NOTICIAS    3 de octubre de 2003        

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LA SANTA SEDE PIDE ACABAR CON LAS MINAS ANTIPERSONAS

"No hay nada que pueda justificar el uso de armas que matan, mutilan o hieren indiscriminadamente, que afectan a poblaciones civiles mucho tiempo después de que hayan acabado los conflictos, y que impiden el desarrollo de áreas destrozadas por la guerra", ha afirmado monseñor Francesco Cao Minh-Dung en la V Conferencia sobre la Prohibición de las Minas Antipersonas.

El representante del Vaticano en esta reunión, celebrada del 15 al 19 de septiembre en Bangkok, ha añadido: "Queremos esperar que la humanidad no repita los errores al tomar decisiones semejantes sobre estas armas. Sólo la paz, la justicia y el desarrollo son capaces de crear, a nivel nacional e internacional, las condiciones de una seguridad real para todos".

De esta forma, el Vaticano muestra una vez más su apoyo al tratado de la Convención de Ottawa para la prohibición de la producción, almacenamiento y uso de las minas antipersonas, que aún no han firmado países como los Estados Unidos, China, India, Pakistán y Rusia.

Manos Unidas se ha sumado en numerosas ocasiones a las voces que trabajan por esta causa, y lideró en noviembre de 1997, junto a otras ONGs, una campaña contra las minas que tuvo un eco notable en la opinión pública. Unas veinte mil personas, entre ellas muchos niños, mueren cada año por las minas antipersonas.

"La eliminación de las minas es un desafío crucial no sólo para los países afectados, sino también para los demás", ha asegurado monseñor Francesco Cao Minh-Dung. "Si queremos que el desarrollo en muchas regiones se convierta en una realidad, los Estados que han firmado la Convención deben redoblar sus esfuerzos y utilizar los medios necesarios para acelerar la remoción de minas. Si queremos que los niños del siglo XXI vivan sin el miedo a la muerte o a quedar heridos, se necesita un nuevo empuje de generosidad y humanidad".

  © Manos Unidas 2004

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