Boletín Nº 143
abril / mayo / junio 2001

Sumario

COLABORACIÓN


Foto: Manos Unidas

Mateo Aguirre. sj

Ex-director del Servicio Jesuita de Refugiados en Grandes Lagos.

Transcripción de sus palabras durante la rueda de prensa, con motivo del lanzamiento de la Campaña XLII de Manos Unidas, el 6 de febrero de 2001.


Quiero empezar dando las gracias a Manos Unidas por haberme asociado a esta campaña en la que deseo participar con mucha ilusión.
   En primer lugar, porque nos han dado la posibilidad de realizar proyectos en una región tan conflictiva como la de los Grandes Lagos.
   Gracias al apoyo de Manos Unidas, hemos realizado un proyecto importante en Ruanda con trescientos huérfanos de guerra. Pudimos ofrecerles una posibilidad de vida, se les acogió, se construyó un edificio para ellos, se les dio de comer, se les vistió, nos ocupamos de su salud, pero, sobre todo, les hicimos ver que eran hombres y que tenían mucho valor, que, a pesar de la pequeñez de su existencia, eran para nosotros, una señal de absoluto. Además de atender todas sus necesidades primarias, consideramos que había que darles una ayuda que los hiciese independientes. Un huérfano es huérfano toda la vida y, si no se realiza bien su acompañamiento, puede surgir dependencia y falta de autonomía. Con Manos Unidas pudimos crear una serie de minirealizaciones de autofinanciación de tal forma que, sin esta Organización y sin el Servicio Jesuita de Refugiados, ese proyecto no se hubiera llevado a cabo. Pudimos acondicionar diez hectáreas para proyectos agrícolas, construir estanques para piscifactorías, proyectos de cría de ganado… Y esos niños han salido adelante. Los niños que en el año 1994 tenían 4-5 años tienen ahora 11-12 años y otros ya han accedido a la universidad.
   Otro proyecto importante que hemos realizado con Manos Unidas ha sido en Burundi, con desplazados. Burundi está viviendo una situación muy fuerte en lo que se refiere a desplazados. De una población de 4 - 4,5 millones, cuenta en la actualidad con 800.000 desplazados. El desplazado tiene una circunstancia especial y es que nadie se ocupa de él. No hay ninguna organización internacional que los asuma. Quedan abandonados y, muchas veces, "en las garras" de los gobiernos de sus países. Debo destacar la capacidad de reacción de Manos Unidas cuando se le presentó el proyecto. Un proyecto, que en principio parecía descabellado, hoy está consolidado, está funcionando.
   Nos encontramos de un día para otro con cinco mil personas refugiadas urbanas y que, por una serie de ataques de la guerrilla, se encontraron desinstaladas, con las manos vacías y perdidas en la naturaleza. Gracias a la colaboración con Manos Unidas, pudimos construir un nuevo pueblo en el que viven. Se construyeron casas y, una vez más, se han puesto en sus manos instrumentos de autofinanciación. Si vais allí encontraréis carpintería, taller de costura y confección, artesanado, cultivo de champiñones, cría de animales… todo gestionado por ellos (con nuestro acompañamiento) en un régimen de cooperativa.

- 27 -


Anterior Página Boletín 143 Subir

Siguiente Página Boletín 143

Sumario