OPINIÓN    22 de noviembre de 2006        

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EL HOMBRE Y LA TIERRA

En algún artículo que publiqué en el año 2005, yo acababa mi reflexión diciendo que las grandes políticas deben tener dos ejes fundamentales de actuación: EL HOMBRE Y LA TIERRA.

Y aunque ello parezca el título de un excelente programa de TVE, lo que realmente quiero poner de manifiesto es una tendencia para que todas las acciones, que la persona vaya fraguando, sean encaminadas a procurar, que el hombre, la persona, vaya siendo considerada en toda su dignidad, y por tanto todos los seres humanos tengan lo básico indispensable para una vida en dignidad (alimento, salud, educación, agua, vivienda, libertad, igualdad de género...). También debemos encaminar nuestras actuaciones a cuidar la tierra, el lugar donde todos desarrollamos nuestra vida, lo que se denomina como desarrollo sostenible.

Si no cuidamos la tierra y no consideramos al ser humano en su gran dimensión como depositario de libertad y dignidad no estaremos cumpliendo esa otra dimensión inherente a la persona como es la solidaridad y el verdadero progreso de la existencia.

Quiero destacar en este escrito algunos aspectos referidos a la primera parte. EL HOMBRE, LA DIGNIDAD DE LA PERSONA, considerar a la persona en su auténtico sentido y reconocer, potenciar y desarrollar su libertad y su dignidad.

Ya en la Declaración de OBJETIVOS DEL MILENIO se establecen los puntos de referencia para conseguir que todo ser humano sea atendido y considerado como tal.

  • ERRADICAR LA POBREZA EXTREMA Y EL HAMBRE
  • LOGRAR LA EDUCACIÓN PRIMARIA UNIVERSAL y
  • REDUCIR LA MORTALIDAD INFANTIL
, son tres de las ocho metas que se definen como objetivos del milenio. Pero para su consecución nos encontramos con una realidad muy dura y un tanto desalentadora. Así por ejemplo en el camino necesario para erradicar la pobreza extrema y el hambre hay datos constatados tan escalofriantes como que el 20% de la población mundial ( la que vive en los países ricos) consume el 80% de los recursos naturales, así pues, por el contrario, el 80% de la población ( la que vive en los países pobres) consume solo el 20% de los recursos.

En cuanto al agua, ese bien escaso que algunos derrochamos, en los países industrializados, se gastan entre 400 y 500 litros de agua por persona y día, mientras que en los países en desarrollo (y no es lo más dramático) se arreglan con 20 litros por persona y día, en los casos mas dramáticos de algunos países de África el consumo es de 2'5 litros. Como referencia digamos que en España consumimos 250 litros-persona-día.

Recientemente, el 16 de Octubre, se celebró el día mundial de la alimentación, conmemoración en el seno de la FAO, para recordar su creación allá por 1945. Se pretende con esta efemérides crear mayor conciencia de la difícil situación que viven las personas que padecen hambre o están malnutridas y promover en todo el mundo la unidad de la población en la lucha contra el hambre.

En ese camino necesario para todo cambio social, como es la CONCIENCIACIÓN sobre el problema, en España miles de españoles salieron a la calle para exigir el fin de la pobreza.

Bajo el lema "REBELATE contra la pobreza" muchas personas pidieron a los gobiernos más hechos y menos palabras y por tanto que cumplan sus promesas para erradicar el hambre del mundo.

Cáritas, Manos Unidas y otras ONG´s de muy incardinadas en la sociedad española, con ocasión de estas jornadas de reflexión sobre la pobreza extrema, han puesto de manifiesto el alcance actual de la exclusión social en el mundo.

Pero debemos conmemorar para algo más que poner de manifiesto o recordar una realidad, debemos hacerlo para corregir, para cambiar esa cruda realidad que supone situaciones injustas e indignas.

Escucho en pocos medios de comunicación acciones de gobiernos, en sus distintos ámbitos, que sean actuaciones decididas y determinantes en la lucha por erradicar la pobreza extrema. Quizás porque eso no da votos inmediatos. El respaldo a los políticos se mide por las acciones de disfrute inmediato de los ciudadanos, lo cual supone poner más luz donde ya la hay o echar mas asfalto allí donde ya existe. Las políticas que nos dan a conocer los medios de comunicación nos brindan el mensaje de que van a vivir mejor los que, en su mayoría, ya viven bien. Pero en el marco general, en la idea global de la consideración de la persona en su dignidad y su libertad, hay muchas que aún viven muy mal, sin lo básico imprescindible.

En ese estado de pobreza absoluta hay más de 1.000 millones de personas. Esa cuarta parte de la población del planeta que no puede adquirir el alimento necesario para llevar una vida activa. Y eso solo por la mala suerte de haber nacido en una parte concreta de la tierra, generalmente por debajo de esa inventada línea de referencia llamada Ecuador.

Quizás desde mi óptica, de persona relacionada con el mundo de la infancia, me llame la atención especialmente un dato por encima de muchos, tal es que cada minuto mueren en el mundo veinte niños menores de cinco años por falta de atención sanitaria.

Y no es tan difícil eliminar este mal de la humanidad, es fundamentalmente acción de mentalización de la ciudadanía, de presión a los que tienen medios para solucionarlo y de actuación decidida de los gobiernos para dar cumplimiento al ya viejo objetivo (1972 en España) de destinar el 0'7 % del PIB a cooperación internacional. Los objetivos del milenio a los que antes hacía referencia fueron firmados y asumidos por 198 Jefes de estado y de Gobierno en el año 2000 y hoy, seis años después, no se ven acciones decididas y determinantes para cumplirlos.

Pero mientras hay cierta apatía, indecisión o falta de voluntad política por inconfesables intereses, en el otro lado, el NO POLÍTICO o institucional, la sociedad civil se compromete, se implica.

Por ejemplo, en el año 2005, en el mes de Julio, el artista y promotor irlandés BOB GELDOF llevó a cabo la iniciativa LIVE-8, música contra la pobreza. Más de 5.500 millones de personas siguieron en vivo o por TV los diez multitudinarios conciertos en apoyo a África.

Con esta iniciativa no se pretendía recaudar fondos, si no llamar la atención del G-8, el grupo de grandes potencias de la tierra (EE.UU., Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Italia, Canadá y Rusia) que ese mismo día se reunieron en Escocia.

Los conciertos más multitudinarios fueron en Filadelfia (500.000 asistentes) y Londres (más de 225.000 personas). Artistas tan conocidos y reconocidos como Elton John, McCartny, Sting, Duran Duran o Shakira... y personalidades de la talla de Nelson Mandela, Bill Gates o Richard Gere, nos hicieron tomar conciencia de este drama de la tierra en pleno siglo XXI.

Pero además de esas macromanifestaciones y llamadas de atención, lo que también hace falta es la actuación día a día y por todos los que tenemos la suerte de estar en la zona del bienestar, los que disfrutamos, a veces sobradamente de medios de alimentación, salud, educación, techo y agua. Las ONG´s son buenos medios para comprometer nuestra colaboración.

El cumplimiento de los objetivos del milenio requiere: EDUCAR Y ACTUAR, FORMAR, INFORMAR Y COMPROMETER.

No quiero ser reiterativo con muchos más datos pero sí pretendo poner “más carne en el asador” divulgando algunas cifras más de esta sinrazón sobre la tierra.

Por ejemplo, resulta espeluznante saber que 35.000 niños mueren cada día por causas relacionadas con la pobreza y 130 millones de niños no reciben educación básica, de ellos el 70% son niñas.

Y no menos dramático resulta el siguiente dato: 1.300 millones de personas no tienen acceso al agua potable (el 80 % de las enfermedades se deben a beber agua no potable).

¿Es esto considerar a la persona en toda su dignidad?
Pues esa debe ser una de las grandes políticas que nos tengan ocupados y más a los políticos con capacidad de actuar, debemos trabajar por que cada persona de cualquier lugar de la tierra disfrute de las condiciones de vida que por dignidad y derecho le corresponden.

Todo esto se puede sintetizar perfectamente en la siguiente cita del Obispo Brasileño, de origen español, Monseñor Pedro Casaldáliga:

"Quien cree en Dios debe creer en la dignidad humana, quien ama al Padre debe servir a los hermanos.
El Evangelio es un fuego que quema nuestra intranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar con la boca cerrada la injusticia
".

Ramón González Martínez 
Ex alcalde de Tomelloso y Ex Diputado Regional 


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