Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones se han convertido en poderosos vehículos para la globalización de la la conciencia contra el terrorismo El recuerdo de las imágenes de los terribles ataques terroristas del día 11 de septiembre en los Estados Unidos todavía nos producen escalofrío. No habíamos contemplado el terrorismo en directo a escala mundial y esto introduce una novedad en nuestra experiencia de la violencia. En un corto espacio de tiempo, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones se han convertido en poderosos vehículos para la globalización de la conciencia contra el terrorismo.
En el año 1991, el Papa había advertido en su última encíclica social del despertar de nuevas ideologías que exaltan la violencia, del rebrote de antiguas formas de totalitarismo no superadas completamente y del resurgir de nuevas formas de fundamentalismo religioso. Después del derrumbamiento del régimen totalitario representado por el muro de Berlín (1989), pensábamos que las guerras estaban superadas en nuestra civilización. Quizá habíamos olvidado que, volviendo a las palabras del Papa, "la verdadera paz no es el resultado de la victoria militar, sino algo que implica la superación de las causas de la guerra y la auténtica reconciliación entre los pueblos".
Dicen los politólogos y los sociólogos que a partir de esa fecha el mundo ya no va a ser el mismo; hay un punto claro de inflexión a partir del cual se habla realmente de la clave de todas las sociedades: el cambio social.
Aunque las consecuencias del 11 de septiembre son pluridimensionales (políticas, económicas, financieras, militares, culturales, jurídicas), estos acontecimientos han puesto de manifiesto la fragilidad de los más poderosos y han incrementado la sensación de inseguridad en todo el mundo. Pero han servido sobre todo para plantear, ahora más si cabe, que la situación de injusticia organizada y de violencia estructural es el origen de los terrorismos y de otros enfrentamientos que afligen a los pueblos.
NO HAY CAUSAS PARA LA GUERRA
España es, en Europa, el país más sensible al fenómeno de la violencia terrorista. Lo padecemos desde hace más de 30 años. A pesar de todo, cuando hablamos de violencia, terrorismo y guerra, no todos hablamos de lo mismo. Y se ha demostrado que es importante aclararlo, tanto desde el punto de vista sociológico y político como desde la perspectiva ética y jurídica. |