Boletín Nº 142
enero / febrero / marzo 2001

Sumario

CARTA DE LOS OBISPOS



Carta abierta a los miembros, socios, colaboradores y amigos de "Manos Unidas"


+ Mons. Juan José Omella
Es Obispo de Barbastro-Monzón y Consiliario de Manos Unidas.

+ Mons. Juan José Asenjo
Es Obispo Auxiliar de Toledo y Secretario de la Conferencia Episcopal Española.


Publicación reducida del texto. Noviembre 2000.

Queridos amigos: En el pasado mes de mayo, la prensa publicó la noticia de la dimisión de las tres vicepresidentas y del tesorero de Manos Unidas. Aducían como razón que en la aprobación de los nuevos Estatutos que tuvo lugar en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) del mes de abril, los Obispos habían cambiado "sustancialmente" el texto propuesto por la Asamblea de Delegadas. Escribimos estas líneas con el fin de aportar un poco de luz a la situación vivida en estos meses.

   1. Manos Unidas acaba de cumplir cuarenta años. Nació en la Iglesia, como una obra de las Mujeres de Acción Católica que querían responder de forma efectiva al problema del hambre en el mundo. En los programas de aquellos primeros tiempos se buscaba el compromiso frente al "hambre de pan, de salud, de cultura y de Dios". En las últimas décadas, Manos Unidas ha funcionado con mayor autonomía respecto de la Acción Católica, pero ha mantenido siempre su identidad como organización eclesial. A pesar de los diversos cambios en los Estatutos, su Comité Rector ha estado presidido por el Obispo Consiliario de Acción Católica y han formado parte de él algunos de sus miembros. Desde junio de 1978, por decisión de la XXIX Asamblea Plenaria de la CEE, Manos Unidas es el "organismo oficial de la Iglesia en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo".
   Los Obispos han animado con sus cartas pastorales todo el ejemplar trabajo de Manos Unidas, tanto de los Servicios centrales como de las Delegaciones diocesanas. Las parroquias de toda España se han volcado con la Asociación.

   2. La originalidad de una organización de voluntarios, con una red que llega a todos los rincones de la geografía española, la seriedad del trabajo bien hecho, la fiabilidad de su servicio al Tercer Mundo y el respaldo de la Iglesia en España son las claves del éxito de Manos Unidas. La primera fuente de recaudación fueron las Parroquias, especialmente en la colecta anual del segundo domingo de febrero, pero también a través de las cuotas de muchos colaboradores, socios y donantes mayoritariamente católicos. En los últimos años, la Asociación también ha participado en los fondos públicos. Como consecuencia de todo ello, los ingresos anuales de Manos Unidas han alcanzado en el último ejercicio la cantidad de 7.500 millones de ptas., cifra imprevisible hace unos años.
   Desde el principio, han sido las mujeres voluntarias quienes han llevado a cabo la parte fundamental del trabajo de la Asociación. En los últimos años, como consecuencia de su propio crecimiento, Manos Unidas ha necesitado la colaboración de técnicos, personas contratadas que han encontrado aquí un puesto de trabajo, se han identificado con los fines de la Asociación y han puesto en ella su mejor voluntad.
   Aunque Manos Unidas es una más en la lista de ONGs que trabajan en el servicio del Tercer Mundo, hemos de reconocer que se trata de una ONG del todo especial por su clara identidad cristiana y eclesial, y así debe ser el espíritu y el estilo de sus voluntarios y técnicos. La CEE ha confiado hasta ahora al Comité Rector la tarea de velar para que este espíritu se mantuviera.

   3. Los Estatutos recientemente aprobados presentan a Manos Unidas como "una Asociación Pública de Fieles de ámbito nacional..". Sigue siendo además "la Asociación de la Iglesia en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo..". Se define también como "una Organización no Gubernamental para el desarrollo (ONGD), de voluntarios, católica, seglar, sin ánimo de lucro y de carácter benéfico" (art. 2).
   La primera nota que distingue a Manos Unidas es su carácter de Asociación Pública de Fieles. Por tanto, está regulada por la legislación de la Iglesia que afecta a tales asociaciones, tanto el Código de Derecho Canónico como otras disposiciones particulares de la CEE, que aprueba sus Estatutos y de la que depende orgánicamente.
   Para ser miembro de la Asociación se requiere: "Ser católico y estar en comunión con la Iglesia. Haber tenido durante el último año dedicación desinteresada a Manos Unidas de forma regular. Haber recibido la adecuada formación. Compartir los principios y criterios de la Asociación" (art. 10).

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