la CEI;
√   el apoyo logístico de la comunidad internacional y su determinación de garantizar la seguridad en el período electoral;
√   el seminario inter institucional del miércoles 21 de junio de 2006 y su decisión de organizar convenios, antes del 30 de junio entre las fuerzas vivas de la Nación, para crear un clima de tranquilidad antes de la celebración de las elecciones.
6.    Sin embargo, varias situaciones inquietantes nos obligan a atraer la atención de unos y otros, para que las expectativas del pueblo no resulten decepcionadas. Las más preocupantes son: √  El retraso en la integración y formación de un único Ejército republicano, que no crea el clima de tranquilidad que todos desean ni da seguridad a los unos y los otros, por una parte y a garantizar la aceptación, por parte de todos, del resultado de las urnas;
√  La inseguridad persistente en el Este del país con bolsas activas de resistencia, que preocupa a cualquier persona atraída por la paz;
√   la intimidación de la que son objeto los periodistas y los políticos que, conforme a la Ley, tiene que acabar.
√  las tentativas y amenazas de bloqueo del proceso electoral.

Convenios para crear un clima de tranquilidad.

7.    Teniendo en cuenta lo que precede, reiteramos nuestros deseos, ya expresados en junio de 2005, de la celebración de un diálogo positivo de acuerdo nacional entre las fuerzas socio-políticas significativas del país7.

Dichos acuerdos, que no tienen como objetivo retrasar las elecciones ni conceder un aplazamiento a algunos políticos mal posicionados y con deseos de conservar sus privilegios, pueden llevarse a cabo si son breves, de menos de una semana, antes del 30 de junio. Este diálogo, que queremos positivo y de consenso, busca calmar los ánimos y pacificar los corazones, para que las elecciones se desarrollen en un clima general de paz y concordia nacional, perdón y reconciliación. Será importante respetar la voluntad del pueblo de “no dar vueltas indefinidamente en el vacío”. Desde ahora habrá que evitar discusiones y debates interminables, que romperían la dinámica del proceso electoral ya iniciada y nos llevaría de “transición en transición, de rebelión en rebelión y de conferencias a diálogos”8.

8.    Los puntos siguientes podrían figurar en el orden del día de esas reuniones:
√  Encontrar un consenso para definir la duración del período de Transición, una vez superado el 30 de junio de 2006;
√   Tomar las disposiciones necesarias sobre las modalidades del gobierno del país durante la campaña electoral, a la que se dedicará la mayor parte de los miembros de las Instituciones del País, a la espera de la creación de las nuevas instituciones salidas de las elecciones:
√   Decidir las estrategias necesarias para la formación efectiva de un único Ejército republicano que remplace a las numerosas milicias que actúan incontroladamente.
√   Examinar los caminos y medios para garantizar la observación, seguridad y transparencia de las elecciones, evitando así las controversias;
√   Acelerar la publicación de la lista de electores y candidatos para las diferentes elecciones;
√   Arreglar de manera justa y equitativa el problema de la inclusividad;
√   Prever un pacto de no agresión y una firma para poner fin a las hostilidades.

Algunas exigencias.

9.    Para el éxito de las elecciones pedimos a los gobernantes que vigilen la seguridad del pueblo, que tomen las medidas requeridas para que el tesoro público del Estado no se malverse en los gastos de la campaña electoral y que se asegure la gestión de los asuntos corrientes del Estado.
  • Invitamos a los actores políticos a respetar el código de buena conducta que firmaron libremente. Tienen una responsabilidad ante la Historia: la de que la Transición sea un éxito, de terminarla en un clima de tolerancia y respeto mutuo, de cortesía y de fair play. Les invitamos a publicar urgentemente sus programas electorales, sus proyectos de sociedad y programas de gobierno. Les pedimos que estén dispuestos a aceptar el veredicto de las urnas en nombre del bien superior de la nación.
  • Invitamos a los nuevos dirigentes que salgan de las elecciones que se pongan al servicio de toda la Nación y no solo al de sus partidos. Recordamos a los que pierdan las elecciones que ellos también tienen una gran responsabilidad ante Dios y la Historia, en la salvaguardia de la paz social. Les corresponde jugar un papel positivo destinado a la oposición política en una sociedad democrática.
  • Exhortamos al pueblo que diga no a cualquier forma de violencia y manipulación. El pueblo no puede vender su conciencia a cambio de regalos ni ceder a la tentación del tribalismo o del regionalismo. Para el control de las elecciones, pedimos al pueblo que siga la formación de observadores y que participen en la observación electoral.
  • Los jóvenes en particular, que sois el futuro y la esperanza del país y de la Iglesia, os pedimos que no os consideréis meros espectadores, sino actores que, con la fuerza de vuestro número y compromiso, contribuyáis eficazmente a la edificación de la Nación. No os dejéis pues, manipular ni instrumentalizar.
  • Volvemos a afirmar que la Iglesia católica no designa ningún candidato a ningún puesto. Tampoco sostiene a ningún partido político, pero invita a los electores a escoger, en el momento del voto, a los hombres y mujeres adecuados para los puestos adecuados, “hombres nuevos, con sentido elevado de amor a su país, preocupados por el bien común, avezados en el buen gobierno, con probidad moral y una buena capacidad intelectual unida a una experiencia probada9.
  • En este momento particular de la historia de nuestro país, rogamos a los profesionales de los medios de comunicación, hoy más que nunca que, conforme al código deontológico de su profesión “no deformen, desnaturalicen o falseen, con su formulación, insistencia, aumento, omisión o manipulación, las opiniones de los demás; los títulos o comentarios de los artículos tienen que tratarse con imparcialidad y publicarse de buena fe” (Art. 9)10.
  • Por último, a la Comunidad internacional, aplaudimos vuestros esfuerzos financieros y materiales tan importantes, que se han aceptado y desplegado para el apoyo y la seguridad de nuestro país, sobre todo en este período de elecciones. Pero, somos conscientes del peligro de que ese apoyo internacional lleve a intentar la tutela y la imposición de opciones que no sean las del pueblo congoleño, cuya soberanía, a pesar de su fragilidad actual, tiene que ser respetada absolutamente11.

Exhortación final.

10.    “Nuestra historia presente no permanece cerrada en ella misma, sino que está abierta al Reino de Dios. Por ello, ni la desesperanza ni el fatalismo pueden justificarse respecto al futuro..."12 del Congo, pues solo a Dios corresponde la supremacía del mundo y de la historia de los pueblos. Creemos que un Congo nuevo solo podrá levantarse y enderezarse, real y perpetuamente, si las próximas elecciones, que comprometen el porvenir no sólo por 5 años, sino a largo plazo, se desarrollan en un contexto político sereno, en un clima de gran confianza y perfecta tolerancia, y seguridad para el conjunto de los congoleños así como para la Comunidad internacional. Pedimos al pueblo de Dios que acompañe este momento con su oración y ayuno en unión con la Bienaventurada Maria Clementina Anuarite Nengapeta, en este año que se le ha dedicado.

11.     Que la Virgen María, Estrella de la Mañana, que ha dado al mundo al Señor Jesús, Sol que se levanta y disipa las tinieblas de la noche, nos obtenga un compromiso firme en esta hora crucial, para que, al fin, venga esa mañana en que el renacimiento del Congo surja de la tumba de Cristo resucitado.

Kinshasa, 24 de junio de 2006.
Solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista.


1 Papa Benedicto XVI, Discurso a los Obispos de la RDCongo en visita ¡Ad Limina Apostolorum” en Roma del 15 de enero al 15 de febrero de 2006, en los Desafíos pastorales en el umbral del soglo XXI, Kinshasa, ed. del Secretariado General de la CENCO, 2006, p. 103.
2Levantémonos y construyamos” (Ne. 2, 18). Por un Congo nuevo. Declaración del Comité Permanente de los Obispos de la RDC dirigida a los fieles católicos y hombres de buena voluntad, ed. Secretariado General de la CENCO, n. 1
3 ;Cfr. CENCO, “He visto la miseria de mi pueblo” ( Ex. 3, 7). ¡Es demasiado!, Kinshasa, ed. del Secretariado General, 2003, n.14.
4 Cfr. CENCO. “Hermanos, ¿qué debemos hacer?” (Hch. 2, 37). Ha sonado la hora de la responsabilidad, Mensaje de los Obispos del Congo a los fieles católicos y a los hombres de buena voluntad, Kinshasa, ed. del Secretariado General de la CENCO, 2004, n. 7
5 Programa para la Coordinación de Acciones para el Éxito de la Transición de la Iglesia Católica (CARTEC).
6 Cfr. Mons. Monsengwo, “Un diálogo positivo y convenido”, Comunicación de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO, Kinshasa, 15 de mayo de 2006.
7 Cfr. “¿Por qué tener miedo?” (Mc. 4, 40) El futuro del Congo depende de su pueblo. Mensaje de los Obispos a los fieles católicos y a los hombres de buena voluntad con ocasión del 45º aniversario de la Independencia de la RDC, Kinshasa, ed. del Secretariado General de la CENCO, n. 23.
8 Asamblea Episcopal Provincial de Bukavu, “Levantémonos y construyamos” (Cf. Ne. 2, 18) ¡Vigilemos! Mensaje a los fieles católicos de la Provincia Eclesiástica de Bukavu y a los hombres de buena voluntad, Bukavu, junio de 2007, n. 7.
9 “¡Levantémonos y construyamos!” (Ne. 2, 18). Para un Congo nuevo, pág. 11 y 12
10 OBSERVATORIO DE LOS MEDIAS CONGOLEÑOS (OMEC), Código de deontología de los periodistas en RDC, Kinshasa, Gret, 2005.
11 Cfr. Conferencia Episcopal de Bélgica, Carta a los Obispos de la RDC. Malines, 22 de mayo de 2006.
12 Juan Pablo II, Exhortación apostólica post sinodal, Ecclsia in África, n. 14





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