Datos
La zona de Magdalena Medio está situada en el corazón energético y vial de Colombia.
Este hecho provoca que aquí la guerra tienda a recrudecerse y que se eleve el número de desplazados. Uno de los fenómenos de este lugar es el conocido como gota a gota. Este caso se diferencia del desplazamiento masivo en que los desplazados no aparecen en grandes números; son familias que llegan día a día a la zona y que, frente a la desatención del Gobierno, prefieren mimetizarse en los barrios pobres de los distintos municipios, bien por ignorancia de sus derechos o bien por evitar nuevas amenazas.
En Barrancabermeja, situada en Magdalena Medio, se ha producido un aumento considerable de la población desplazada durante los últimos años. Mientras que en el año 1997 se registraron un total de 18.828 personas, la cifra aumentó a 20.113 el año siguiente. Aunque en el año 2000 se registraron ante la Red Social 15.754 personas, se sabe que gran cantidad de la población llegada a la ciudad no se registró, bien por temor o bien por desconocimiento. Por ello, se estima que la cifra de personas puede ascender a 25.000.
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Arriesgar la propia vida y trabajar en Colombia con los más desfavorecidos se han convertido en acciones casi sinónimas. Las condiciones de violencia en que vive esta región son insostenibles. La responsable de los proyectos de Manos Unidas en este país, Mariqui Dueñas, viajó allí el pasado verano. Al volver, insistía en que el trabajo de quienes sacan adelante estos proyectos "es digno de elogio, pues se están jugando la vida".
Son muchos los que han perdido a compañeros a manos de los grupos armados, unos asesinados y otros secuestrados, pero han decidido mantener vivo su compromiso y quedarse allí. Su tenacidad no les quita el miedo, que es inevitable, y que también padecen los beneficiarios de este trabajo. "Sin duda, el miedo es el principal efecto de la guerra: miedo a perder la vida, los campos, la casa, el medio de vida, la esperanza, el futuro. Miedo que produce un permanente estado de alerta", recuerda Mariqui. "Ninguna persona, familia o comunidad escapa al temor y al pánico que producen las desapariciones, los secuestros, las torturas, las amenazas, los asesinatos selectivos, las masacres...". Es el drama que vive la población colombiana desde hace años.
Las consecuencias de esta terrible situación son múltiples, pero una en particular se cierne sobre ellos con especial gravedad: la tragedia de la población desplazada. Más de dos millones y medio de colombianos se han visto obligados a abandonar su lugar de origen. El país vive inmerso desde hace 30 años en un conflicto muy complejo, que ninguna de las diversas teorías que circulan ha conseguido explicar. La guerra civil no reconocida que asola el país afecta a toda la población civil.
A las profundas desigualdades sociales se añade la progresiva debilidad del Estado y la desarticulación de la sociedad civil, que no confía en sus representantes. La situación de paralización y división social ha sido uno de los gérmenes que ha avivado el clima de guerra que sufre Colombia. A la gravedad del enfrentamiento entre las fuerzas revolucionarias (Ejército de Liberación Nacional ELN, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, Ejército Guerrillero Progresista y Ejército Revolucionario Popular) y las fuerzas regulares del Estado (Ejército, Marina, Aviación y Policía) hay que sumar la entrada en escena de las fuerzas paramilitares o de autodefensas, que actúan con 10.000 hombres y mujeres armados. Según el Gobierno colombiano, estas fuerzas son las responsables del 70% de las masacres y del 60% de los desplazamientos. Otra causa desestabilizadora es el problema del narcotráfico, que agrava el enfrentamiento entre los actores del conflicto armado, ya |