| Crónica del mundo |
Refugiados en Pakistán |
 El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Rud Lubbers, ha manifestado la necesidad urgente de promover soluciones definitivas para la población afgana que se alberga en campos de refugiados, y así evitar "alternativas inaceptables" que se traducen en un incremento de la violencia y de las mafias de traficantes.
Lubbers fue contundente al declarar que muchos refugiados están languideciendo en los campamentos "y nosotros tenemos la culpa de ello". Propone la adopción de medidas a largo plazo, como la repatriación voluntaria, la integración local en los países de primer asilo y el realojamiento en terceros países. Según este responsable, las soluciones inmediatas que no tienen en cuenta qué hacer después, "no son protección para los refugiados".
En los campos de refugiados al noroeste de Pakistán, los índices de mortalidad y desnutrición infantil se han disparado. La escasez de agua y alimentos empeora sus condiciones de vida y deteriora los niveles de higiene. Crece la incidencia de enfermedades respiratorias y diarreas que afectan mayoritariamente a mujeres y niños.
Respecto a Afganistán, la situación es aún peor. El Programa Mundial de Alimentos ha denunciado saqueos en sus almacenes y reclama garantías de seguridad para realizar el reparto de víveres. El rechazo del gobierno afgano a personal extranjero de las organizaciones humanitarias ha dejado aislada a la población del centro del país. Los últimos balances de la Federación Internacional de Cruz Roja apuntaban a la cifra de medio millón de afganos como posibles víctimas mortales de la estación invernal.
Su Santidad el Papa Juan Pablo II ha pedido a la comunidad internacional "una ayuda a tiempo y eficaz para tantos refugiados expuestos a privaciones de todo tipo". El Santo Padre ha realizado un llamamiento a los gobiernos, diciendo que "la única condición necesaria para la paz es el diálogo entre las civilizaciones, para que las religiones no sean nunca pretexto de actos contrarios al respeto de todo ser humano y de toda comunidad".
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LA AYUDA, MÁS NECESARIA
La guerra ha venido a incrementar la penosa situación de Afganistán, sumándose así a la sequía, el hambre y el frío que amenazan a su población civil, por si las violaciones de derechos humanos a las que se ha visto sometida por el gobierno talibán fueran poco. La población afgana era ya antes, del 11 de septiembre, la mayor población de refugiados del mundo, con cerca de cuatro millones de personas repartidas entre Pakistán, Irán y otros países. Durante el año 2000, más de 200.000 personas se convirtieron en desplazados, además de los dos millones y medio de afganos que se han visto obligados a cruzar las fronteras hacia Pakistán e Irán en los últimos 22 años.
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