Hay tierra para dar y tomar - nº10
Bienes mal repartidos

Sumario

IV.- LOS DUEÑOS DE LA VIDA


¿De quién son el sol, el aire, los pájaros y las focas? ¿A quién pertenecen los ríos, los pájaros, las semillas y los ratones? ¿Quién puede influir sobre el ritmo de las estaciones y la cadencia de las cosechas? Ni esto son las Geórgicas, ni vamos a resucitar a Garcilaso, ni se trata de un revival a base de poesía bucólica. Como dijo aquel agudo presidente USA, "¡Es la economía, estúpido!". Efectivamente, estamos hablando de economía, que es, según la Academia, la "administración recta y prudente de los bienes". Lo de recta y prudente, claro está, depende de los criterios que se establezcan..

Estas preguntas encierran la clave de las relaciones que establecemos con la tierra (planeta y territorio) y las consecuencias que de ello se derivan. Como corresponde a una sociedad de mercado y consumo, las relaciones suelen ser mercantiles y predatorias; es decir, que todo se compra, se vende, tiene precio: se posee. Otras culturas (ver capítulo siguiente) ven las cosas de otra forma; consideran que no nos pertenece la naturaleza, sino que nosotros formamos parte de ella, pero en los modos de vida que hoy dominan y predominan, llevan las de perder.

Las consecuencias ambientales de nuestro modelo de desarrollo son cada vez más visibles (durante años se ha negado la influencia humana en el cambio climático, pero ahora nadie se atreve), aunque no siempre se den las respuestas políticas y cotidianas adecuadas(1). Las reuniones que periódicamente se celebran sobre cambio climático -como la de Bonn, en noviembre pasado- ponen sobre la mesa los intereses por no frenar un proceso sobre cuya gravedad abundan los datos de los expertos y los de la experiencia. Actualmente las catástrofes naturales (que no siempre lo son tanto: ver recuadro) causan más refugiados que las guerras. Gro Harlem Brundtland, directora general de la OMS, pone a la malaria como ejemplo de  pandemia  mortal  que  se  refuerza


(1) Ver Folleto Informativo nº 2 Un triángulo muy viciado

las consecuencias ambientales de nuestro modelo de desarrollo son cada vez más visibles

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