Juan Souto Coelho
Coordinador del Dpto. de Estudios y Documentación de Manos Unidas. Testimonio de Delia Kharo y Michael Bahlab, palestinos cristianos, profesores del Colegio de los Hermanos de La Salle en Jerusalén, y documentación de Pax Christi International.
"Aviones israelíes F-16 bombardearon anoche el cuartel general de las fuerzas de seguridad palestina en Gaza y la sede de Yasir Arafat. Los ataques se ejecutaron poco después de un atentado palestino en el que perdieron la vida dos colonos judíos y otros siete resultaron heridos".
Noticias como ésta sobre el conflicto palestino-israelí ocupan las agencias y la prensa diaria, sobre todo en los últimos tres años, en que se ha recrudecido la hostilidad recíproca y los actos de venganza. En este tiempo, el proceso de paz, iniciado en la Conferencia de Madrid (1991) y firmado posteriormente en los acuerdos de Oslo (1993), se ha visto gravemente amenazado y envenenado por la violencia, la desesperación y el odio. No es fácil la regulación de este conflicto si pensamos que, para los palestinos, se trata de un proceso entre interlocutores desiguales.
LOS ORÍGENES DEL CONFLICTO
El actual Estado de Israel ocupa, desde su formación en 1948, el 78% de la antigua Palestina. Aunque los palestinos árabes eran de lejos mayoría en 1948 en Palestina (ahora Israel, la Franja de Gaza y la Ribera Occidental), no tuvieron nunca la oportunidad de conseguir la autodeterminación o la democracia, porque se creó Israel al finalizar la colonización británica. Los palestinos salieron huyendo del ejército judío y la mayoría de ellos se estableció como refugiados en la Ribera Occidental, Jordania, Siria, Egipto o en Occidente.
En 1980, el Papa Juan Pablo II decía que "los términos del drama del Oriente Medio son bien conocidos. El pueblo judío, después de trágicas experiencias relacionadas con la exterminación de tantos hijos e hijas, conducido por el deseo de seguridad, estableció el Estado de Israel. Al mismo tiempo, se crearon las dolorosas condiciones de los palestinos, una gran parte de los cuales son excluidos de su tierra". No han podido nunca volver a sus hogares, sus pueblos y su tierra, aunque las Resoluciones de las Naciones Unidas garantizaban que lo podrían hacer o ser compensados; no han sido compensados y todavía viven en campos bastante inadecuados.
En 1967, durante la "Guerra de los Seis Días", Israel conquistó el 22% restante de lo que anteriormente era Palestina y lo ha ocupado hasta el día de hoy, aunque -una vez más- las resoluciones de la ONU exigían que debían retirarse. La ocupación es cruel. El pueblo palestino está sufriendo mucho: no tiene libertad de movimiento; ni libertad de religión; ni libertad para viajar; tiene que ir a los israelíes para conseguir permisos para hacer cualquier cosa; los parientes de otros países o incluso de otras ciudades no pueden visitarlos; aquéllos que tenían un medio de vida lo han perdido y algunos están cerca de la inanición.
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