OPINIÓN    25 de mayo de 2006        

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EL AGUA DULCE EN ÁFRICA

María José Hernando Collado
Estudios y Documentación
Manos Unidas

Índice:
  • El problema del agua dulce en el mundo
  • El Decenio del “Agua, fuente de vida”
  • Disponibilidad de agua en África
  • Fuentes de abastecimiento
  • Presas y trasvases
  • Desastres causados por el agua
  • Conflictos relacionados
  • El trabajo de Manos Unidas en torno a este tema
  • Fuentes consultadas

Este trabajo no pretende más que ser una resumida revisión del problema del agua dulce en África. El tema requiere de una profunda información y reflexión. Sirva el actual informe para despertar la conciencia del lector y anime a seguir conociendo.

1.- El problema del agua dulce en el mundo

Situaremos el problema del agua dulce en el continente africano dentro del contexto del agua dulce en el mundo, ya que el agua es un bien escaso o mal distribuido en general en el planeta.
En su último informe sobre la situación de los recursos hídricos en el mundo, Naciones Unidas relaciona el agua con algunos conceptos claves para la vida del ser humano. Son los siguientes:
  • Alimentación: Necesitamos alrededor de 3.000 litros de agua para preparar nuestra ración diaria de alimento, lo que supone multiplicar por más de mil lo que necesitamos para beber.
  • Medio ambiente: Los desastres relacionados con el agua, como tsunamis, inundaciones, sequías… son, después de los vendavales, los desastres naturales más frecuentes y devastadores. Además, el agua y el saneamiento son elementos críticos para la supervivencia y la protección de la salud en la etapa inmediatamente posterior a un desastre, debido a que las personas afectadas suelen ser mucho más susceptibles a contraer enfermedades.
  • Energía: La energía hidráulica está en el origen del 50% de la producción de electricidad en 66 países y del 19% en otros 24. Se espera que para el año 2010 se dé un crecimiento del 60%.
  • Aguas transfronterizas: Existen 261 cuencas hidrográficas que atraviesan las fronteras políticas de dos o más países. Estas cuencas internacionales cubren el 45,3% de la superficie terrestre del planeta, afectan a cerca del 40% de la población del mundo y representan aproximadamente el 60% de las corrientes fluviales del mundo. Un total de 145 naciones tienen una parte de su territorio en cuencas internacionales. Veintiuna naciones tienen todo su territorio en el interior de cuencas internacionales. Diecinueve cuencas fluviales son compartidas por cinco o más países. La cuenca del Danubio es compartida por 17 naciones. En los últimos 50 años se han firmado 200 tratados en torno a este tema.
  • Escasez: En la actualidad, más de 1200 millones de personas carecen de agua potable y unos 2.700 millones no disponen de un sistema de saneamiento adecuado. Se calcula que esta cifra aumente hasta los 3.400 millones para el año 2025. Por este motivo, se dan situaciones tan injustas e increíbles como que las personas que viven en el barrio de tugurios de Kibeira, en Nairobi (Kenya), pagan hasta cinco veces más por un litro de agua que el ciudadano estadounidense medio.
  • Cultura: Podemos constatar cómo en todas las religiones y tradiciones del mundo, el agua tiene un gran valor simbólico y ceremonial. Habitualmente, este aspecto no se contempla cuando se argumenta en contra del acceso al agua como un derecho humano universal.
  • Saneamiento: Un dólar invertido en agua y saneamiento puede multiplicar el rendimiento económico hasta 34 veces, según regiones.
  • Contaminación: En los países en desarrollo, más del 90% de los vertidos del alcantarillado y más del 70% de las aguas de deshecho de la industria se vierten a las aguas superficiales (ríos, mares, lagos) sin ningún tipo de tratamiento.
  • Agricultura: El riego aumenta el rendimiento de los cultivos entre un 100 y un 400 por ciento. Durante los próximos 30 años, el 70% de las ganancias de la producción de cereales se obtendrán del regadío, por ejemplo. En la agricultura se utiliza casi el 70% de todos los recursos de agua dulce disponibles. El bombeo excesivo de aguas subterráneas por los agricultores del mundo supera las tasas de alimentación natural de agua en 160.000 millones de metros cúbicos al año, por lo menos. La producción de cultivos requiere enormes cantidades de agua: de uno a tres metros cúbicos para producir únicamente un kilogramo de arroz, y 1.000 toneladas de agua para producir una tonelada de cereales. A medida que sus ingresos aumentan, las personas consumen más carne de cerdo, ave y res, así como huevos, por lo que se necesita una mayor cantidad de cereales para pienso. Para producir un kilogramo de cerdo se necesitan cuatro kilogramos de cereales, y para producir un kilogramo de pollo se necesitan dos kilogramos de cereales. Una mayor necesidad de cereales supone una mayor necesidad de agua.
  • Enfermedades: El número de niños que han muerto por enfermedades diarreicas en los últimos 10 años es más elevado que el número de personas que han muerto en conflictos armados desde la segunda guerra mundial.
2.- El Decenio del “Agua, fuente de vida”

En el año 2000, 191 países pertenecientes a la Organización de Naciones Unidas firmaron la Declaración del Milenio. A partir del artículo 19 de esta declaración, dentro del epígrafe dedicado al desarrollo y la erradicación de la pobreza, se concretaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Estos objetivos tratan de plantear una hoja de ruta para la erradicación de la miseria en el mundo teniendo como horizonte de cumplimiento el año 2015. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son ocho, con distintas metas cada uno y con indicadores cuantificadores para verificar su cumplimiento.
  1. Erradicar la pobreza y el hambre
  2. Lograr la enseñanza primaria universal
  3. Lograr la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
  4. Reducir la mortalidad infantil
  5. Mejorar la salud materna
  6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades
  7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
  8. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
Lograr el Objetivo 7 condiciona poder lograr los demás: reducir de la pobreza (Objetivo 1), reducir de la mortalidad infantil y materna (Objetivos 4 y 5), luchar contra el VIH- SIDA, el paludismo y otras enfermedades (Objetivo 6), lograr que las niñas puedan ir a la escuela (Objetivo 2), potenciar la autonomía de la mujer (Objetivo 3) y conseguir que todos los gobiernos se comprometan en velar por una nueva cultura del agua (Objetivo 8).
Por el tema que nos ocupa, nuestro interés se centra en el Objetivo de Desarrollo número 7 y, en concreto, en la meta número 10: “Reducir a la mitad el porcentaje de las personas que carecen de acceso al agua potable para el año 2015”.
A pesar de los esfuerzos de los propios países y de la comunidad internacional, como ya dijimos al principio, todavía un gran número de personas carece del agua potable suficiente para vivir. De hecho, no disfrutar de este derecho condiciona radicalmente el disfrute de todos los demás derechos.
En el año 2005 se realizó la primera revisión de los Objetivos y se llegó a la conclusión de que en el continente africano, y más concretamente en el África Subsahariana, es bastante improbable que se consigan ninguno de los objetivos. Y una de las razones es que es el continente con más problemas en el abastecimiento de agua y el saneamiento.
En el año 2005, las Naciones Unidas proclamaron el Decenio del agua, fuente de vida. Fue un intento de relanzar el Objetivo 7. En el documento fundacional se plantean cinco acuerdos u objetivos a cumplir:
  • Cubrir las necesidades básicas de la población
  • Buscar la sostenibilidad medioambiental y de los ecosistemas
  • Transparencia y gestión integral de las cuencas
  • Participación social de las comunidades afectadas
  • Administración de riesgos, como inundaciones, arrastre de tierras, …
En este Decenio tienen parte numerosas instituciones internacionales:
  • Naciones Unidas con su Programa de Desarrollo – PNUD- ,
  • Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación –FAO- ,
  • Organización Mundial de la Salud- OMS- ,
  • Organización de las naciones Unidas para la Educación y la Cultura –UNESCO- con su Programa Hidrológico Internacional y la Nueva estrategia de Cooperación para el Desarrollo Africano –NEPAD-.
3.- Disponibilidad de agua en África

a/ El agua dulce en el planeta


Del agua que cubre la superficie terrestre, sólo el 2,5% es agua dulce y de ésta, casi las dos terceras partes está congelada o es inaccesible. El ser humano dispone de menos del 1% del agua para sus necesidades vitales. Por eso, podemos decir que el agua es un bien escaso, aunque los científicos opinan que sería suficiente si estuviera equitativamente distribuido.
Las reservas de agua dependen sobre todo del agua de las lluvias. Que reponen las escorrentías y los acuíferos.
El ser humano utiliza el 54% de las aguas disponibles en los ríos, lo que supone el 8% del total anual de agua renovable.
Para su consumo, la OMS estima que necesita unos 50 litros por día. En España consumimos una media de 250 litros por persona y día, mientras que en algunas zonas de África no llegan a los 2,5 litros.
En cualquier caso, el consumo mundial de agua aumenta dos veces más que la población.

b/ Distribución desigual del recurso

África dispone de entre el 9% y el 11%, del recurso, según estimaciones, para un 13% de la población mundial. Esto supone unos 4050 Km3. La media mundial es de 7600 m3 por persona y año mientras que en África es de 5700 m3. Además, la distribución es muy desigual. Así, mientras en países como República Democrática del Congo disponen de unos 935Km3, lo que supone un 25% del total, Mauritania sólo dispone de unos 0,4Km3, el 0,01 del total del agua.
Otro factor a tener en cuenta es la parte del continente que es desierto corresponde al 46% de la superficie.
Las precipitaciones tampoco son de distribución equilibrada. Se dan precipitaciones muy superiores en África Central y África Occidental que en África del Sur, Norte o Cuerno de África.

c/ El agua en el mundo rural

La situación del abastecimiento de agua en África es mucho más grave en las zonas rurales que en las urbanas, En África, el 70% de la población sigue viviendo en zonas rurales y, aunque este número desciende vertiginosamente, sigue habiendo mucha más población rural que urbana. En cuanto a la población urbana, 45 países de los 54 que hay en el continente africano han visto crecer su población marginal (“slums”) de manera espectacular. En los últimos 15 años, en esos 45 países la población periférica ha crecido más del 60%, la mayoría cerca del 100%. De los que no: Marruecos, Libia, Egipto, República Democrática del Congo, Namibia y Sudáfrica han tenido un incremento de un 30% a un 60%; y sólo Argelia, Túnez y Zimbabwe han crecido en su población marginal en menos de un 30%.
Por otro lado, el 60% de la producción de alimentos en África proviene de la agricultura de secano. El agua para riego es una prioridad para lograr el desarrollo y la estabilidad económica. Sin embargo, pocos países pueden permitirse llevar a cabo la inversión financiera necesaria para instalar sistemas de riego eficaces, y las pérdidas de agua a causa del goteo de las tuberías y de la evaporación alcanzan hasta el 50 por ciento en Sudáfrica.
Se prevé que el crecimiento del riego sea mayor en el Norte de África, así como en el Oriente Próximo. Para 2030, el Norte de África habrá alcanzado el umbral crítico de disponibilidad de agua para la agricultura. En el África Subsahariana, ningún recurso adicional de suelo está disponible para ser explotado pues se necesitan inversiones considerables, es por ello probable que la proporción de recursos hídricos renovables asignada al riego permanezca muy por debajo del umbral crítico.

Se espera que continúe creciendo la dependencia de África en las importaciones de cereal, lo que conllevará una ampliación del déficit comercial neto y una dificultad añadida para luchar contra la desnutrición.
Es determinante, además, el hecho de que el 80% de los alimentos los producen las mujeres, que son las que más padecen los problemas de abastecimiento.
La falta de agua provoca que esas poblaciones sean más vulnerables a otros problemas, como la asistencia a la escuela (si tiene que recorrer hasta 20 Km en un día es muy difícil que vayan a la escuela), problemas de higiene, deficiencias en la salud y agravamiento de la desnutrición.
En la población total de África, el 63% tiene acceso a fuentes de agua mejorada y en torno al 35-40% tiene acceso a sistema adecuado de saneamiento. Sólo el 24% tiene acceso doméstico. En las zonas rurales sólo el 50% tiene acceso al agua por un 86% en las zonas urbanas; y en cuanto al saneamiento, en las zonas rurales, sólo el 48% tiene acceso mientras que en las zonas urbanas se llega al 80%.

Por regiones:
  • África al Sur del Sáhara: un 57% de la población tiene acceso al agua potable: 82% de la población urbana y sólo un 44% de la rural. Un 36% tiene acceso a un saneamiento adecuado: 55% en la población urbana y un 26% de la rural.
  • África Oriental y Meridional: un 56% de la población total tiene acceso al agua mejorada: 87% urbana y 43% rural. Un 36% tiene acceso a saneamiento adecuado: 60% urbano y 27% rural.
  • África Occidental y Central: Un 58% de la población tiene acceso al agua potable: 78% urbana y 45% rural. Un 35% de la población tiene acceso a un sistema adecuado de saneamiento: 52% urbana y 24% rural.
  • África Septentrional: Un 87% de la población total tiene acceso al agua potable: 95% urbana y 77% rural. Un 72% de la población tiene acceso a un sistema adecuado de saneamiento: 88% urbana y 52% rural.

4.- Fuentes de abastecimiento

África cuenta con algunos de los ríos más largos, anchos, regulares y caudalosos del mundo, entre ellos el más largo, el Nilo (6.671 km). Pero, además, están el río Níger (4.160 km) y la cuenca del Zaire o Congo (4.200 km) que es el segundo más caudaloso del mundo, además del Senegal (1.600 km), el Zambeze (2.600 km), el Orange (1.860 km) o el Limpopo (1.600 km). También en África se encuentran alguno de los lagos más grandes del planeta: en este conjunto es de destacar la región de los Grandes Lagos (Implica a países como: Uganda, Ruanda, Burundi, Tanzania y República Democrática del Congo) . Entre los más grandes se encuentran el Victoria, el Tanganica, el Nyasa, el Eduardo, el Kivu y el Rodolfo. Fuera de esta región existen otros dos grandes lagos, el Chad y el Ngami (el primero en Chad y Camerún, y el segundo en Botswana).
Hay, sin embargo, grandes zonas que no disponen de aguas de superficie, por lo que la explotación de las aguas subterráneas es muy importante. El continente africano cuenta con algunos de los acuíferos mayores del mundo.

Destacan:
  • Sistema Acuífero Nubio: debajo del Desierto de Nubia en el Sudán y ocupa parte del subsuelo de Egipto, Libia, Chad y Sudán. Tiene de 150.000 a 450.000 Km3, de los que se pueden explotar más de 6.500, y con una recarga anual de 13 Km3.
  • Sistema Acuífero del Sahara: corresponde a Argelia, Libia y Túnez. Tiene un volumen de unos 60.000 Km3, de los que 1.280 Km3 son aprovechables y con un potencial de recarga anual de 14Km3.
  • Cuenca Murzuk: entre Argelia, Libia y Níger. Tiene más de 4.800 Km3, y un volumen de explotación de unos 60 a 80 Km3.
  • Sistema Acuífero Iullemeden: entre Mali, Níger y Nigeria. Con un volumen de unos 10.000 a 15.000 Km3, un aprovechamiento de unos 250 a 550 Km3 y con una capacidad de recarga de 50 a 80 Km3 al año.
  • Acuífero Cuenca Chad: entre Níger, Nigeria, Chad y Camerún. Su volumen es desconocido pero se sabe que se pueden extraer de 170 a 350 Km3.
Vista la distribución de las aguas subterráneas no puede extrañarnos que países como Libia con un 95% y Argelia con un 60% de uso de esta agua, sean dos de los países con más sobre explotación de este recurso.

5.- Presas y Trasvases

Se calcula que en el continente africano hay alrededor de 1200 presas. El 60% de las cuales está en Sudáfrica -539- y Zimbabwe -213. Todas han sido construidas en los últimos 30 años: el 52% de ellas para el riego, un 20% para el abastecimiento de núcleos urbanos y un 6% para la generación de energía eléctrica. En África, sólo el 20% de los hogares más ricos disponen de electricidad.
Las grandes presas han tenido un impacto muy negativo sobre las gentes y los pueblos. Lo peor ha sido el desplazamiento de cantidades de personas, y también, la erosión y la inundación de tierras y el avance del desierto, sobre todo en las zonas cercanas al Sahara.

Un capítulo aparte merecen los trasvases, que en el caso de África han sido causa de conflictos o de solución de ellos
.
En la actualidad hay dos grandes proyectos:
  • Proyecto África Crepúsculo Norte. Afecta al río Congo- Zaire. Nace en Zambia como río Luapula y recorre 4.370 Km en el Centro de África, un área de 4 millones de Km2. Abastece a los lagos Tanganica y Mueru, y a países como Angola, Zambia, Burundi, República Centroafricana, Ruanda, República Democrática del Congo y Camerún. Desde el Ubangi que nace del Congo, llega a Gabón, Guinea Ecuatorial, Chad y Sudán. Se desvía hacia el norte, al Nilo Blanco para abastecer Egipto y Sudán y al este, hacia el Nilo Azul para abastecer Etiopía, Kenia, Somalia y Tanzania. También sirve como abastecimiento al Delta del Nilo, que perdió gran afluencia de agua por la presa de Assuán en el lago Nasser.
  • Proyecto África Crepúsculo Sur. Desde el río Kasai, que nace del Congo. Es el límite entre Angola y la República Democrática del Congo, unos 450 km. Hacia el Desierto de Kalahari, destinado a la mejora de la producción agrícola. Beneficia por una parte a Zambia, Botswana, Namibia y República Sudafricana y por otra, al río Zambezi hacia Zimbabwe y Mozambique. También desde el río Congo hacia el Golfo de Guinea, Ghana, Togo, Benín, Nigeria,…
6.- Desastres por el agua

Según Naciones Unidas: “Las probabilidades de sobrevivir en África Subsahariana no son mejores que las de hacerlo en Inglaterra en 1840”.

El cambio climático afecta a todo el planeta, provocando deshielo de los polos, aumento de las temperaturas extremas y del volumen de los océanos, entre otras consecuencias. Según el Panel Internacional sobre Cambio Climático, éste es más importante y dramático en África, que es el continente más vulnerable. Se espera que la escorrentía, los caudales de los ríos y la disponibilidad de agua disminuyan en las regiones del norte y sur del continente, acompañado de una mayor frecuencia de inundaciones y sequías.
La sequía aumenta en el norte, el sur y el este del país provocando hambrunas y migraciones hacia las ciudades, con el consabido crecimiento de los hacinamientos insalubres en sus extrarradios. El PNUD estima que 25 países africanos (entre ellos: Mauritania, Cabo Verde, Marruecos, Argelia, Libia, Túnez, Egipto, Eritrea, Etiopía, Somalia, Kenia, Tanzania, Mozambique, Zambia, Zimbabwe, Sudáfrica, Malawi y Madagascar), sufren escasez severa por grave tensión hídrica, sobre todo, por problemas de grandes sequías.
En el lado contrario están las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales, la pérdida de vegetación en las riberas de los ríos, los trasvases y las grandes presas.
La falta de acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado ayuda a la propagación de enfermedades, agrava la desnutrición y debilita la salud. África es la única región del mundo que es más pobre que hace 30 años, donde 43 de las 53 naciones padecen hambre crónica y niveles de ingresos muy bajos.
Alrededor de 400 millones de niños y niñas, uno de cada cinco en el mundo en desarrollo, carecen de agua mejorada. Especialmente grave es la situación en África al sur del Sahara; en Etiopía, Rwanda y Uganda, cuatro de cada cinco niños y niñas utilizan aguas superficiales desprotegidas o tienen que caminar, como media, más de quince minutos para encontrar fuentes de agua protegidas.
Esta situación es peor en las zonas rurales, el 27% frente al 7% de las zonas urbanas.
No sólo provocan enfermedades, también impiden a los niños y sobre todo a las niñas acudir a la escuela.
En cuanto al saneamiento, uno de cada tres niños y niñas del mundo en desarrollo, en total más de 500 millones, carecen de acceso a un sistema adecuado de saneamiento. Es peor en las zonas rurales. Millones de niños y niñas en edad escolar están infectados por parásitos, lo que dificulta enormemente su capacidad para aprender.
Las enfermedades relacionadas con el agua son todas las parasitarias: La deficiencia inmunológica puede ser causada por desnutrición, ciertas infecciones virales, y enfermedades como la malaria y la tuberculosis, todas las cuales se sabe que ejercen una fuerte acción depresiva sobre el sistema inmunológico, todo esto agrava problemas como el diagnóstico del VIH.
Con demasiada frecuencia, los determinantes primordiales de la salud, así como las soluciones, se hallan fuera del control directo del sector de la salud. Están arraigados en sectores tales como el saneamiento y el abastecimiento de agua, los cambios ambientales y climáticos, la educación, la agricultura, el comercio, el turismo, el transporte, el desarrollo industrial y la vivienda. Sin embargo, muchos países carecen de la capacidad necesaria para medir el efecto de otros sectores en la salud. A menos que se aborden esas cuestiones, puede ser difícil prevenir o incluso controlar algunas enfermedades infecciosas. Por todo esto, a pesar de que casi la mitad de la población africana tiene menos de 15 años, su potencial productivo se ve disminuido por el hambre, el cólera, la malaria, la tuberculosis, la polio y el SIDA.
Además, los cambios en el uso del suelo y del agua pueden ejercer también un efecto importante en la incidencia y la distribución de las enfermedades. La deforestación, el desarrollo agrícola, los embalses y los planes de regadío pueden desencadenar brotes de enfermedades parasitarias u otras de carácter infeccioso favoreciendo la difusión de los mosquitos propagadores del paludismo o de los moluscos de agua dulce que difunden la esquistosomiasis, de la que el 82% de los casos mundiales se dan en África Subsahariana.
Se hallan especialmente expuestos más de 500 millones de personas pobres que viven en regiones ecológicamente frágiles. Entre otras enfermedades afectadas por los cambios ambientales se hallan la filariasis linfática, la fiebre dengue, la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas y la meningitis bacteriana.
La malaria afecta sobre todo al África Subsahariana, donde mueren más de 1,1 millón de personas, cerca del 85,7 por ciento de la proporción global anual, y de manera particular a los niños menores de cinco años. La enfermedad de la malaria constituye la principal causa de mortalidad infantil.
Otra enfermedad problemática es el cólera, que afecta sobre todo al África Occidental. A esta incidencia inusualmente elevada de cólera contribuyen factores estacionales, como la temporada de lluvias especialmente intensa y los grandes movimientos de la población de la zona.
En Africa occidental se sitúan algunas de las naciones menos desarrolladas y más pobres del planeta. Las dificultades climáticas y los conflictos causan además los movimientos masivos de población, que transporta las enfermedades de un sitio a otro dificultando los esfuerzos para contener la enfermedad. Además, los países más afectados son los que tienen más problemas alimentarios.
Los síntomas de la bacteria son diarreas, vómitos y deshidratación. El cólera puede ser fácilmente tratado si los pacientes son rehidratados rápidamente. La bacteria que la produce se transmite a través de aguas infectadas, problema común en una región donde las aguas permanecen sin tratar y estancadas, y dónde la gente no tiene la posibilidad de beber agua depurada.
Depurar los pozos de agua, mejorar el sistema sanitario y formar a las personas en higiene y explicarles cómo se transmite la enfermedad podría ayudar a acabar con al epidemia.

La comida y el agua transmiten una serie de agentes patógenos que se son el origen de la mayor parte de los casos de diarrea. En África, se calcula que un niño sufre hasta cuatro episodios de diarrea al año. Los niños y niñas africanas tienen hasta una probabilidad de sufrir diarreas de hasta 240 veces mayor que aquí.
La población africana es extremadamente vulnerable ante este tipo de enfermedades porque muchas son personas ya debilitadas por padecimientos como el Sida y la malaria (en el África al Sur del Sahara, 1,1 millones de personas mueren al año, el 90% son niños y niñas menores de cinco años).

7.- Conflictos relacionados

“Hay mayores probabilidades de obtener resultados violentos en sociedades marcadas por una polarización profunda, instituciones débiles y pobreza crónica” PNUD, 2005

En África hay un problema verdaderamente grave: con un 13% de la población mundial total, tiene la mitad de la población mundial de refugiados. Ya hemos comentado las dificultades que encierra para los pobres vivir en los márgenes de las ciudades y cómo eso es un plus de agravamiento en el caso del agua.
Casi el 40% de los conflictos armados se producen en África.
La cuenca del río Zambeze: ubicado en el sur de África, es uno de los sistemas fluviales más utilizados por encima de lo conveniente del mundo. Los países que componen la cuenca compiten usualmente por las aguas del Zambeze, aunque también muchas veces han sufrido inundaciones y lluvias torrenciales. La región experimentó en marzo de 2000 las peores inundaciones de los últimos tiempos, que se exacerbaron por la apertura de la represa de Kariba en Zimbabwe.
Cuenca del Nilo: Egipto advirtió en 1991 que está listo para utilizar la fuerza para proteger su acceso a las aguas del Nilo, que también es compartido por Etiopía y Sudán. Si la población de estos países continúa creciendo, la competencia por el agua podría tornarse feroz.
África Occidental: Cuando el nivel de los enormes ríos de África Occidental comenzaron a disminuir, la totalidad de las economías del área empezaron a sufrir. Ghana, por ejemplo, se ha tornado totalmente dependiente del suministro hidroeléctrico de la represa de Akosombo, sobre el río Volta. Malí, uno de los países más pobres del planeta, depende del río Níger, que fluye desde Guinea a Nigeria. Malí depende de este río para alimentos, agua y transporte, pero grandes porciones del río afrontan ahora el riesgo de catástrofes ambientales, a raíz de la contaminación. En Nigeria, la mitad de la población no tiene acceso al agua potable y, como en muchas partes del continente, muchas mujeres deben caminar viarias horas diariamente para poder conseguirla. Como puede observarse, mucho deberá trabajar la humanidad para, desde una cultura de paz, evitar los conflictos extremos por agua.
Pese a las posibilidades latentes de que se produzcan conflictos, durante los últimos 50 años ha habido únicamente 37 controversias graves con estallidos de violencia. En el mismo período se negociaron y firmaron 157 tratados. Las controversias se producen generalmente entre tribus, sectores que utilizan el agua o Estados y provincias.
Vamos a repasar algunos conflictos violentos que han tenido su origen en el agua:
  • 1958: Egipto y Sudán por el aprovechamiento del Nilo, acabó con un tratado.
  • 1964: Etiopía y Somalia, por los recursos hídricos subterráneos en el Desierto de Ogaden.
  • 1975: Angola y Sudáfrica sobre la Presa Gové sobre el río Kunene en Angola para proteger los recursos hídricos que ellos obtenían.
  • 1978: Egipto y Etiopía, Etiopía quiere construir presas en la cabecera del Nilo Azul, el conflicto dura hasta hoy.
  • 1986: Sudáfrica apoyó el golpe de estado en Lesotho porque se había aprobado una ley de aguas que perjudicaba a la república Sudafricana.
  • 1988: Cuba apoyó a Angola contra Sudáfrica atacando la presa Caluenque.
  • 1999: Namibia, Botswana y Zambia, por acceso al agua en la cuenca del río Zambeze. Se llevó al Tribunal Internacional de Justicia.
  • 1999: Angola, ataques terroristas provocaron 100 muertos en torno a cuatro pozos en la región Central.
8.- El trabajo de Manos Unidas

Dos proyectos como ejemplo de cómo entendemos que proyectos pequeños, queridos y gestionados por las propias comunidades y sostenibles medioambientalmente son más viables y tienen un gran impacto en las poblaciones.

La montaña de agua

Este proyecto comenzó en 1967, cuando los misioneros de la Consolata llegaron a Tuuru, situado en el distrito norte de Meru, 230 km. al nor-noreste de Nairobi. Ellos trataron de encontrar una fuente de agua para un centro de niños con discapacidad que habían construido en la zona. Descubrieron que las dos únicas fuentes de agua eran los arroyos Ura y Amwamba, situados en el bosque Nyambembe. Comenzaron a desviar parte del agua, canalizando por canalillos hechos a mano el sobrante; después construyendo una presa y llevando el agua hacia la zona necesitada. Con el tiempo, construyeron una segunda presa para la que contaron con la ayuda de Manos Unidas. Así, el proyecto fue creciendo hasta su dimensión actual, cubriendo un área de 600 km2. de los 1.200 km2. que tiene la zona y de los cuales, un 50% está densamente poblado. En la actualidad tiene dos presas, 250 km. de tuberías, 4.000 conexiones privadas, 149 conexiones públicas y 122 kioscos que venden agua al público.
La población pertenece a la etnia Ameru, de origen Bantú. Se dedican a la agricultura de subsistencia y desde un principio han participado en la ejecución del proyecto y lo consideran suyo. Han formado un Comité de Agua, desde donde se gestiona el agua, se regulan los derechos de los usuarios y el trabajo de mantenimiento de las canalizaciones.
En 1984, este proyecto ha sido reconocido oficialmente por el gobierno de Kenya.
Como la población sigue creciendo quieren construir una tercera presa con una capacidad de 350.000 m3. En épocas de sequía están utilizando bombas manuales de gasoil para enviar el exceso de agua del arroyo Ura a los embalses existentes, con el consiguiente gasto en combustible y transporte del mismo hasta las bombas. Para reducir el coste operativo del proyecto, garantizar el incremento del abastecimiento de agua y hacer el proyecto autosuficiente y sostenible ambientalmente, piden la colaboración de Manos Unidas. El presupuesto incluiría la compra, el transporte y colocación de unos 2.030 m. de tubería que permitiría llevar el agua sobrante en la época de lluvias del arroyo Ura y trasladarlo a la segunda presa existente, mediante gravedad, a través de un túnel subterráneo que será financiado por otros donantes. La contribución local consistirá en la mano de obra no cualificada y en la excavación de las zanjas por las que irán las canalizaciones.
Manos Unidas ha comprobado sobre el terreno que es un proyecto muy importante porque supone el abastecimiento de agua para entre unas 250.000 y 350.000 personas. Este proyecto ha cambiado la vida de la zona y de sus habitantes, sobre todo de las mujeres, que gracias a él, han recuperado su tiempo y, con él, la posibilidad de dedicarse a sus hijos, su educación, su participación en la comunidad,…; antes se dedicaban casi exclusivamente a la provisión de agua para sus familias.

El impluvio

Maroaiky se encuentra a 20 km. de Amboasary Sur, a 78 km. de Tolagnaro y a 2 km. del Océano Índico, al sudeste de Madagascar. Esta localidad está enclavada en la región del Androy, la más pobre y árida de la isla.
Sus 1.700 habitantes son de la etnia Antanosi o Tatsimo (Antanosy significa habitantes del sur). Viven del cultivo de la patata, el maíz y la mandioca, y de la fabricación de azadas, cuchillos y lanzas de forma tradicional. Los más favorecidos tienen ganadería de bueyes, cabras o corrales de gallinas. Los bueyes y las cabras son signo de riqueza y sólo los matan para los funerales.
Viven en chozas construidas con madera de “fantsilotra”, árbol endémico de Madagascar, de madera ligera. No tienen ni luz ni agua.
Sólo llueve dos meses al año, de forma torrencial, sin poder aprovechar el agua para las cosechas, ni para su uso doméstico; además, el suelo arenoso no es capaz de retener el agua.
Las mujeres tienen que recorrer 35 km. hasta el río Mandrare, el punto más cercano para abastecerse de agua. El transporte del agua se hace por medio de carretas de bueyes.
Las enfermedades más frecuentes suelen ser: deshidratación, desnutrición, tuberculosis y cólera, muy relacionadas con la disponibilidad de agua en buenas condiciones.
Los habitantes de los poblados de Maroaiky I, Maroaiky II, Manitsevo y Beroangy, que pertenecen al distrito de Amboasary Sur, junto con su párroco, viendo la necesidad apremiante de agua, solicitaron la colaboración de Manos Unidas para la construcción de un aljibe (“Impluvium”) que recoja el agua de lluvia. El aljibe tiene unas dimensiones de unos 100 m2 en la superficie, que por su inclinación converge en un punto por donde se recoge el agua que cae de la lluvia, y una capacidad de 50m3 en cada uno de sus depósitos. Uno de los dos depósitos de los que consta el proyecto se destina a la recogida de agua para el consumo y el otro para la venta de agua que se utiliza en los rituales y celebraciones funerarias. Con lo que se consigue por la venta del agua del segundo depósito se mantiene en perfecto estado el impluvio, los filtros y los dos depósitos.
Ya que en estos pueblos carecen de centro de salud, con la disponibilidad de agua mejorada se puede evitar la proliferación de muchas de las enfermedades que más gravemente les afectan, y que están relacionadas, como hemos visto, con la ingesta de agua en malas condiciones o con la falta absoluta de agua.
Ellos se comprometieron a colaborar en la excavación del terreno y a aportar piedras, arena y agua para la construcción del aljibe, así como a mantenerlo en buenas condiciones. El terreno donde se ubicó fue donación de las comunidades a la misión católica. El responsable del proyecto es un padre lazarista que trabaja en el Gran Sur desde hace 20 años y que tiene gran experiencia en estas construcciones.
Los beneficiarios directos del proyecto son los 1.700 habitantes de los poblados.
Desde que cuentan con el aljibe, otras ONG se han hecho presentes en la zona con la intención de apoyar su desarrollo mediante proyectos de cooperación. Así que el proyecto ha tenido una proyección hacia el futuro y la mejora sustancial de las condiciones de vida de la región.

9.- Fuentes consultadas

IV Foro Mundial del Agua, 2006, Informe Final
Organización de las Naciones Unidas, Decenio “El agua, fuente de vida”, 2005
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Programa Hidrológico Internacional, Día Mundial del Agua, 2005 y 2006
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Informes de 2003, 2005 y 2006
El estado del Mundo, Anuario 2006
Día Interamericano del Agua, 2004, Agua y desastres: los servicios en la mira
Organización Mundial de la Salud, Informes de 2004 y 2005
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia, 2005, 2006.
Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Situación del Suministro de Alimentos y Perspectivas de los Cultivos en el África Subsahariana
Organización Mundial de la Salud, Informe sobre la malaria en África, 2006.
ONU/WWAP, Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el mundo. 2003.
PNUMA. Global Environment Outlook, 1999
Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC)
PNUMA. Africa Environment Outlook. 2002.
Riccardo Petrella, El agua es un bien común, 2002

  © Manos Unidas 2004

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