Boletín Nº 147
abril / mayo / junio 2002

Sumario

ENTREVISTA

Mons. Pérez de Onraita
"Si no fuese por la fe, yo no estaría en Angola"

Desde 1996, Luis Mª Pérez de Onraita, vasco de nacimiento, es obispo de Malanje, una de las regiones más afectadas por el conflicto armado de Angola en 1998. La violencia no le llegó de nuevas. Mons. Pérez de Onraita vive en el país africano desde 1959. La diócesis que dirige fue su primer destino cuando se ordenó sacerdote.
Malanje es una provincia situada en el centro de Angola, a 400 kilómetros de la capital. Se dedica sobre todo a la actividad agrícola, tiene una superficie de 110.000 kilómetros cuadrados que cobija aproximadamente a un millón de habitantes.


¿Cómo ha vivido estos años su diócesis el conflicto armado?
Malanje ha sido una de las zonas más castigadas del país por el conflicto, sobre todo en los años 98 y 99. Estuvimos sometidos a bombardeos de la guerrilla que mataron e hirieron a mucha gente. En mi casa cayeron dos bombas, la segunda pasó a 20 metros de donde estaba yo, ¡menos mal que soy delgado y la pude esquivar! Así estuvimos mucho tiempo, pero después vino el hambre.
Todavía no se puede decir que el conflicto armado haya terminado, aunque la situación ha mejorado bastante. Los guerrilleros están más lejos, ya no hay bombardeos, pero aún no puedo visitar ni la mitad de la diócesis porque los caminos no son seguros.

¿Cuál es la raíz del conflicto?
Aunque en principio se trataba de un problema étnico, cada vez es más claro que consiste en una lucha por la conquista del poder. La guerrilla de UNITA se alimenta de una tribu que quiere una mayor participación en la vida pública del país. Es una tribu más numerosa que la que está en el Gobierno. Se mezclan por tanto aspectos étnicos y políticos, pero luego la realidad se encarga de difuminar los aspectos políticos e ideales. Lo que cuenta sobre el terreno es el hambre, la muerte y la miseria.
También entran en juego los recursos del país. El petróleo está en manos del Gobierno mayoritariamente. En el lado contrario, UNITA tenía grandes áreas de diamantes, pero ya le quedan menos gracias a la ocupación militar y a las sanciones de la ONU, que ha declarado los diamantes "de sangre" porque su comercio sirve para matar.

¿Cuál es el papel de la Iglesia en este contexto?
Nosotros siempre hemos insistido al Gobierno, y seguimos insistiendo, en que la solución del conflicto no es la guerra, sino la reconciliación y el diálogo. El Gobierno dice: "Vamos a hacer la guerra para conseguir la paz". Pero con la guerra no se resuelve nada. La paz sólo es posible en una mesa de diálogo y reconciliación. Con las armas sólo se consiguen más muertos, más viudas, más mutilados, más desplazados y más miseria. Ésa es la campaña de la Iglesia.


Monseñor Luis Mª Pérez de Onraita

Pérez de Onraita, obispo de Malanje (Angola), nació en Vitoria en 1933. En 1957 fue ordenado sacerdote y pasó a formar parte de las Misiones Diocesanas Vascas. Ese mismo año salió para Malanje, donde fundó la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima. En la capital angoleña terminó sus estudios de Filosofía y se hizo cargo de la dirección espiritual del seminario, así como de varios noviciados de religiosas.
El Departamento de Cooperación del Gobierno Vasco ha entregado su premio al Cooperante Vasco del año 2001 a Monseñor Luis Mª Pérez de Onraita, del que el obispo presume con orgullo, aunque insiste en que "el que trabaja no soy yo, sino el grupo de misioneros que yo coordino, motivo y animo".

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