Hace 24 años que estoy en Manos Unidas. Siempre he sentido inquietudes por los problemas del tercer mundo, y una amiga me dijo que podría empezar a colaborar en esta organización, que antes se llamaba Campaña contra el Hambre, y que con un poco de mi dedicación y un mucho de mi entusiasmo, podría conocer mejor y más de cerca la realidad de estos países.
Como estaba estudiando, dedicaba las tardes a colaborar de voluntaria, y así estuve un año, pero un día necesitaron una persona para el Departamento de Socios, y como mis conocimientos se adaptaban al perfil de la persona que buscaban, fui contratada, y así sigo hasta el día de hoy.
Estoy en el Departamento de Socios y para mí el gestionar todas las ayudas y colaboraciones que nos llegan de toda España, me llena de orgullo y alegría, porque sé que con mi trabajo estoy colaborando a construir un mundo más justo y solidario; y eso me hace sentir, que mis inquietudes de hace 24 años siguen cada día más renovadas, y tan vivas como el primer día.
El trabajo de este departamento puede ser considerado bastante árido, porque estás siempre entre papeles y a veces puede dar la impresión de no tener contacto con la realidad, pero la verdad no es esa, ya que todos los días recibimos a través del teléfono, o por cartas que nos mandan nuestros socios, mensajes de apoyo a nuestra labor y nos animan a seguir adelante.
También he tenido la oportunidad de conocer algunos de los problemas de los países a los que ayudamos "in situ" y no en la distancia, porque hace unos años tuve la suerte de poder conocer la India. Estuve en tres estados y allí si que VI Y VIVÍ la importante labor que realiza Manos Unidas en general, y la labor del departamento al que pertenezco en particular, al ver como aldeas pequeñas, o modestos barrios de Bombay, salían adelante gracias a las ayudas económicas de los Socios, que se veían transformadas en ayudas para el desarrollo de estos países.
Después de este viaje, vine con las fuerzas renovadas y sentí realmente lo gratificante que es ser como "puente" entre los donantes y las personas que día a día luchan por su desarrollo, y no se conforman con recibir el pescado, sino que quieren aprender a pescar.
Aunque pueda parecer que después de tanto tiempo trabajando en el mismo departamento, pueda estar cansada, digo con toda tranquilidad, que esto no me ha pasado nunca, porque tengo muy claro que los fines de Manos Unidas es ayudar a los países mal llamados del Tercer Mundo, y ese punto de vista, y esa inquietud es la que me hacen que cada día encuentre algo bonito, y aunque no pueda ser voluntaria al cien por cien, me consta a mí misma, que mi dedicación personal no se limita a hacer un horario impuesto, sino que, también, suelo dedicar parte de mi tiempo a la buena marcha de Manos Unidas.
A veces viene bien hacer un alto en nuestro camino, y ver si realmente los fines por los que empezamos a colaborar con una ONG, siguen siendo los mismos, y yo tengo que reconocer que los fines de Manos Unidas no han cambiado, aunque a veces nos parezca que sí, porque el cometido final de esta organización, es ayudar a los países en vías de desarrollo y eso tiene que estar por encima de intereses personales que sólo entorpecen la buena marcha de Manos Unidas.
Para mí estos fines no han cambiado y por eso sigo trabajando con ilusión y entusiasmo, y animo desde aquí, a seguir colaborando con Manos Unidas y a no caer en el desánimo que a veces nos pueda invadir.
También aprovecho esta oportunidad que se me brinda para dar las GRACIAS a todos nuestros Colaboradores y Socios.
|