Un enemigo que no duerme - nº1
Las minas terrestres

Sumario

"A veces sueño que tengo dos piernas"

     "Me llamo Song Kosol, tengo 11 años, vivo en Bovel, un pueblo de Camboya, y quiero pediros que nos ayudéis a acabar con las minas". Sol se dirigía así a un grupo de periodistas españoles en septiembre de195, días antes de hablar en parecidos términos ante la Conferencia de Viena.
     Cuando tenía dos años, estalló una mina a 50 metros de su casa; un trozo de metralla entró donde dormía y Sol perdió una pierna. En la zona donde vive, una persona de cada noventa sufre algún tipo de mutilación por la misma causa.
     "Ahora voy a la escuela; estoy en segundo grado. Mi madre y mi padre cultivan arroz. Tienen mucho cuidado cuando plantan arroz o cuando cultivan los campos por miedo a las minas. Cada noche, la guerra sigue en nuestro pueblo. Como intento dormir mientras oigo el sonido de los disparos, a veces sueño que tengo de nuevo dos piernas y que corro libremente por los campos de arroz, sintiendo la hierba bajo mis pies. Sueño que mis amigos y yo podemos jugar sin peligro, sin minas, en nuestros campos. "
      Se hace difícil saber dónde están situadas las minas ya que están enterradas o han sido diseñadas para armonizarse con el subsuelo. Como uno de los objetivos de plantar minas es impedir el acceso a terrenos útiles, a menudo son instaladas alrededor de fuentes, en tierras de cultivo o en tomo a los pueblos, convirtiendo así la cotidianidad de los habitantes en una masacre imparable.

      Las heridas originadas por las minas de explosión son el resultado de la onda expansiva. Afectan especialmente a las extremidades. Son literalmente arrancadas o revientan. La proximidad de la mina al cuerpo puede ocasionar también

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