Una interesante película argentina de los años 80 llevaba por título Darse cuenta. El protagonista - Darío Grandinetti, el "Marco" del último rodaje de Almodóvar- sufría un trágico accidente que, aparentemente, le dejaba inválido para el resto de su vida. El médico que le atendió, Luis Brandoni, sabía hacer su trabajo. Durante los primeros días se sentaba junto a él y le hablaba, simplemente.
Darío, antes de comenzar con la recuperación, debía "darse cuenta" de su situación, debía saber que en esos momentos era casi un paralítico. El proceso del "darse cuenta" era largo y costoso. Darío decide ir a la sala de recuperación cuando, por las palabras del médico, entiende que mover uno solo de los dedos de sus pies será ya un gran avance.
Los argentinos, un pueblo que ha estado conduciendo por una carretera llena de baches y mal señalizada, están dando su primer y obligado paso, sin el cual, como el Darío de la película, no se podrá iniciar una mejoría que será a largo plazo y con mucho sufrimiento. Comenzamos poco a poco a darnos cuenta de lo que nos está pasando.
A este respecto, estamos obligados a mencionar en primer lugar, por su acierto y profundidad de análisis, las últimas declaraciones de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina. Afirma que aún hoy, después de cuatro meses de extrema gravedad, la política en la Argentina sigue desarrollándose en un ambiente de lucha de poderes y enriquecimiento personal, como se vio claramente en la sucesión de cinco presidentes durante el fatídico mes de diciembre: "¿Por qué no terminamos de encontrar el camino? Una vez más tenemos que decirlo: los intereses sectoriales y corporativos siguen siendo poderosos. Ésta es la gran enfermedad que padecemos los argentinos. Por eso, los resultados del diálogo no se han transformado hasta la fecha en el plan de acción de este nuevo momento de la patria".
Los argentinos, un pueblo que ha estado conduciendo por una carretera llena de baches y mal señalizada, están dando su primer y obligado paso, sin el cual, no se podrá iniciar una mejoría que será a largo plazo y con mucho sufrimiento.
INERCIA E IRRESPONSABILIDAD
Después de la renuncia del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, y mientras Duhalde se reunía con políticos y sindicalistas, cincuenta obispos salieron en peregrinación hacia la basílica de Nuestra Señora de Luján porque "la gente está sufriendo horrores mientras siguen las conversaciones de las cúpulas [...]. Pareciera que en la Argentina se descubre cada vez más la profundidad de la crisis y la dificultad de ponerse de acuerdo". Declaraciones y gestos de la curia son contundentes: estamos en medio de un gran fracaso que nos compromete a todos. |