| NOTICIAS 21 de abril de 2004 | |
|
LA MALARIA MATA A 1,1 MILLONES DE PERSONAS CADA AÑO, EL 90% DE ELLAS EN ÁFRICA El 25 de abril se celebra en África y en todo el mundo el Día Internacional contra la Malaria. El tema elegido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) este año es "Por un futuro sin Malaria". Esta enfermedad es un mal previsible y tratable que mata a 1,1 millones de personas cada año, el 90% de ellas en África, donde, además, la malaria (o paludismo) es la primera causa de muerte infantil, haciendo que un niño menor de 5 años muera de malaria cada 30 segundos. Hasta el 30% de las muertes se producen en países afectados por la guerra, las hambrunas o los grandes desplazamientos de población en situaciones de conflicto. Como consecuencia de ellas, los sistemas sanitarios y las reservas de alimentos quedan reducidos, al tiempo que la población queda circunstancialmente expuesta a toda clase de infecciones. Actualmente, el 40% de la población mundial que habita en las naciones más pobres está en riesgo de contraer paludismo. Sin embargo, pocas medidas se toman para proteger el derecho de los niños a una buena salud, en ésta como en otras enfermedades. Por eso, este año la OMS ha decidido concentrar sus esfuerzos en los niños y en su futuro, enfocando la campaña hacia la concienciación en escuelas, parroquias o clubes infantiles y juveniles, llamando la atención desde la primera infancia sobre la necesidad de tomar las medidas preventivas que garantizarán un porvenir libre de malaria. Se ha calculado que el crecimiento económico de los países con un alto grado de transmisión de la enfermedad es mucho menor que el de los que no tienen esa carga, lo que lleva a una sustancial diferencia en el Producto Interior Bruto entre unos países y otros. De esta forma, la pérdida de vidas y productividad dificulta el desarrollo económico y social de los países más afectados. La mayoría de los países africanos ha firmado un compromiso político para reducir a la mitad el número de afectados por paludismo en sus países para el año 2010. Pero el presupuesto necesario para lograrlo hace pensar que la tarea es difícil, y hay que buscar nuevas formas de financiación que no dependan únicamente del exiguo presupuesto nacional que los países empobrecidos dedican a la salud, y donde los fondos para la malaria tienen que competir con campañas contra el sida, la tuberculosis, las diarreas y otros parásitos locales, como la dracunculosis, que constituyen los graves problemas de salud pública más importantes de las naciones pobres del planeta. Nueva medicación La malaria es una enfermedad producida por el parásito Plasmodium, un organismo unicelular transmitido por la picadura de la hembra del mosquito Anopheles. Produce fiebre, dolor de cabeza, vómitos y otros síntomas similares a la gripe. Si no se dispone de tratamiento adecuado, o el enfermo es resistente a él, la enfermedad puede ser mortal. Los niveles de mortalidad y morbilidad por malaria se han visto aumentados en los últimos tiempos como reflejo del deterioro de la situación socio-política en África desde los años 90. Además, un factor clave de este aumento en el número de casos y muertes es la resistencia del parásito a los medicamentos clásicos utilizados para la lucha contra el paludismo a lo largo de los años. El uso inadecuado de estos medicamentos ha producido una resistencia generalizada a la mayoría de los agentes antimaláricos utilizados en monoterapia. Por ello, la OMS recomienda que se utilice la nueva Terapia Combinada basada en Artemisina (ACT) en los países con un alto grado de resistencia. Naturalmente, estos nuevos medicamentos son más caros que los usados en la actualidad, lo que agrava en cierta medida el problema. A pesar del aumento en la investigación, los resultados no han sido muy esperanzadores, y los científicos se preguntan si existe una solución en forma de vacuna para esta enfermedad. Sin embargo, el tratamiento, la prevención y el control son relativamente baratos: las mosquiteras tratadas con insecticida reducen ostensiblemente la transmisión y el número de muertes, tanto adultas como infantiles. El acceso financiado a la nueva terapia ACT puede ayudar también a salvar vidas. Por eso nos conviene no olvidar que, en la era de internet, las románticas mosquiteras que protegían los sueños de los protagonistas de nuestras aventuras favoritas siguen guardando a tantas poblaciones de una peligrosa y omnipresente enfermedad. |
||
| INFOSOLIDARIA |
|
|||||