 La muerte de Jonás Savimbi, líder de UNITA (Unión para la Independencia Total de Angola), ha traído una oportunidad única para concluir una de las guerras más largas y costosas de África: 13 años contra la colonización portuguesa y 27 de luchas civiles que han causado 1 millón de muertos, 4 millones de desplazados y más de 100.000 mutilados por minas antipersona.
La desaparición de Jonás Savimbi ha ocurrido cuando ya el país se encontraba al borde del caos. La explotación de sus inmensas reservas petrolíferas, sus ricas minas de diamantes y los inagotables bancos de pesca no han impedido que el 82% de la población viva en la miseria. La guerra de Angola no era un enfrentamiento sólo entre el presidente Eduardo Dos Santos, que ha anunciado que dejará definitivamente el poder, y el fallecido Savimbi, quien no supo aceptar su derrota electoral en 1992; este es un conflicto que también implica a los principales países del África central y austral.
El Gobierno de Angola ha denunciado en reiteradas ocasiones el apoyo a UNITA de Zambia, Burkina Faso, Togo, Ruanda, Uganda, algunos reductos del viejo régimen de África del Sur y los rebeldes del antiguo Zaire. El futuro de la guerrilla de UNITA es una incógnita, ya que los principales colaboradores de Savimbi, los generales Lukamba Gato, Dembo y Alcides Sakala, consiguieron escapar a la operación de las fuerzas gubernamentales que acabó con la vida del líder guerrillero angolés. Sin embargo, Eugenio Manuvakola, presidente electo de UNITA, se muestra confiado en que a raíz de la muerte de Jonás Savimbi se abra un nuevo periodo para la reconciliación nacional y la paz de Angola.
Manos Unidas desarrolla en la actualidad diversos proyectos que van desde la construcción y ampliación de centros sanitarios, carpinterías, escuelas y distintos talleres de formación, hasta la ayuda alimentaria a los desnutridos que se encuentran en la zona de guerra. Además, se acaban de aprobar dos nuevos proyectos; uno en Barrio Nuevo, para construir una escuela primaria y adquirir los pupitres para los 540 alumnos de la zona; y otro en Kamaninga, un barrio periférico de Benguela, para dar cursos de formación integral a más de 1.000 mujeres del barrio.
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