Aún no ha cumplido los 30 años, pero ya conoce bien la dureza de la guerra, la pobreza y las injusticias. Su nombre es Orzala Ashram y es directora de la organización HAWCA, una asociación que en los últimos años se ha hecho famosa en todo el mundo. Sus siglas corresponden al nombre de Asistencia Humanitaria para Mujeres y Niños de Afganistán. Hablamos con ella el pasado mes de marzo, durante una visita a nuestro país.
¿Ha cambiado la situación de las mujeres en Afganistán?
Sería muy difícil decir que la situación ha cambiado totalmente, porque durante casi 10 años las mujeres de nuestro país han estado bajo una dominación que ha violado sus derechos de un modo aún más terrible de lo que pudiera imaginarse. Ahora, las autoridades que gobiernan el país son diferentes; hay por ejemplo, libertad de prensa y dicen que sienten un gran respeto hacia los derechos de las mujeres. Durante sus primeros días en el gobierno anunciaron que las niñas podían ir al colegio, que las mujeres podían salir de sus casas y trabajar, incluso que podían elegir sus ropas si no les gustaba llevar puesto el burka. Pero la realidad es que nuestras mujeres no pueden confiar en nadie en las circunstancias actuales. Por razones de seguridad, prefieren esperar; el país está totalmente destrozado y todavía lleno de hombres armados, bandidos y señores de la guerra. No existe ningún problema legal para que las mujeres vayan al colegio o a centros sanitarios, pero las escuelas se han convertido en casas de acogida para desplazados y los hospitales también han sido destruidos. Afganistán es un país en ruinas. Aun así, creemos que todo cambiará tan pronto como haya colegios y hospitales.
¿En qué consiste su trabajo en HAWCA? ¿Cómo pueden ir unidos la tradición islámica y la promoción de la mujer?
Ahora nuestra organización, HAWCA, está impartiendo cursos de alfabetización y educación sanitaria básica dentro del país. Durante los bombardeos, sólo se suspendieron algunas clases porque el personal de HAWCA se quedó en el país y siguió trabajando. Lo que más nos gustaría para el futuro es poder organizar la mayor parte de nuestro trabajo dentro del propio país. Respecto a tu pregunta, tengo que decir que el trabajo de HAWCA consiste en no hacer nunca nada en contra de nuestra tradición, cultura o religión. Siempre hemos intentado organizar nuestro trabajo contando con el apoyo de la comunidad. Esto significa que nunca intentamos elegir libros, documentos o métodos de enseñanza y aprendizaje que estén fuera del armazón de nuestra religión ni de la cultura afgana.
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