Boletín Nº 145
octubre / noviembre / diciembre 2001

Sumario

EDITORIAL

Una vez más vuelve a las páginas de nuestro Boletín la educación como tema relevante. No puede ser de otro modo. Conscientes de nuestra razón de ser, insistimos en la educación como base indispensable del desarrollo de las personas y no nos cansaremos de prestar la atención necesaria a este ingente problema que hunde en el más degradante subdesarrollo a casi mil millones de seres humanos.

   El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que toda persona tiene derecho a la educación gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. Sin embargo, el último Informe sobre la educación en el mundo "Hacia una educación para todos a lo largo de la vida" produce en todas las personas atentas a este tema una honda preocupación. En los países del Tercer Mundo la tasa de escolaridad es inferior al 20% y la cifra de adultos analfabetos es de más de 850 millones en todo el mundo.

   El problema es de grandes dimensiones y enfrenta a los gobiernos y a las organizaciones sociales a varios retos que, entre otros, serían de especial importancia: garantizar la educación básica obligatoria, promover el acceso a las nuevas tecnologías, fomentar la educación de los adultos, especialmente de las mujeres, y preservar la identidad cultural de los pueblos.

   Existe un consenso universal en torno a la relación entre la finalidad de la educación y el desarrollo de la personalidad individual y social de los ciudadanos. Sin duda, creemos que la educación es la clave del desarrollo integral y solidario de los pueblos y que un buen planteamiento sobre programas de desarrollo pasa necesariamente por una buena política de educación.

   En Manos Unidas ya hemos denunciado la violencia estructural que supone el trabajo infantil como necesidad para la supervivencia familiar, con todas las connotaciones negativas de violación de un derecho y de explotación como una nueva forma de esclavitud en nuestros tiempos.

   En Manos Unidas, cuando hablamos de educación, nos referimos a un derecho y a un bien público. En cuanto derecho, la educación es inherente a la persona por el hecho de ser persona y consiste en el desarrollo integral de su personalidad para integrarse de manera equilibrada y constructiva en la sociedad que le toca vivir. En cuanto a bien público, la educación es un conjunto de medios e instrumentos que garantizan el ejercicio efectivo de ese derecho.

   Manos Unidas trabaja para que la proclamación del derecho a la educación no sea algo vacío o retórico. Y por eso estudia, financia y promueve proyectos en el Tercer Mundo en el ámbito de la educación y promoción de los más indefensos como son la infancia y la mujer. Para que a todos alcance la finalidad de la educación, que, en palabras de Alfonso X "el Sabio", es el acabamiento de ser hombres, reclamamos a los estados desarrollados y a las instituciones mayor interés, apoyo e inversión para que el derecho a la educación no se quede en una declaración de intenciones.

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