Datos
La de Lahore es una de las diócesis más pobladas del país, con 15.820.672 habitan- tes. Cuenta con más de 100 escuelas y colegios. La mitad de ellos son de educación no formal o de capacitación técnica o profesional. Ahora la diócesis, gracias a la ayuda de una agencia internacional, trabaja en el diseño de un plan de cinco años para construir escuelas de educación primaria.
Aquí, Cáritas Pakistán Lahore se esfuerza por desarrollar iniciativas que puedan responder a las necesidades que plantea la población. Ha puesto en marcha un hogar de ancianos y otro de discapacitados psíquicos, un instituto para la rehabilitación de drogodependientes y un centro para mujeres y niñas en dificultad. También tiene programas de asistencia a enfermos de SIDA y está iniciando el trabajo con enfermos de lepra.
Uno de sus programas más recientes es el de Desarrollo Humano Integral. Aquí se enmarcan los trabajos de animación y concienciación sobre las necesidades y derechos de la población. Éste es precisamente uno de los objetivos de este proyecto, encuadrado bajo el lema "Educación para todos" y orientado específicamente a la educación de niños trabajadores.
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Cuando un niño vive privado de sus derechos legítimos y está esclavizado, en muchos casos de por vida, sin un mínimo de educación, desconoce qué es lo que está bien y lo que está mal; se limita a hacer lo que le mandan y anula por completo su capacidad de juicio". Son palabras de Raymond Rozario, responsable de un proyecto de educación para niños trabajadores en Pakistán, donde la tasa de alfabetización nacional apenas alcanza el 22%.
Una hora antes de que termine la jornada, los empleados menores de edad salen de la fábrica para ir al colegio. En los países del llamado Primer Mundo parece extraño, pero la ley pakistaní regula el empleo infantil. De hecho, esta normativa establece situaciones especiales en las que el empresario puede contratar a niños, pero le obliga a destinar parte del horario laboral para que éstos puedan realizar actividades propias de su edad.
Según esta ley de trabajo infantil, hay circunstancias "inevitables" que fuerzan a un niño a trabajar: la defunción de su padre o de ambos padres, o tener hermanos menores. Al menos, con esta legislación se protegen los derechos del menor, pues obliga al empresario a disponer de horas alternativas para que estos pequeños estudien. Pero en esta situación es difícil concentrarse. Las escuelas están muy dispersas y alejadas, por lo que a los niños no les resulta fácil acudir a clase. Su jornada ya es lo suficientemente cansada como para caminar durante horas y escuchar con atención a los profesores.
La precaria situación económica de las familias pakistaníes obliga a trabajar desde muy temprana edad. Los niños se ven obligados a aportar un salario y el resultado es que más de las tres cuartas partes de la población del país no saben leer ni escribir. Según Raymond Rozario, responsable de este proyecto, "la educación es una necesidad doliente del Tercer Mundo y en nuestra parte la necesidad es tan grande que Pakistán sólo puede decir que tiene el 22% de tasa de alfabetización".
Los niños son quienes sufren las peores consecuencias. Educarles es una opción poco habitual entre las familias del país, a pesar de que muchos de ellos ponen de manifiesto su inteligencia y capacidades. Pero son tiempos de dificultad. El desempleo no deja de crecer, como el número de abandonos escolares. "Estos niños son propensos a caer en manos de ciertos elementos detestables de la sociedad. Es obligación nuestra venir y ayudarles antes de que sea tarde", anuncia Rozario.
UN ESPACIO PARA CAMBIAR
Fabricar ladrillos de barro, tejer alfombras y coser balones de cuero son los trabajos más habituales entre la población infantil. Con sus manos, confeccionan |