Nos
encontramos a las puertas del año 2000 y
cerramos una parte de la historia con un siglo
cargado de conflictos bélicos que han asolado
nuestro planeta y nuestra condición humana,
convirtiéndola en injusta y dolorosa en
numerosos países. Podemos decir que hoy
persisten aproximadamente 56 guerras en todo el
mundo, ante las cuales seguimos permaneciendo
impasibles ante una muerte que nos es ajena sólo
en apariencia.
Pero
no termina aquí el problema. Las guerras no
concluyen con muchas muertes, pobreza y un !por
fin, la paz!. Las guerras de nuestro siglo conforman
la pesadilla de una historia que parece no tener
fin: las minas, enterradas en los campos y en
el subsuelo de algunas ciudades, acechan desde un
silencio olvidado a los ciudadanos que apenas
tienen fuerza para reconstruir la vida y sanear
la memoria.
Gracias al
avance tecnológico y al refinamiento armamentístico, existen alrededor de 200
millones de minas en todo el mundo, más de 100
millones de las cuales están desplegadas y
listas para explotar en los campos de unos 62
países entre los que se cuentan Afganistán,
Angola, Camboya, El Salvador y Vietnam.