NOTICIAS    7 de mayo de 2008

   

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La tragedia se ceba con Birmania

Más de 22.000 muertos, 41.000 desaparecidos y cientos de miles de afectados es el desolador balance provisional, dado a conocer por el gobierno birmano, de los daños causado por el ciclón Nargis tras su paso por el delta del río Irrawaddy, en Myanmar (antigua Birmania) el pasado sábado.

En las zonas más afectadas por los vientos huracanados y las lluvias (Pegu, Rangún y los estados Karen y Mon), las personas que han perdido sus hogares y posesiones se cuentan por centenares de miles. Tan solo en la localidad de de Bogalay, podrían haber muerto hasta 10.000 personas. La ciudad ha quedado completamente incomunicada y la casi totalidad de sus edificaciones y viviendas arrasadas. Además, la mayoría de las carreteras de acceso a las zonas más afectadas, permanecen cortadas.

Las últimas informaciones hablan ya de que empiezan a aparecer los primeros problemas de salud entre la población infantil y de la probabilidad de que el número de víctimas se incremente según vaya calmándose la situación.

La Junta Militar, una feroz dictadura que dirige el país con mano férrea desde hace décadas, ha aceptado, días después de la tragedia, la ayuda que la comunidad internacional les ofreció nada más conocerse la magnitud de los daños. Por ahora es fundamental el envío de materiales básicos de supervivencia (mantas, enseres de cocina, colchones…), potabilizadoras de agua, alimentos, etc. Después llegará la ayuda para la reconstrucción.

Manos Unidas ha apoyado, a través de la red de organizaciones católicas CIDSE, más de 30 proyectos en Birmania.

 
 

  © Manos Unidas 2004

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