Boletín Nº 148
julio / agosto / septiembre 2002

Sumario

EDITORIAL

Las Religiones abren caminos de Paz

Alcanzada ya la mitad del año dedicado a trabajar por la paz en el corazón de los conflictos, ponemos nuestra atención en la educación para la paz y el diálogo entre las religiones.

Los acontecimientos del 11-S del año 2001, los frecuentes atentados suicidas palestinos y las represalias israelíes subsiguientes provocan en algunos medios de comunicación ataques a las religiones, acusándolas de ser el origen de los conflictos, afirmando que violencia y religión suelen ir juntas a lo largo de la historia. Es fácil caer en un cierto fundamentalismo laico para combatir el supuesto fundamentalismo religioso, si no se distingue entre lo que es debilidad humana, desviación patológica o manipulación, y la verdadera naturaleza de la religión. La práctica de un fundamentalismo laico es igualmente portadora de gérmenes de violencia, racismo e intolerancia; la historia enseña que los causantes de las mayores matanzas del siglo XX, el comunismo y el nazismo, han sido hostiles a la religión.

Una información de calidad en una sociedad democrática y plural como la nuestra evitaría que el derecho a la libertad de expresión se diluyera fácilmente en la impunidad con la que se ataca a los creyentes y se hace burla de las convicciones de católicos, judíos e islámicos. Si se afirma que algunos han usado la fe cristiana para justificar la agresión y la violencia entre hermanos, hay que subrayar también que, tanto los más importantes luchadores contra la guerra, la persecución, la opresión y la esclavitud, como los máximos defensores de los pobres y los débiles se han movido por convicciones religiosas.

Las religiones, por su propia naturaleza, antes que fuente de violencia son portadoras de gérmenes de paz. Urge promover la educación de los niños y los jóvenes en el respeto a las religiones, a través de la difusión de una información objetiva, de la revisión de los libros de texto para la enseñanza de la historia, del respeto a las creencias religiosas en los medios de comunicación, del conocimiento de otras religiones para propiciar la tolerancia y el respeto mutuos.

Manos Unidas trabaja en el Tercer Mundo a favor de todas las víctimas de la injusticia sin distinción de raza, cultura y religión; se mueve por la convicción religiosa de que el Evangelio de Jesucristo es la mejor de las noticias de Dios para todos los hombres; y, con sus actividades de sensibilización y de proyectos de desarrollo, quiere fomentar la paz a través del diálogo de las obras y ser una guía moral que ayude a escuchar y a comprender a los demás.

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