Boletín Nº 145
octubre / noviembre / diciembre 2001

Sumario

A FONDO
INFORME

FOTO: Manos Unidas

Según los Informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existen en el mundo 854 millones de adultos analfabetos; 543 de ellos son mujeres; 325 millones sólo estudian hasta Primaria; 183 millones son niños; el 80 por ciento de los usuarios de Internet pertenece a los países desarrollados; mientras en EE.UU. hay 54,3 millones de personas conectadas a la Red, en el África subsahariana es el 0,4 por ciento.
   Los datos anteriores son la negación de uno de los derechos fundamentales de la persona, el derecho a la educación: "El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de la responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad" (Principio VII de la Declaración Universal de Derechos del Niño, 1959).
   El derecho a la educación, tan importante como cualquier otro, tiene un componente fundamental relacionado con la orientación vital del individuo. La educación es ante todo la posibilidad de que cada niño, por el hecho de ser persona, pueda desarrollar su personalidad para integrarse de manera equilibrada y constructiva en la sociedad local, nacional y mundial que le toca vivir. Por eso, el futuro de cada niño depende en gran parte de la educación que reciba, en la medida en que le permita salir de un medio de pobreza y hambre, ayudar al cambio de la sociedad en que vive e influir en la concepción de su entorno y en el deseo de mejorarlo. Esta igualdad de condiciones debe empezar por la posibilidad de capacitación de todos para este esfuerzo. La educación es la fuerza más poderosa para aumentar las posibilidades de cada persona y el desarrollo de la sociedad, a través de la participación activa en todos los ámbitos de la vida.
   La educación es también un poderoso factor de igualdad y acercamiento entre los países del Norte y los del Sur, entre distintas culturas, religiones y sexos.
   Sin embargo, hemos de referirnos al hecho innegable de que, si existe una "feminización de la pobreza", existe también una "feminización de la incultura", ya que son las niñas las que tienen aún menos posibilidad de acceso a este derecho.

- 13 -


Anterior Página Boletín 145 Subir

Siguiente Página Boletín 145

Sumario