| NOTICIAS 13 de noviembre de 2006 | |
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Según el Informe PNUD 2006 La crisis de agua y saneamiento provoca casi dos millones de muertes infantiles al año |
El último Informe del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), titulado Más allá de la escasez: Poder, pobreza y la crisis mundial del agua, advierte que en muchos de los países en desarrollo, el agua sucia es una amenaza infinitamente mayor para la seguridad humana que los conflictos violentos.Según este Informe sobre Desarrollo Humano de 2006, publicado recientemente, se hace necesario un Plan de Acción Mundial para resolver una creciente crisis del agua y el saneamiento que provoca 1, 8 millones de muertes infantiles cada año, generalmente a causa de diarreas que podrían evitarse con el acceso al agua limpia y a sistemas de saneamiento adecuados. Estas carencias hacen que se pierdan 443 millones de días escolares y causa problemas de salud a casi un 50 por ciento de la población total de los países en desarrollo. Además, señala en Informe, “al igual que el hambre, (la crisis del agua) es una emergencia silenciosa que experimenta la población pobre y que toleran aquéllos que disponen de los recursos, la tecnología y el poder político necesarios para resolverla” y que necesita que se produzca un cambio ya que falta menos de una década para que se cumpla la fecha del año 2015 establecida para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM). Si se mantiene la tendencia actual, el mundo podrá alcanzar el objetivo de desarrollo del Milenio relativo al acceso al agua –debido en gran medida al fuerte progreso de China e India–, pero sólo dos regiones –el Asia oriental y América Latina– están en camino de lograr la meta de saneamiento. Sin embargo, el panorama global oculta problemas reales: según las tendencias actuales, África subsahariana alcanzará la meta de agua en 2040 y la de saneamiento en 2076. En el caso del saneamiento, el Asia meridional lleva 4 años de retraso y, en el caso del agua, los Estados árabes llevan 27 años de retraso. El Informa insta a os gobiernos nacionales a “definir estrategias y planes creíbles para abordar la crisis del agua y el saneamiento” y señala la necesidad de desarrollar un Plan de Acción Mundial –en el que participen activamente los países del Grupo de los Ocho– para dirigir los esfuerzos internacionales fragmentados en la movilización de recursos y el impulso de la acción política mediante la colocación del problema de agua y saneamiento en una posición central y prioritaria dentro de la agenda de desarrollo”. Así, afirma Kevin Watkins, autor principal del Informe sobre Desarrollo Humano de 2006, “podemos adoptar medidas coordinadas para proporcionar agua limpia y saneamiento a la población pobre del mundo o condenar a millones de personas a vivir en una situación evitable de insalubridad, pobreza y disminución de oportunidades y perpetuar profundas desigualdades en el interior de los países y entre unos países y otros”. “Tenemos una responsabilidad colectiva en el éxito de esta meta”, concluye. Tres medidas básicas para lograr el éxito: 1. Hacer del agua un derecho humano, no sólo de palabra: Según el Informe, “todo el mundo debería tener acceso a un mínimo de 20 litros de agua limpia al día, que deberían ser gratuitos para la población pobre”. De acuerdo con los estudios realizados para la elaboración del Informe sobre Desarrollo Humano, mientras que un habitante de Estados Unidos o del Reino Unido gasta 50 litros diarios de agua tan sólo tirando de la cisterna, muchas personas en situación de pobreza sobreviven con menos de cinco litros de agua contaminada al día. El Informe recomienda que todos los gobiernos deben hacer más que conformarse con los principios constitucionales ambiguos y proteger, mediante el desarrollo reglamentario, el derecho humano a una fuente de agua segura, accesible y asequible. Pero, según los autores, esto implica como mínimo una meta de al menos 20 litros de agua limpia al día para cada ciudadano, sin coste alguno para los que carecen de suficientes recursos para pagar. 2. Elaborar estrategias nacionales para el agua y el saneamiento: Los autores instan a los gobiernos a fijarse el objetivo de invertir un mínimo del uno por ciento del PIB en agua y saneamiento y mejorar la igualdad: el agua y el saneamiento sufren de una crónica financiación deficiente. El gasto público representa normalmente menos del 0,5 por ciento del PIB. Los estudios realizados para la elaboración del Informe sobre Desarrollo Humano de 2006 muestran que esta cifra queda eclipsada por los gastos militares: en Etiopía, por ejemplo, el presupuesto militar es 10 veces superior al presupuesto para agua y saneamiento: en Pakistán, 47 veces superior. Los autores del Informe instan a todos los gobiernos a preparar planes nacionales para acelerar el progreso en agua y saneamiento, asumiendo metas ambiciosas respaldadas por una financiación de un mínimo del uno por ciento del PIB y estrategias claras para la superación de las desigualdades. 3. Aumento de la asistencia internacional: El Informe propugna una inversión extra anual de entre 3.400 millones y 4.000 millones de dólares. Según el Informe, la asistencia para el desarrollo ha descendido en términos reales durante la última década, pero el logro del objetivo de desarrollo del Milenio en agua y saneamiento requerirá una duplicación de los flujos de asistencia. El Informe establece que el progreso en agua y saneamiento requiere la realización de grandes inversiones iniciales con plazos de reembolso más largos, por lo que es esencial desarrollar estrategias de financiación innovadoras, tales como las del Servicio Financiero Internacional. Según los autores, esta inversión sería rentable en términos económicos, pues se traduciría en un ahorro de tiempo, un aumento de la productividad y una reducción de los costos sanitarios, que descenderían a 8 dólares por cada dólar invertido en el logro de la meta de agua y saneamiento. |
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