Acaba de ser publicado en España, por la editorial CEME de Salamanca (www.editorialceme.com) el libro del escritor argentino Jesús María Silveyra, titulado: "Un viaje a la esperanza", subtitulado: "Salir de la pobreza con dignidad y trabajo". El autor relata la vida del sacerdote argentino, de origen esloveno, Pedro Pablo Opeka, quien pertenece a la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl (conocidos en España como paúles) y describe la obra social que realiza en las afueras de Antanarivo, capital de Madagascar. Para ello, el autor viajó a la Gran isla del oriente africano y vivió durante un mes en uno de los pueblos fundados por la asociación "Akamasoa" (en malgache quiere decir: "Los Buenos Amigos").
Esta Asociación humanitaria, a quien Manos Unidas ha prestado apoyo económico en reiteradas oportunidades, fue creada en 1989 por el padre Opeka para rescatar a los marginados y desposeídos que vivían en los vertederos de los suburbios de la ciudad. En la actualidad, cuenta con cuatro centros poblacionales que se destacan por su orden, limpieza y tranquilidad, donde viven cerca de 17.000 personas; prestan asistencia sanitaria abierta a toda la comunidad (el año pasado inauguraron un hospital); educan a más de 8.500 niños; tienen algunos emprendimientos económicos donde capacitan y dan trabajo a la gente (cantera, construcción, fábrica de bancos, talleres metalúrgico y mecánico, fábrica de manteles y cestería); y, además, por su centro de Acogida (donde se da asistencia temporaria) han pasado ya cerca de 250.000 personas.
El proyecto "Akamasoa", por sus características de integración (vivienda, salud, catequesis, educación y trabajo), no es muy común en el mundo y vale la pena ser conocido. Asimismo, este viaje del autor, quien entra en el mundo de la pobreza, en uno de los países más carenciados del planeta, a través del testimonio del padre Pedro Opeka (todo un misionero, que ha dejado padre, madre, casa, hermanos, patria y hasta la propia salud, por amor a los desposeídos) nos acerca e interpela con la realidad que viven millones de hermanos en el mundo.
El libro, en fin, es un canto a la esperanza que brota de la alegría de los niños rescatados de una vida condenada al basural y reemplazada por la posibilidad de graduarse en una universidad. |