| NOTICIAS 22 de abril de 2002 | |
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LA GUERRA ESTALLA EN MADAGASCAR |
| La amenaza de guerra civil en Madagascar que Manos Unidas recogía a través de una carta del Padre Opeka el 25 de marzo, es ya una realidad. Madagascar cuenta desde el pasado mes de febrero con un gobierno bicéfalo y con una gestión anárquica como consecuencia de las irregularidades en las elecciones celebradas el 16 de diciembre del año pasado y que forzaron a Marc Ravalomanana a autoproclamarse presidente al considerar que había obtenido más del 52% de los votos. Como respuesta a la autoproclamación del que hasta entonces era alcalde de Antananarivo, el presidente saliente, Didier Ratsiraka, declaró el estado de emergencia en la nación e impuso el toque de queda. El corte de carreteras, la destrucción de puentes y el acceso de la costa a la capital para desabastecer al interior de carburante y de todo producto de importación, son los métodos que Ratsiraka está utilizando para hacer pasar la pugna política por un problema étnico y reavivar artificialmente antiguas tensiones tribales: la costa contra el interior. Esta situación está llevando a la asfixia a toda la población del interior que ya no puede encontrar en el mercado ningún tipo de carburante. En el mercado quedan menos del 20% de los productos básicos y las capas más desfavorecidas de la sociedad empiezan a pasar hambre. La población civil está armada y la policía y el ejército empiezan a tomar partido a título personal. Así, en Fianarantsoa, a 400 kilómetros al sur de la capital, las tendencias políticas están más repartidas y, después de tres meses de huelga general, ha estallado la guerra civil. La desconfianza política y el hambre son ahora los principales protagonistas de un país donde las violaciones de los derechos humanos son sistemáticas por ambas partes y los testigos cada vez son menos. Manos Unidas, que sigue este enfrentamiento con preocupación, continuará pendiente del desarrollo del conflicto y denunciará, en la medida de lo posible, todo lo que allí ocurra. |
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