Boletín Nº 145
octubre / noviembre / diciembre 2001

Sumario

ENTREVISTA

Amanda Bravo
"Nuestro reto educativo es reducir la violencia"

Colombia empieza a ser sinónimo de violencia, según la versión que ofrecen los medios de comunicación, que son injustos con la situación que vive el país, según la socióloga Amanda Bravo. Las estadísticas nacionales muestran que el conflicto armado no es responsable de tantas muertes como se le adjudican.
Es otro tipo de violencia la que causa el mayor número de muertes registradas en el país, la llamada "cultura de la violencia", inserta en las relaciones cotidianas entre los colombianos e independiente del conflicto que sufre el país. La tasa de homicidios crece de forma espectacular. Incluso se incrementa un índice insólito, que únicamente registra Colombia en todo el mundo, y es el de homicidios entre niños de 10 a 14 años.


¿A qué se debe este incremento de la violencia cotidiana?
   Hay razones históricas. Nuestro país ha sido testigo de enfrentamientos entre partidos políticos desde los años 40 que han dejado heridas muy profundas y que se han resuelto eliminando a una de las partes. El conflicto armado sólo es responsable del 15% de los muertos colombianos. Mientras que el resto de muertes violentas se deben a los homicidios y a los accidentes de tráfico. En otros países en vías de desarrollo, la gente muere por enfermedades; aquí, por la violencia. Nuestra tasa de homicidios es de 74,5 por cada 100.000 habitantes. Nos sigue Brasil, con 17,4. La diferencia es importante.

¿Cuál es la alternativa que ofrecen ante esta situación?
   Para atender estas dificultades, el Ministerio de Salud de Colombia ha puesto en marcha varias iniciativas, entre las que se encuadra nuestro programa de "Habilidades para la vida". Nuestro reto es disminuir el número de muertes a través de un programa educativo porque la población más joven es la principal víctima de esta violencia. De hecho, el mayor número de víctimas mortales se da en el grupo de entre 15 y 19 años. Además, ha aumentado un fenómeno insólito en el mundo, la tasa de homicidios en niños y niñas de 10 a 14 años, que ha pasado de 1,2 a 2,8 por cada 100.000 habitantes en 15 años. Trabajamos con un enfoque específico. Frente a la violencia, no hablamos de no violencia, sino de mejores formas de convivencia. Proponemos valores que sirvan de contrapeso a los que están calando actualmente en la sociedad. Hablamos de respeto hacia la diferencia, responsabilidad ante nosotros y el entorno común… Y lo hacemos pensando en la capacidad transformadora de la educación. Nuestros niños pueden ser líderes cotidianos, que transformen su propia vida, la de su familia y la de su grupo de amigos. Para ello, incorporamos elementos que les permitan aplicar lo que aprenden en el aula a su entorno más inmediato.


Amanda Bravo

El ámbito educativo colombiano tiene en esta mujer a una prestigiosa socióloga. Actualmente, está a cargo de la coordinación pedagógica de este proyecto, para el que dispone de las últimas investigaciones internacionales. El decálogo de "habilidades para la vida" es fruto de 30 años de investigaciones.
Su primera inquietud es trabajar con los jóvenes que sufren la presión de la violencia y el riesgo sanitario para enseñarles a salir adelante, pero ya se ha planteado retos próximos. "Después hay que avanzar hacia un enfoque de promoción. Es decir, no trabajar con personas que tienen un determinado problema, sino que sirva a la población normal".

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