Estimados amigos,
Queremos expresaros, en nombre propio y en el Cáritas Española, nuestra profunda gratitud por la emotiva corriente de solidaridad y de cercanía que a lo largo de estos dramáticos días habéis mantenido hacia todos los compañeros de las organizaciones de la Coordinadora que han sufrido más de cerca los zarpazos del terror... Aunque creo que esos zarpazos han dejado en el corazón y la memoria de cada uno de nosotros unos desgarros tan profundos que, seguramente, nos acompañarán siempre.
Nuestros compañeros de los Servicios Generales de Cáritas, gracias a Dios, han logrado regresar con cierta "normalidad" a su vida cotidiana.
Permitidme que complete el relato de los hechos para que comprendáis hasta qué punto lo sucedido el 11-M pudo originar en Cáritas una tragedia tan honda como la que han vivido en otros muchos centros de trabajo de Madrid.
Ese día, además de Elena y José Ramón, en el tren que resultó siniestrado en la estación de Atocha viajaba otro de nuestros compañeros, Luis Ureña, del Area de Administración de nuestros Servicios Generales. Salió ileso del atentado, pero más tarde supimos que el vagón donde él viajaba era el mismo donde, más tarde, se encontraría la mochila con 13 kilos de explosivos que no llegó a detonar por un fallo en el temporizador...
Hay más. Ese día, Manuel Velázquez, otro compañero del Equipo de Proyectos no logró tomar el tren que detonó en la calle Téllez... porque se quedó dormido y llegó diez minutos tarde. Y, a su vez, Enrique Barrera, coordinador del Area de Administración, que toma diariamente el tren desde Alcalá de Henares que vienen hacia Madrid a la misma hora de los atentados del jueves, prefirió venir ese jueves a la oficina en su propio coche para comprobar cómo funcionaba una reparación que le habían hecho la víspera...
También nosotros nos ponemos al lado de cuantos han sufrido en carne propia esta tragedia, especialmente, en las familias de Ayuda en Acción, Entreculturas y, sobre todo, Cruz Roja.
Que este dolor nos haga más fuertes -como escribió Niezstche, "lo que no me destruye, me hace más fuerte"- y tomar mayor consciencia si cabe de la responsabilidad que tiene nuestro trabajo a favor de la justicia y la defensa de los derechos humanos en cualquier lugar del mundo. Un abrazo a todos,
Angel Arriví
Area de Comunicación y Relaciones Externas
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